Ayer leí en el periódico una noticia impactante.
 
Le reportaron a la policía que, en un pequeño rancho cerca de Pénjamo, habían visto dos cuerpos. Cuando la policía llegó al lugar, se encontró con el cuerpo de una niña de 13 años, atada a un árbol, y que al parecer murió apedreada. También encontraron otro cuerpo, de una bebé de 7 meses, degollada y con las extremidades amputadas.
 
Eso no es todo. En los alrededores del lugar hallaron cadáveres de cerdos, aves de corral y otros animales. Y dentro de la casa liberaron a 10 personas que se encontraban encerradas desde tres días antes, hambrientas, sedientas e histéricas. Lo que no me quedó claro es si se encerraron ellas mismas o alguien más lo hizo.
 
Las niñas sacrificadas son primas entre sí, y todas las personas de la casa pertenecen a una misma familia. Al llevar a cabo el interrogatorio, estas personas comentaron que ellos fueron quienes sacrificaron a las niñas, ya que, según dicen, se les apareció el Diablo, y que tomó posesión de las dos niñas. Todos los involucrados afirman haber visto al mismísimo "Patas de Cabra" en persona.
 
Escalofriante. Digno de un relato de "Sensacional de Terror". Pero esto pasó realmente, en una comunidad del municipio de Pénjamo.
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