Se veía venir. Desde el extraño desplante de los Batarse la semana pasada, al reprocharle a los empresarios locales la falta de apoyo y de algún gallo que se animara a entrarle a las cuestiones del equipo, se notaba que ya estaban hartos de la situación con los panzas verdes. A finales de la semana pasada, se dio a conocer la compra del equipo por parte del Pachuca.

Hasta cierto punto, los Batarse tienen razón. Era demasiado esfuerzo e inversión de dinero para obtener solamente críticas y reproches por parte de la afición.

Como aficionado debo reconocerles que, en su momento, se atrevieron a entrarle al problema y a meterle dinero al equipo. Hubo mejoras en lo deportivo, en el estadio y en la imagen del equipo, detalles todos que estaban terriblemente descuidados. En pocas palabras, tomaron a un equipo desangelado y lo convirtieron en un club atractivo.

Pero también, como aficionado, tengo el derecho de reclamarles todas las decisiones apresuradas y tomadas con el hígado en lugar del cerebro, que le impidieron al equipo conseguir mejores resultados. Los Batarse se convirtieron en el terror de los técnicos; el equipo esmeralda tiene un nada honroso récord de entrenadores despedidos, en los pocos años de su dirigencia. El colmo fue esta temporada: despiden a Salgado, quien casi los hizo campeones en el torneo anterior, al segundo juego del calendario. A Salgado no le perdonaron dos juegos sin victoria, pero a Sergio Orduña lo aguantaron durante sus 6 derrotas consecutivas en las que se burló de la institución y de los aficionados. Incluso la sobresaliente campaña de Pintado, sin derrota y con 8 victorias de 10 posibles, fue insuficiente para rescatar lo que se veía como la peor temporada de los esmeraldas en toda su historia.

Y claro, lo que era de esperarse: la administración municipal de Sheffield, proclive al protagonismo fácil, nos sale con la puntada de que “permitieron” la compra del equipo por parte del Pachuca (por supuesto… ¿cuánto dinero, de nuestro dinero, puso usted para la compra, señor alcalde?) con la “condición” de que no se lleven al equipo.  No me queda claro hasta qué punto puede el gobierno municipal limitar una operación de compra-venta entre particulares, no lo sé. Lo que sí me queda claro es que el alcalde únicamente busca obtener los aplausos de la afición. Y va a la segura: el equipo difícilmente saldrá de León, simplemente porque sería una decisión poco inteligente sacar al equipo de una plaza que llena el estadio casi en todos los partidos.

Esperemos que los verdes tengan suerte en esta nueva etapa. El Club Pachuca es una de las instituciones más serias del país en lo que se refiere a futbol, por lo que podemos esperar un plan sólido para lograr el ascenso. Solamente me preocupan dos cosas: la primera, la alta posibilidad de que cambien de técnico y reemplacen a Pintado, lo cual sería una verdadera lástima; y la segunda, en el caso de que se lograra eventualmente el ascenso, las posibles trabas que le imponga la Femexfut al Club Pachuca, por ser dueño de dos equipos en el máximo circuito, algo que normalmente se restringe (excepto cuando el dueño es Televisa, por supuesto).

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