Tal vez han tenido la oportunidad de ver un programa de televisión en el canal 22, llamado "La dichosa palabra", que transmiten los sábados por la noche. Es un programa que habla de libros, eventos culturales, literatura, escritores y otros temas relacionados con las letras. El programa lo dirigen cuatro conductores (Nicolás Alvarado, Eduardo Casar, Pablo Boullosa y Germán Ortega) y una guapa conductora (Laura García) cuya relación Belleza-Inteligencia es mucho mayor de lo que estamos acostumbrados a ver en televisión, y que le da un adecuado toque femenino al programa (que no tendría si solamente estuvieran los 4 fulanos).
 

El programa es muy entretenido (desde el punto de vista de un ñoño como yo) y se ve que los conductores saben de lo que hablan. Lo que más me llamó la atención, sin embargo, es la trivia que organizan en cada programa. Normalmente mencionan una cita y preguntan quién la dijo, o quién escribió tal o cual libro, o más comúnmente presentan una palabra dominguera y preguntan lo que significa. Los televidentes entonces pueden contestar a la trivia por teléfono o correo electrónico. Quien responda correctamente, se puede llevar un premio que consiste, por lo general, en tres o cuatro libros variaditos: un diccionario "Larousse", un libro "comercial" (por ejemplo, "El Código Da Vinci"), un libro clásico (como "La Divina Comedia") y una novela reciente. Buenos premios, pero esto me lleva a una reflexión:

– Si sabes lo que significa "salpingoclasia" y contestas adecuadamente, puedes ganarte 4 libros.
– Si sabes quién mató a Ernesto Miguel de los Montesinos en la telenovela de moda, o si eres capaz de contestar, entre tres gatos negros y uno gris, cuál gato es diferente, te puedes ganar una camioneta último modelo.

Con esta clase de motivación, ¿por qué nos extraña el hecho de que los mexicanos preferimos ver telenovelas a leer libros?
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