Ya nada me sorprende de la pseudo-izquierda mexicana. El espectáculo más reciente lo llevó a cabo el ahora diputado Julio César Godoy quien, acusado de tener nexos con el narcotráfico y en calidad de prófugo de la ley, entró escondido al recinto legislativo para poder protestar su asignación y, con ello, ganar fuero. Indignante y ridículo. Además no lo hizo sólo: varios de sus compañeros de bancada le ayudaron a evadir a la Policía Federal que lo esperaba para detenerlo. Es cierto, no se ha demostrado su culpabilidad (y considerando la tremenda pifia que resultó el “michoacanazo”, posiblemente nunca se le pruebe delito alguno,) pero ofende la manera en que el diputado se burla de autoridades y leyes para evitar la aplicación de la ley.

Ahora tenemos a un presunto dipu-narco en la cámara. Hace unos meses, nos libramos de tener a la dipu-terrorista Lucía Morett, en este caso diputada plurinominal por el PT (¿Partido Terrorista?) La muchachita intentaba ganar fuero para evadir su extradición y no ser juzgada en Colombia como la terrorista que es. Aquí, por supuesto, la defienden y le ofrecen una curul.

Y como cerecita en el pastel, tenemos a Leonel Cota Montaño, que renuncia al PRD furioso porque no le dieron su huesito (buscaba la candidatura a la alcaldía de Los Cabos) y porque no le otorgaron ciertos puestos a sus familiares y amigos, según él por dárselos a “familiares cercanos del Gobernador”. Espero que el señor Cota no se ahogue con toda la sangre que debe tener en la boca a causa de las tremendas mordidas de lengua que se ha dado, pues cuando fue gobernador de Baja California Sur manejaba a su antojo recursos, puestos e influencias, y acomodó a toda su familia en la suculenta nómina del gobierno estatal. Y ahora se hace el digno.

Anuncios