Ahora resulta que Mario Marín, nuestro "Gober precioso", intenta crear una fiscalía para combatir la pederastría en el estado de Puebla.
 
A reserva de la dudosa efectividad de este tipo de fiscalías, la movida tiene algo de astucia: por una parte, trata de convencer a la gente (sin mucho éxito, es verdad) de que él no tiene nada que ver con los delitos de los que acusan a su cuatacho, el empresario Kamel Nacif; por otra parte, siendo una fiscalía de su estado, controlada por él y su equipo, seguramente utilizará su manejo de influencias para que su amigo Kamel salga limpiecito de cualquier acusación…
 
Y si alguien duda que don Mario acostumbra utilizar sus influencias en Puebla, basta con recordar que la procuraduría del estado emitió un acto de formal prisión contra Lydia Cacho, sin siquiera existir una averiguación previa ni imputación de cargos.
 
¡No, pues si tú eres el héroe de la película, papá!
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