Hoy leí en el periódico una noticia que llamó mi atención.
 
La nota comentaba sobre una modificación de ley que acaba de aprobar el Congreso del Estado, de nuestra bendita tierra guanajuatense. Y de tierra se trata: la nueva ley tipifica como "delito grave" a la venta de terrenos irregulares, aplicando pena de cárcel a quien lo haga. Tal vez a usted le sorprenda ver que esa actividad delictiva no fuese considerada como grave anteriormente, pero ahora lo es.
 
El hecho de que nuestros legisladores se pongan de acuerdo para modificar una ley ya es bastante sorprendente. Más aún lo es cuando el concepto de aplicar mayor rigor sobre la venta de terrenos irregulares formaba parte de una promesa de campaña, que ahora es una realidad (¡impresionante!) En mi humilde opinión es, además, un acierto legal.
 
Pero eso no fue todo lo que me sorprendió. Si bien la actuación de los legisladores me dejó un buen sabor de boca, los comentarios de los integrantes del Colegio de Abogados del Estado me provocó, por decir lo menos, "extrañamiento" (más no "extreñimiento", no es para tanto). Según estos expertos, el Congreso sacó una reforma "al vapor", y que esta ley afectaría a las "miles de personas de escasos recursos, que ahora no podrán hacerse de un terreno propio". Lo calificaron incluso de "burrada jurídica."
 
A ver. Vamos por partes. ¿Qué esperaban entonces los del Colegio de Abogados que se le pusiera de castigo a los que venden terrenos irregulares? ¿Un reglazo en la mano, o un coscorrón, con su correspondiente "no lo vuelvas a hacer"? Yo esperaría que los del Colegio de Abogados (donde, supongo, todos sus integrantes son Abogados) conocieran la cantidad de denuncias que existen en el Estado de gente que ha perdido sus ahorros, estafados por vendedores de terrenos irregulares. Sin mencionar, por supuesto, el caos urbano que se genera, años después, cuando la ciudad crece lentamente en esa dirección, porque los terrenos irregulares se atraviesan por donde se supone que iría una avenida o una carretera… pero claro, esto casi nunca pasa, es invento mío, ¿verdad? El Municipio entonces tiene que indemnizar a los dueños de terrenos que desde el principio no deberían estar ahí o, en el peor de los casos, proveerlos de servicios gratis o subsidiados (¿ya se nos olvidó lo que pasó con "El Guaje"?), pagados, precisamente, por nosotros los ciudadanos.
 
Pero lo que sí es una sandez, por decirlo de manera que no insulte la inteligencia de estos brillantes abogados, es que se diga que "los más pobres serán los afectados", porque "no podrán comprar un terreno propio en zonas urbanizadas." ¿Están hablando en serio? ¿Entonces nos quieren decir que la gente pobre debe estar condenada a comprar terrenos irregulares por siempre, arriesgándose a que les esquilmen el poco dinero que consigan ahorrar? Ahora bien, hasta yo (que soy pobre, pero no tanto) me veo imposibilitado de comprar un terreno, regular o irregular. Los terrenos son muy caros, sobre todo aquí en Leóndres; efectivamente, existe un problema social, y se debe apoyar a los ciudadanos (pobres y no tan pobres) para poder hacerse de patrimonio de forma legal. Pero tratar de resolver ese problema permitiendo la ilegalidad y la transa no parece la mejor opción. Ahora que, entrados en gastos, les comento que a mí me encantaría tener un Ferrari, pero no me lo puedo comprar. ¿Por qué nadie piensa en mí y permiten que se vendan Ferraris robados, para que yo pueda comprarme uno "irregular", pues no me alcanza para comprar un 550 o un Marianello legalito?
 
Para ver lo absurdo del argumento (es un decir, porque esta babosada no puede considerarse argumento), les pongo una analogía que me parece bastante adecuada: "Es una burrada jurídica prohibir la venta de CDs piratas y declararlo delito grave… los perjudicados con esta medida son los más pobres, porque no podrán comprar un CD original de más de 100 pesos. Debemos permitir que exista la piratería, para que los pobres y desamparados puedan comprar sus disquitos piratas de 15 o 20 pesos, y que puedan seguir disfrutando de su musiquita."
 
Vender terrenos irregulares ya era un delito, pero aún así existen quienes lo hacen. La nueva ley simplemente hará que algunos lo piensen mejor, pero quedarán muchos que sigan cometiendo el ilícito. Así que no se preocupen, queridos integrantes del Colegio de Abogados; pueden dormir tranquilos, pues seguirán existiendo vivales que les permitan a los pobres quedar aún más pobres, después de que les vendan un terreno no escriturado, o con dueño, o en terrenos ejidales, u otras tantas versiones de este robo descarado.
 
En mi optimista cerebro, yo considero que los abogados están aquí para ayudar a quien pueda ser víctima de algún abuso o ilícito. Pero estos señores parecen más bien mostrar la peor concepción del abogado: el que se dedica a mantener a los lacras fuera de la cárcel, mediante argucias legales, huecos en la ley, o simplemente con argumentos tan bobos como decir que "la ley es injusta" o "se perjudicará a los más pobres".
 
Tal vez soy un mal pensado. Tal vez me pongo con Sansón a las patadas y me arriesgo a ser demandado por alguno de estos abogados (eso sí me da miedo)… pero más que una burda e ilógica defensa de "los más pobres", yo veo que estos señores se indignan porque ven reducidas las ganancias que hoy les dejan los amparos de los ratas que venden terrenos ilegales, y las denuncias que meten las víctimas de los mismos. Espero equivocarme rotundamente, pero dice el dicho: "piensa mal y acertarás." Y otro dicho dice: "con dinero baila el perro."
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