¡Que no le digan, que no le cuenten! Antes que casi nadie, aquí dimos la noticia del rey de la mezclilla (mezclilla de cementillo) y el gober precioso.
 
Ya había pruebas y declaraciones suficientes para por lo menos investigar la violación a los derechos de Lydia Cacho… pero parece que en nuestro país se requiere de espionaje telefónico o de videos estilo Ahumada Productions, para que la noticia se ventanee en los medios y se tomen medidas.
 
Es mucho pedir que se aplique justicia… probablemente no suceda nada ni con el gober ni con el señor de las botellas de cognac. Lo que es un hecho es que la otra justicia, la del repudio y reprobación de la sociedad, esa ya se aplicó.
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