La semana pasada estuve muy ocupado y no puse el chiste correspondiente. Esta semana pondré dos para compensar…
 

Llega un tipo al cine, de esos gandallas que nada más van a ver si consiguen movida o de menos un fajecito espontáneo. La película ya había empezado y la sala estaba casi a oscuras; solamente se podían ver las siluetas de las personas en contra de la luz de la pantalla.
 
El tipo empieza a revisar las butacas para detectar a su presa, cuando de pronto, en una zona del cine casi vacía, se encuentra con una silueta que mostraba unas trenzas largas y bien definidas. "De ahí soy", se dijo para sus adentros, y pronto se acercó a la silueta.
 
Se sentó en una de las butacas de al lado. Con la poca luz alcanza a distinguir que esa misteriosa persona usaba además una falda de gamuza que le llegaba hasta medio muslo (un muslo bien torneado, por cierto). "Ya la hice" pensó el individuo, "esta trenzuda es medio hippiosa, esas se animan a todo."
 
El tipo esperó algunos minutos y, de pronto, coloca su mano en la rodilla de su acompañante. No hubo reacción. Unos segundos después, el barbaján comienza a mover su mano a lo largo del muslo, acariciándolo. Ninguna reacción. "Ya estuvo, esta no se me va viva", piensa el fulano, mientras seguía moviendo su mano, ya por debajo de la falda de gamuza.
 
Estaba a punto de llegar a la entrepierna, cuando de pronto escucha a su lado una voz profunda, ronca y varonil: "¡Si cara pálida agarrar pajarito, Caballo Loco partir hocico!".
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