Archive for octubre, 2010


Voltereta

Bien por los verdes. Ayer lograron darle la vuelta al partido en casa. Perdían 1 gol a cero en el primer tiempo, debido a un extraordinariamente bien ejecutado tiro de castigo (la única jugada de los Lobos BUAP en todo el partido), pero con riñones y buen futbol remontaron para un marcador final de 3 a 1.

No faltará quien diga que los changas recibieron ayuda arbitral (dos de los goles fueron penales), pero quien haya visto el partido sabrá que no fue así: los penales fueron provocados por la intensa presión ofensiva de la delantera verdiblanca.

Ahora están a 4 puntos de la zona de calificación, faltando 12 por disputarse. La liguilla se ve al alcance. Ese tipo de partidos, como el de ayer, son los que hacen que la afición siga llenando el estadio.

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¡Cállese, Chachalópez!

Hace unos días vi un spot en la televisión, en donde decían que ese espacio era para que don Andrés “Mamonuel” López Obrador informara de cosas irrelevantes a la ciudadanía, pero que “la mafia” que les robó la presidencia (así es, 4 años y todavía les arde) lo ha impedido y ya no puede salir en comerciales. Los spots previos fueron retirados porque, en ellos, don Peje estaba haciendo descarada campaña política, sin ser el candidato oficial de ningún partido y sin respetar los tiempos de campaña, hecho que la ley electoral no permite.

La noticia de hoy fue que este promocional también tendrá que ser retirado del aire, ya que agrede a un grupo político opositor al decirle “mafioso”, lo cual está prohibido en la ley electoral vigente. Así que Chachalópez se quedó sin sus spots promocionales y sin sus comerciales de berrinche. Seguramente, a partir de mañana, escucharemos sus chillidos en donde pueda darlos, acusando de nuevo a “la mafia que nos robó la presidencia” de aplicarle un tapabocas.

Sin embargo, quien le aplicó este reciente “cállese chachalaca” no fue esa misteriosa “mafia”, compuesta por Carlos Salinas, los beneficiarios del FOBAPROA, los de arriba, los privilegiados, la CIA, los Hombres de Negro, los Illuminati y los secuaces de Lord Voldemort. No, los que le callaron la boca fueron sus propios compañeros de aventura: el PRD, el PT y Convergencia. Y es que Zozobrador  le apuesta a la mala memoria que tenemos los mexicanos, pero de esto yo sí me acuerdo.

Después del mega-berrinche-bloqueo de Avenida Reforma en el año 2006, luego de que el peje perdiera la elección por un fraude que jamás pudo comprobar, el Gobierno Federal intentó negociar con los partidos en disputa (PRD, PT y Convergencia) para lograr algunos acuerdos y garantizar la gobernabilidad. Estos partidos aprovecharon su momento y exigieron cumplimiento de cuanta ocurrencia les llegó a la cabeza (que no al cerebro, porque tengo serias dudas de que cuenten con uno). Como consecuencia de esos caprichos vino el despido de Luis Carlos Ugalde, todo el circo de la nueva elección de los consejeros del IFE y una reforma a la ley electoral muy criticada en su momento, por restringir drásticamente la libertad de expresión en temas políticos.

¿Por qué pidieron esto? Por venganza y ardor. Para evitar que los particulares (como, por ejemplo, el CCE) pudieran hacer comerciales con bicicletas cayéndose, acusando al mesías de Macuspana de ser “un peligro para México”. Lo que en su calentura nunca se imaginaron estos pseudo-izquierdosos, es que dichas reformas les pudieran aplicar a ellos en algún momento determinado. Pero así fue. Por eso los spots tienen que ser retirados.

Es claro que lo que sigue será el reclamo de nuestros inconformes de siempre, alegando que se quiere callar al que viene “a salvar a México”. Claro. Y es que, para ellos, el que una persona diga que el peje es un peligro para México es una difamación, y debe castigarse; pero si ellos son los que acusan a otro grupo político de “mafiosos”, eso está bien porque es la voz del “Pueblo®”.

Lo mejor de todo es que ya no habrá spots. Buena noticia; si quiero que me duelan los ojos frente a la televisión, prefiero ver “Laura de América” o “Décadas”.

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Lus y juersa

Hoy se cumple un año de la extinción de ese elefante blanco chupa-recursos llamado “Compañía de Luz y Fuerza del Centro”. Para conmemorar la fecha, el SME (Sinvergüenza Martín Esparza) está organizando una de sus acostumbradas manifestaciones, que ya no son tan pacíficas.

Resulta interesante saber que la Compañía de Luz y Fuerza se había decretado extinta desde 1974, pero nunca se llevó a cabo tal extinción, tanto por intereses políticos como por falta de pantalones. 35 años después se logra; en ese 2009, la empresa le costó al erario público la módica suma de 42 mil millones de pesos: tremendo boquete pagado con nuestros impuestos. Fue una decisión inteligente, y valiente, del Gobierno Federal, ya que sabían desde un principio que el sindicato no se iba a dejar arrebatar tan fácil el dinero ídem que recibía, y por eso están peleando como gatos boca arriba.

Legalmente, no hay más que hacer. La Suprema Corte ratificó la extinción y reconoció que es perfectamente legal. Prácticamente todos los anteriores empleados de LyF han sido liquidados con una de las más generosas retribuciones laborales en la historia de este país, como justo premio a miles de trabajadores que, durante años, cumplieron con constancia y esfuerzo la difícil labor de no hacer nada (o hacerlo mal) y cobrar por ello. ¿Para qué entonces tanto alboroto? La respuesta es obvia: por dinero.

Yo comprendo al pobre de Martín Esparza. Sus caballos pura sangre deben estar muriendo de hambre, pues sale muy caro mantener a esos animalitos (y también a otros animalitos que se alimentaban del dinero de LyF, pero no digo quiénes porque los pejefans se van a sentir ofendidos.)

Estamos hablando de que, entre cuentas congeladas y propiedades del SME, hay siete mil millones de pesos en juego. Poco, comparado con los más de 40 mil millones que recibían anualmente, pero le caen de perlas al patrón de Martín Esparza, quien ya se dio cuenta de que la “presidencia legítima” no deja muchas ganancias, y pues esa lanita no es nada despreciable. Sobre todo ahora que está por iniciar su nueva campaña por la silla.

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10/10/10

Navegando un poco en Internet sin rumbo fijo, me encontré algunos sitios en donde hablan sobre la “cabalística” fecha del día de hoy: 10/10/10. Según estos sitios, y de acuerdo a la numerología (demostradísima ciencia exacta, supongo,) esta fecha es súper-ultra-mega-importantísima para cualquier fumada que se les ocurra. Estos son algunos de los sucesos que, según personas sin muchas neuronas ni cosas de provecho que hacer, sucederán hoy:

  • Iniciarán los fenómenos climatológicos que desembocarán con el fin del mundo en el 2012.
  • Se abrirá una puerta inter-dimensional (lo que sea que eso signifique).
  • Finalmente haremos contacto oficial con los extraterrestres.
  • Nacerá el anticristo.
  • Se canalizarán todas las fuerzas mentales para que los Illuminati dominen el mundo.
  • Despertará el verdadero poder de los niños índigo.
  • Comenzará una era de felicidad y abundancia.
  • Iniciará un movimiento revolucionario en México (por mucho, la opción más probable, a pesar de ser tan improbable.)

Supongo que hoy también es cumpleaños del chupacabras, de Pie Grande, del monstruo del Lago Ness y del muñecote de hule que usaron para la autopsia del extraterrestre de Roswell.

Bien, desde mi punto de vista, esta es una gigantesca tontería. Podríamos decir que las fechas son, simplemente, una convención establecida para ponernos de acuerdo sobre la denominación que le damos a cada día. Podríamos recordar que el papa Gregorio XIII aplicó un cambio en el calendario, eliminando diez días de golpe por sus pistolas (por eso se le llama “calendario gregoriano”.) Podríamos argumentar que octubre originalmente no es el décimo mes, sino el octavo, y que un ajuste hizo que el año comenzara en enero y no en marzo. Pero lo más sencillo es enfatizar el hecho de que la fecha resulta curiosa, simplemente porque acostumbramos abreviar el año de nuestras fechas con dos dígitos. Hoy es 10/10/2010, lo que no tiene nada de especial.

Lo más simpático es que hubo una noticia que se publicó en varios diarios argentinos y españoles, y tal vez en otros lugares más (encontré una nota en un diario de Coahuila, pero tenía más bien un tono burlón.) La nota hacía énfasis en el “insólito evento de tener un mes de octubre con 5 viernes, 5 sábados, y 5 domingos”, algo que, según la nota, ocurre una vez cada cientos de años. No sé que se entienda por “cientos de años”, porque octubre también tuvo 5 fines de semana en 2004, 1999, 1993, y los volverá a tener en el 2021. Así que el hecho no es muy “insólito” que digamos.

Parece que todo este rollo se le ocurrió a alguien que lo empezó a difundir en Twitter, diciendo que el evento de los 5 fines de semana en octubre ocurre cada 555 años, según el calendario babilónico, a lo que se le llamaba el “décimo feliz” (sí, a mí también me dio risa.) Bueno, lo de los 555 años es completamente falso (pero supongo que lo inventaron para que se relacionara con la cuestión de los 5 viernes, 5 sábados y 5 domingos,) sin mencionar que la idea se basa en uno de los calendarios más primitivos e inexactos que han existido, pues al tener un sistema sexagesimal, los babilónicos formaron un año de 360 días, que tuvo que ajustarse constantemente para que coincidiera con el año solar. Los mayas les pudieron haber dado unas clasecitas sobre cómo medir el tiempo, con la mano en la cintura y los ojos vendados.

Lo demás fue, simplemente, una consecuencia del rumor. Todos los aficionados a las cuestiones del New Age, la kabbalah, las teorías de la conspiración y todas esas tarugadas pronto se tragaron el cuento sin filtrarlo primero por el colador del sentido común, obteniendo al final la ridícula lista de eventos que puse al inicio de la entrada. No me extrañaría ver mañana en el noticiero la buena cantidad de orates que, de seguro, fueron a treparse al castillo de Chichén-Itzá o a la pirámide del sol en Teotihuacán, para recibir las “energías místicas” de la cabalística fecha. Y si creen que estoy exagerando, pueden revisar esta liga, en donde los blogueros, con auténtica preocupación, promueven un movimiento para evitar que la gente medite e invoque energías positivas en estas fechas porque, según ellos, son fuerzas que están siendo utilizadas por los Illuminati y el Nuevo Orden Mundial; afirman además que esas fuerzas fueron las responsables de los huracanes que hemos sufrido en estas fechas, e incluso de los terremotos de Haití y de Chile. No es broma, aunque lo parezca: existe gente que en verdad cree estas tonterías.

Para terminar, y ya entrados en temas metafísicos paranormales esquizofrénicos, les dejo una lista de mis predicciones para el año 2012:

  • El 2012 comenzará el 1 de enero… del 2012.
  • Nos irá del nabo en los juegos olímpicos de Londres.
  • El “Peje” hará berrinche al perder la elección con menos del 15% de los votos.
  • La selección mexicana cambiará de técnico.
  • Niurka se divorciará, o se volverá a casar, o ambas cosas.
  • Los verdes seguirán en la “División de Ascenso” (aunque tal vez se llame de otra manera.)
  • Un cantantillo que esté perdiendo popularidad saldrá del clóset.
  • El 2012 terminará el 31 de diciembre. Y ese día brindaremos agradeciendo que no se acabara el mundo.

Les aseguro que atinaré a casi todas mis predicciones. Y eso que no soy pulpo.

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Una gran mejora que tiene el blog de WordPress contra el anterior de Windows Live Spaces está en las estadísticas disponibles. En el caso de Spaces, cuando tenía estadísticas, eran bastante pobres; después, ni eso (las quitaron.)

Una de las estadísticas que brinda WordPress informa al administrador del blog sobre las palabras clave de las búsquedas que dieron como resultado un enlace al blog.

Pues bien. Con este reporte, me doy cuenta que un usuario llegó al blog al hacer una búsqueda con la frase “frotando culos de jovencitas en minifalda en el camion”… me imagino que dicha búsqueda enlazó a la entrada del “Chascarrillo de viernes“, pues ahí aparecen tres de las palabras de la frase, aunque debo aclarar que dicha entrada no habla de lo que me imagino buscaba esa persona, ya fueran fotos, videos o técnicas.

Conocer lo que la gente busca en internet resulta instructivo y, a la vez, inquietante…

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Otra aficionada

Las estadísticas no mienten. No importa cuánto me esfuerce para lograr una elaborada prosa poética, un comentario mordaz o una observación rebosante de agudeza verbal (sin lograrlo.) Las visitas a mi blog aumentaron en cuanto agregué una foto con unas bebas porristas.

Pues al buen entendedor, pocas palabras. Y como normalmente yo entiendo a la primera, aquí les traigo otra aficionada panza verde. Enjoy.

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Tiziano… ¿fierro?

Siguiendo los pasos de Ricky Martin tenemos a Tiziano Ferro, estrellita fugaz que se hizo más famoso por criticar a las mujeres mexicanas que por sus canciones y que esta semana, al igual que Ricky Martin, ha decidido salir del clóset (no sabemos si del mismo clóset.) Es decir, aceptó su homosexualidad ante los medios.

Recordemos que Tiziano Ferro logró dudosa fama al afirmar que las mujeres mexicanas eran “bigotonas”, con lo que de inmediato se ganó la antipatía de todos nosotros, acomplejados mexicanos. Pero ahora entendemos que en realidad se trataba de un piropo, pues nos damos cuenta que el italiano se siente atraído por los bigotes.

Ahora sí, mis bigotoncitas paisanas, ya tienen un buen pretexto para obtener revancha. Dense vuelo con “don Tizzi”.

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Ahí la llevan

Con tres victorias al hilo, los verdes están reaccionando (por fin) y se acercan a la posibilidad de calificar a la liguilla. Faltan 18 puntos por disputar, y están a 12 del superlíder y a 6 del séptimo lugar. Se ve complicado, pero por lo menos estamos recuperando lo que se veía como la peor campaña de todos los tiempos. A ver qué pasa.

Continuando con este conteo regresivo de las cosas que me disgustan acerca de las computadoras, y que tiene en ascuas a todos los millones de lectores del blog, llegamos al punto número…

9. Los manuales (o carencia de)

En los viejos buenos tiempos de las computadoras, tener un conocimiento considerable al respecto era un requisito para poder usar una. Los equipos se distribuían junto con una buena cantidad de diskettes para instalar el sistema operativo (en el caso afortunado de contar con una PC con disco duro) y unos enormes manuales impresos con todo lo que uno necesitaría para poder hacer algo más que exhibir la PC apagada en el estudio o en la sala. Además del indispensable manual de instalación y configuración del equipo, se podía encontrar también uno con la lista de los comandos más utilizados del sistema operativo, y otro que incluía los diagramas del diseño interior del equipo, así como las características técnicas de sus componentes; este último manual era vital cuando uno quería instalar más memoria, una tarjeta de expansión o un disco duro adicional (nada de plug and play, todo tenía que configurarse a mano.)

Pasó el tiempo y hubo dos eventos en particular que cambiaron esta situación.

El primero de ellos fue la aparición del CD en las computadoras. A partir de ese momento, se contaba con un medio de almacenamiento práctico que permitía guardar una gran cantidad de datos (en esos tiempos, 600 MB era mucho espacio.) Los fabricantes comenzaron a ahorrarse los manuales en papel, y los integraron en formato electrónico, dentro de un CD. Esto no estaba nada mal; sin embargo, el manual de diseño interno del equipo no resulta práctico en formato electrónico, ya que por lo general es muy difícil consultar la información de un CD en una PC apagada, sin la tapa y con algunos componentes desconectados. Aún así, el manual podía imprimirse previamente.

El segundo evento al que me refiero consistió en la repentina facilidad de uso que ganaron las PCs, a partir de la aparición de los sistemas operativos gráficos (es decir, Windows.) De pronto, ya no era necesario ser un nerd o conocer a uno para poder configurar y utilizar una computadora. La simplicidad fue tal, que cualquiera podía utilizar una computadora. El problema vino cuando los fabricantes se fueron al extremo opuesto y comenzaron a venderle computadoras a cualquiera, haciéndole creer a la gente que usar una PC era tan simple como usar una tostadora de pan.

Ahora bien, combinemos ambos eventos y tenemos un resultado: dado que las computadoras son muy fáciles de utilizar, y quienes las usarán no tendrán necesidad de hacer tareas más allá de lo que la propia interfaz les permita, entonces ¿para qué incluir manuales técnicos? ¡Más les vale a estas personas no meterse con las cuestiones técnicas de sus equipos!

Como resultado, el único manual impreso que acompaña a una PC nueva es un librito con el contrato de licencias y todas las restricciones legales, en 450 idiomas diferentes. Con algo de suerte, el fabricante puede incluir un panfleto de una página con dibujitos, que nos enseña claramente cómo conectar la computadora al enchufe eléctrico. Algunos fabricantes son tan generosos, que incluyen información técnica compleja y sofisticada, como por ejemplo los invaluables consejos sobre no colocar la computadora en una superficie inestable donde se pueda caer, y la precaución que uno debe tener para no mojar la computadora cuando está encendida.

En otras palabras, la información que se incluye hoy en día en los manualitos que acompañan a las PCs (cuando hay) es para idiotas. Me parece una estupidez y una falta de respeto por parte de los fabricantes hacia sus clientes. Las computadoras son herramientas complejas, que son utilizadas por personas inteligentes. Si llegan a existir casos de personas con muy pocas neuronas que compran y tratan de utilizar una PC, es por culpa de los propios fabricantes que las promocionan como licuadoras. Y de cualquier manera, ¿por qué no incluir un manual electrónico, en un simple y barato CD, con información técnica importante? Si la persona no tiene el conocimiento suficiente, sabrá de inmediato que ese manual es para su amigo geek que le puede ayudar a usar la PC.

La razón por la que incluyo esta situación en la lista, es porque en más de una ocasión me he visto en posición bochornosa, cuando un amigo o un familiar me piden que les ayude a comprar e instalar un componente nuevo para su PC, o a resolver un problema. El caso es que normalmente sé qué tengo que hacer, pero no sé dónde. Cosas como saber cuál es la combinación de teclas en particular para entrar a la configuración del BIOS en ese modelo de PC, el tipo de memoria que requiere o la interfaz soportada para conectar un disco duro. Entonces, cuando le comento a mi amigo o familiar que necesito investigar sobre su modelo de computadora, me contestan diciendo “si quieres, te traigo a un ingeniero para que te ayude”. En esos momentos es cuando más extraño los enormes y pesados manuales técnicos, y me encantaría tener uno en las manos para reventarle un librazo en la jeta.

En otra ocasión, mi madre me obsequió una Sony Vaio (ella se la ganó en una rifa y, como no pretendía usarla, me la regaló.) Lo primero que hice fue aumentarle los ridículos 256 MB de memoria a una cantidad más decente (1 GB.) Como era de esperarse, la PC no incluía un manual con las especificaciones técnicas del equipo (aunque sí traía un librito de varias páginas que explicaba, claramente, con dibujitos e instrucciones en varios idiomas, cómo sacar el monitor de la caja, cómo ensamblar sus dos piezas, cómo colocarlo sobre la mesa y cómo conectarlo a la corriente eléctrica y a la salida de video de la PC.) Después de realizar una búsqueda exhaustiva en internet sin éxito, tuve que llevar el CPU a la tienda para que ahí revisaran cuál tipo de memoria le podía quedar. Finalmente pude comprar la memoria, no sin antes firmar una carta donde liberaba de responsabilidades a la tienda si la memoria provocaba alguna falla seria en mi equipo, recordándome además que la garantía de la memoria dejaría de aplicar. Y es que nunca conseguimos saber cuál era la velocidad del bus de la tarjeta madre; usted sabe, esos pequeños datos irrelevantes que, a lo mucho, lo peor que provocarían sería que la memoria se quemara, junto con otros componentes baratos e innecesarios, como la tarjeta madre, la de video o el CPU. Aunque sólo se quemara la memoria, la verdad es que no estaba dispuesto a pagar algo así como 2 mil pesos (era lo que costaba 1 GB en ese tiempo) por una memoria achicharrada.

Lo interesante es que, cuando se trata de equipos armados, ese problema no existe. Al adquirir componentes por separado, generalmente traen su manual técnico. ¿Por qué entonces las marcas comerciales no lo incluyen? Sospecho que lo hacen para dificultar lo más posible las actualizaciones al hardware, forzando al cliente a que compre un equipo nuevo al verse imposibilitado de mejorarlo, o bien tratando de que el comprador tenga que llevar su equipo con un técnico autorizado, que seguramente le cobrará más de lo que debería costar el servicio.

2 de octubre…

…no se olvida.

¿De qué se trataba? Ah, sí. La matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968… hace 42 años. Yo todavía no nacía.

Ese terrible evento marcó a toda una generación de mexicanos, y representó un punto de quiebre en la historia nacional. Un antes y un después. Lo que hoy somos se debe, en buena parte, a la matanza de Tlatelolco y todo lo que sucedió en nuestro país como consecuencia.

A partir del 68, algunas personas superaron el evento y siguieron con sus vidas. Otros más se indignaron hasta el fondo de su alma y trabajaron duro, desde sus trincheras, para forjar la democracia que hoy tenemos (sí, a medias y defectuosa, pero mejor que lo que había). Y hubo también algunos que no pudieron superar el trauma y que, cada año, el 2 de octubre, salen a decir lo terrible que fue, se cubren con sus banderas con imágenes del “che” Guevara y se ponen a gritar consignas en contra de un gobierno represor que ya no existe. Estos últimos buscaron solamente venganza y, cuando tuvieron la oportunidad de enfundar a Echeverría en la cárcel, demostraron un IQ similar al ex-presidente de las guayaberas, acusándolo de “genocidio”. Una cosa es una masacre y otra, muy diferente, un genocidio. Por supuesto, Echeverría se libró de la cárcel: nunca cometió genocidio.

Mención especial para aquellos que tomaron el 2 de octubre como su estandarte político para obtener beneficios propios. Veamos por ejemplo a doña Rosario Ibarra, abnegada madre que no dudó en sacar provecho de la muerte de su propio hijo, y transformó un dolor legítimo en una simple consigna que sigue gritando 42 años después, para continuar viviendo del erario. Como muestra de su congruencia, la pudimos ver el 20 de noviembre del 2006 colocándole la banda presidencial patito al Pejeloco, cuando se autoproclamó “presidente legítimo” (¿recuerdan?): para seguir colgada de la ubre, no le importó aliarse con una persona que surgió del mismo régimen que asesinó a su hijo, ni acusar de ilegítimo a un gobierno que en su momento representó la única oposición seria al PRI criminal de esos tiempos.

2 de octubre, ¿no se olvida? Yo creo que ya se nos olvidó. O más bien, como siempre nos pasa, nos quedamos en las formas. Recordamos la masacre, la sangre, los balazos, las fotografías de los estudiantes muertos, la gente corriendo, las familias destrozadas. Pero se nos olvidan las razones de la matanza, sus consecuencias, las acciones de la oposición y las reacciones del gobierno en turno. Una prueba de que ya se nos olvidó la tenemos presente justo en estos momentos: la posibilidad de que dentro de dos años, en el 2012, le devolvamos el poder al régimen que lo perdió por méritos propios.

El 2 de octubre nunca se va a olvidar, pero es momento de cambiar la página. Fue un evento muy importante en la historia reciente de nuestro país. Pero el escenario es distinto. El México de 1968 no es igual al México del 2010. Las condiciones políticas, tanto internas como externas, han cambiado. De nada sirve salir a gritar consignas contra un régimen que ya no existe, con nuestras banderas comunistas y nuestras camisetas del “che” Guevara y de Lenin (absurdo.) Seguramente mañana nos enteraremos de todos los “ninis” imberbes que salieron a marchar por el 2 de octubre, con el único fin de saquear y destruir; jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando ocurrió el terremoto del 85 y que ignoran lo que sucedió el 2 de octubre de 1968.

¿Vale la pena recordar un evento de hace 42 años? ¿Vale la pena salir a gritar consignas hacia un gobierno del que muchos de sus miembros ya ni siquiera viven? ¿Vale la pena seguir abriendo heridas pasadas, cuando tenemos frente a nosotros nuestro propio 2 de octubre? Tenemos un país con niveles de inseguridad nunca vistos; una delincuencia organizada que mata a muchas más personas que las que mató el gobierno de Díaz Ordaz esa noche de 1968, metiéndoles balas (o drogas) en el cuerpo; un gobierno que destila mediocridad e ineptitud; un grupo de legisladores que modifican la ley a su antojo, para obtener beneficios propios a corto plazo; un conjunto de partidos políticos que, con gran cinismo, se jactan del control de la política y del poco respeto que le tienen a los ciudadanos; un país que, poco a poco, pierde competitividad, educa deficientemente a sus jóvenes y deja pasar las oportunidades de crecimiento.

Hace 40 años, nuestros padres decidieron hacerse cargo de su futuro, y comenzaron a cambiar las cosas que estaban mal. Vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo nosotros ahora para que, dentro de 40 años, nuestros hijos vean esta situación actual tan lejana como a nosotros nos resulta lejana la matanza de Tlatelolco. Para que a las próximas generaciones les parezca tan extraña la idea de un país controlado por el crimen organizado, como a nosotros nos parece extraña la idea de un gobierno que mata a sus estudiantes.

Mejor no. Eso es mucho trabajo. ¡Qué flojera! Es más fácil tomar nuestra bandera con la hoz y el martillo, pintar consignas en unas mantas y salir a gritar a las calles: “¡2 de octubre, no se olvida!” Quizás, en una de esas, consigamos una diputación del PT o del PRD, y a gozar de la vida hasta que al país se lo lleve el tren.

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