Resulta que en una visita a Tabasco, a Felipillo Calderón lo recibieron con botellas… pero no fueron botellas de cerveza bien fría, ni tampoco botellitas de cogñac como las del gober precioso… más bien fueron botellas vacías, y lanzadas desde lejos por una fracción de perredistas que seguramente minutos antes se habían bebido su contenido.
 
Así es, atónitos lectores. En pleno siglo 21, en un país que se presume democrático, suceden estas cosas dignas de la edad de piedra. Y además, llevadas a cabo por un partido que incluye la palabra "Democrática" en su nombre.
 
El PRD nacional se deslinda, pero el PRD de Tabasco reconoció que se trata de una facción radical de su partido… Y lo peor es que no pasa nada. ¿Qué estamos esperando? ¿Acaso la ley se aplicará hasta que estas "facciones radicales" arrojen granadas en lugar de botellas?
 
Y todavía salen individuos como el ínclito Leonel Cota, preguntando por qué pensamos que el PRD está detrás de los macheteros atencos… solamente puedo contestarle al más puro estilo de su candidato: "¡JÁ… JÁ… JÁ!"
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