No, el título de esta entrada no es albur. Es solamente una de las geniales ideas que ha tenido la Dirección de Movilidad de este próspero rancho (es una pena que ninguna de esas geniales ideas funcione para resolver el problema del tráfico, pero bueno…)

La idea consiste en integrar al Sistema Integral de Transporte unos camiones articulados (orugas) como los que ya existen, pero en este caso pintadas de un folclórico color rosa, en lugar del tradicional verde “lión” que tienen actualmente.

¿Cuál es la razón del colorcito? ¿Es para que se vean bonitas? ¿O es acaso que a nuestras autoridades de pronto les entró la onda de la Pantera Rosa y quisieron pintar las orugas de ese color en lugar de azul?

No. Las orugas serán rosas porque se trata de transportes exclusivos para mujeres.

En efecto, nuestro vanguardista gobierno municipal ha decidido aplicar una política para separar a hombres y mujeres en el transporte público. Me parece que es una política popular y de muy buenos resultados que ya se ha aplicado en los Estados Unidos… por allá por 1915. Les voy a sugerir otra política interesante sudafricana: se llama “Apartheid”.

¿Qué sigue? A ese paso, seguramente vendrán orugas multicolores (exclusivas para gays). Y aquí casi no viven personas de color, de lo contrario también habría orugas sólo para negros. O tal vez la idea vaya en otro sentido, y pronto nos obliguen a caminar en la Plaza Principal las mujeres hacia un lado y los hombres hacia el otro. ¡Ah, esas lindas tradiciones que se están perdiendo!

Entiendo que la medida es para evitar los “manoseos” y los “arrimones” que los gañanes aplican a las inocentes (y a veces no tan inocentes) damitas. Resulta lógico entonces aplicar la solución más fácil: separar a las damas en lugar de mejorar la seguridad o aplicar esfuerzos para educar a la población. Lo malo es que las acciones de “protección” son un buen pretexto para las políticas de segregación: ponemos camioncitos exclusivos de gays “para que los ciudadanos desconsiderados no los agredan con insultos, con golpes o con feas miradas… y hasta les ponemos música de Village People para que bailen.”

En fin. No cabe duda que, como sociedad, caminamos hacia atrás. Y lo peor es que los dichosos camioncitos rosas nos cuestan a los que pagamos impuestos.

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