En una ocasión, durante mis años mozos de estudiante de carrera, hice una lista de 10 puntos relacionados con el uso de las computadoras que me sacaban de mis casillas. La lista pretendía ser simpática, con ese típico humor nerd que solamente los que estudiábamos "sistemas" entenderíamos. En esos tiempos apenas comenzaba el internet, y sólo estaba al alcance de unos cuantos privilegiados.
 
Recuerdo que uno de los puntos en los que todos coincidíamos era aquel en el que se tenía que configurar qué tipo de memoria se usaría para ejecutar un programa en particular. Me explico: en aquellos años, las PCs solamente podían manejar hasta 640 Kb de memoria (si, Kb). Ese era el máximo de memoria que el sistema operativo D.O.S. podía reconocer y administrar. Para utilizar más memoria, era necesario instalar y utilizar alguna utilería externa. La memoria adicional podía configurarse como "memoria extendida" o como "memoria expandida", con algunas diferencias entre ambas. El problema es que los paquetes de software(normalmente los juegos) solamente utilizaban alguno de los dos tipos de memoria, por lo que era necesario casi siempre apagar y encender la PC para cargar un esquema diferente de manejo de memoria y poder utilizar otro programa. Aunque las PCs de ese tiempo arrancaban casi de inmediato y no existía el multitasking (por lo que no tenía sentido querer ejecutar dos programas de forma simultánea), de todos modos era un dolor en salva sea la parte.
 
Afortunadamente, la tecnología evoluciona. Pero las nuevas tendencias no están libres de fallas, errores de diseño o simple estupidez computarizada, por lo que aquí presento la lista actualizada de las 10 cosas que me provocan mayores dolores de cabeza al utilizar una computadora.
 
Inicialmente, pensaba ponerlas todas en una sola entrada, pero al ver que cada punto se iba expandiendo y que la entrada resultaba demasiado larga, he decidido dividirla y poner un punto por entrada, a manera de una cuenta regresiva, en orden de nivel de irritación que me causa cada punto. Esto también funciona como una forma barata de mantener en suspenso a los millones de lectores de este blog. Por lo tanto, comenzamos con:
 
10. Las interfaces "creativas" del software abierto
 
Cuando hablo de software abierto, me refiero al conocido como "open source" que generalmente es gratuito. Además, en este punto hablo únicamente de las versiones de software abierto que se desarrollaron para Windows.
 
El software abierto es muy variado en cuanto a calidad y funcionalidad. Hay software que hace lo suficiente para la mayoría de los usuarios, pero no para los que desean explotarlo al máximo. Hay también algunos programas que le dan batalla a las versiones comerciales y que en algunos casos hasta las superan. Y también hay paquetes abiertos que no valen ni el ancho de banda usado en la descarga.
 
Pero el aspecto del que quiero hablar en esta entrada es referente a la interfaz gráfica que tienen la mayoría de estos programas. Probablemente la creación de una interfaz nueva sea válida en un ambiente Linux, donde no se tiene la certeza sobre la personalización de la interfaz del sistema que tiene cada usuario en particular. Pero en el caso de Windows se cuenta ya con una interfaz de usuario propia del sistema operativo. Entonces, ¿para qué desarrollar una interfaz diferente, con elementos gráficos distintos y con un comportamiento de ventanas, botones y comandos que no cumplen con el estándar del sistema operativo? ¿Para qué obligar al usuario a que aprenda a usar no solamente las funciones del software, sino también una interfaz totalmente ajena a lo que está acostumbrado?
 
Señores desarrolladores de software libre, les agradezco que pongan en nuestras manos sus herramientas gratuitas. Pero también les informo que Windows ya tiene una interfaz de usuario probada, depurada, y que funciona bastante bien, gracias. Si quieren ser creativos, inscríbanse en un curso de pintura o en un taller de poesía.
 
Como resultado de las "novedosas interfaces" que les ponen a algunos programas abiertos, tenemos:
  • Ventanas que permanecen siempre en primer plano, aunque estemos usando otra aplicación.
  • Ventanas que no se muestran cuando se necesitan.
  • Ventanas que no se pueden mover, minimizar, cambiar de tamaño o cerrar. O algunas que pueden cerrarse, pero ya no hay manera de volverlas a abrir.
  • Ventanas, combos o listas demasiado pequeñas para su contenido… y sin barras de desplazamiento.
  • Opciones de menú que aparecen aún cuando la opción no aplica (y claro, al seleccionarlas no pasa nada… o la aplicación truena).
  • Aplicaciones que no pueden abrir más de un archivo a la vez… o que para hacerlo abren una instancia completa de la aplicación.
  • Aplicaciones que no aparecen en la barra de tareas o en la lista de aplicaciones al oprimir Alt+Tab.
  • Atajos de teclado que hacen cosas inesperadas (por ejemplo, Ctrl+C en lugar de copiar, cierra la aplicación).
  • Elementos gráficos que nos toma cerca de 5 minutos deducir que son botones.
  • Interfaces políticamente incorrectas (no, ese tema visual en el que los botones salpican de sangre y se oye un grito al hacer clic en ellos no es cool, y no lo pienso usar en la oficina… ni tampoco ese de las muñequitas hentai semidesnudas como fondo de la aplicación).
  • Íconos poco familiares (¿Este botón qué hace? ¿Imprime? ¿Pero qué se supone que es el dibujito? Ah, ¿un cincel y un martillo? ¡Qué original!)
  • Barras de herramientas que no se mueven, no se pueden fijar a la ventana principal, no se pueden ocultar y tampoco se pueden personalizar.
  • Opciones con "checkbox" cuando lo adecuado es un radio botón o una lista.
  • Comandos de "deshacer" que deshacen algunas opciones pero otras no.
  • Interfaz "personalizable" a través de combinaciones de colores o temas que resultan ilegibles, inutilizables o dañinos si se observan directamente por más de 10 minutos.
  • Cuadros de diálogo que deberían ser modales y no lo son.
  • Y un largo etcétera.
 
Al final, el uso de ciertos programas abiertos es una verdadera tortura, e invertimos la mitad del tiempo haciendo a un lado alguna estorbosa ventana, repitiendo comandos, buscando opciones en los confusos menús y minimizando las ventanas de otras aplicaciones para que no tapen las ventanitas de comandos o de herramientas de la aplicación.
 
Mención especial para los programas que permiten agregar componentes desarrollados por terceros. Es una gran idea, pero al no establecer criterios de estandarización para esos componentes (porque, usted entiende, luego se pierde el concepto de "abierto"), se tiene como resultado un software que no es consistente en su uso ni consigo mismo.
 
Podría ser una frivolidad, pero considero que éste es uno de los aspectos que evitan que el software abierto se difunda y se utilice con mayor fuerza. Una pena, porque se pueden encontrar muy buenos programas que resultan difíciles de usar sólo por tener una interfaz "novedosa, moderna y potente" pero ineficaz.
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