Archive for septiembre, 2011


Diputerías

En contra de lo que normalmente hago en este blog, en esta ocasión voy a defender un poco (poquito nada más) a la diputada del PRD Dina Herrera.

La historia ya la conocemos. Se estaba decidiendo en la Cámara sobre una modificación a la ley que permitiría, de aprobarse, la reelección ciudadana de legisladores y presidentes municipales. El asunto estaba candente y la votación se mantenía empatada 14 a favor y 14 en contra. Justo cuando se iba a repetir la votación, la diputada del PRD Dina Herrera (que había votado inicialmente a favor de la iniciativa) decidió abstenerse de votar; esto dejó los números en 14 votos contra 13 y se rechazó la iniciativa.

Personalmente, no sé si la iniciativa de reelección sea tan buena como lo dicen los medios. La propuesta tiene pros y contras, pero definitivamente es una buena señal el hecho de que se le otorguen facultades a los ciudadanos para evaluar y premiar a un buen funcionario y cambiar al que no dé resultados. En ese sentido, por lo menos vale la pena probar ese cambio. Ahora bien, las razones de los partidos para rechazar tal iniciativa son claras: por un lado, le restan poder al ciudadano; por otro, los partidos perderían un poco la posibilidad de utilizar en su beneficio las designaciones de candidaturas para diputados y senadores para sus sucios y ya conocidos contubernios y manejo de intereses oscuros.

Bien, ahora me entero que el PRD está “indignadísimo” con lo que consideran una “alta traición” por parte de la diputada que cambió su voto, y pretenden quitarle su curul y expulsarla del partido. Curiosa decisión de un partido que se hace de la vista gorda con el Peje-ndejo, a pesar de que sigue haciendo campaña por otros partidos (y ya ni hablar del caso Brugada y el famoso “Juanito”). ¿O eso no es traición al partido?

Ya conocemos la hipocresía del PRD, pero por lo menos deberían disimularle. Reaccionan porque en los medios criticaron duramente a los legisladores por votar en contra de la reforma, y por eso quieren cobrarle el pato a la diputada Herrera, pero ¿acaso ella tiene toda la culpa de que se haya rechazado la iniciativa? ¿Qué acaso los 14 legisladores que votaron en contra no tienen más culpa que la diputada, que lo único que hizo fue abstenerse de su voto (ni siquiera cambiarlo y votar en contra)?

Por otra parte, ¿acaso debe considerarse una traición que un legislador cambie de opinión y modifique su voto? ¿No cuenta con esa libertad? Si damos por hecho que nadie debe cambiar su voto (porque se consideraría traición), entonces ¿para qué repetir la votación? La podrían repetir 1000 veces, pero si ningún legislador cambia su postura, ¿cuál creen que sería el resultado? Claro, un empate 14 a 14. La repetición de la votación se realiza esperando que algunos legisladores cambien su postura y el resultado sea distinto. Pero para los perredistas, cambiar de opinión es traición.

Lo más chistoso es que los políticos se enojan, se indignan y se extrañan de que los ciudadanos los tengamos en tan baja estima. Pero si se comportan como rufianes de poco seso, ¿cómo pretenden que los consideremos estadistas?

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Juay de Grito?

En diferentes sitios he encontrado propuestas por parte de cibernautas mexicanos, llamando a no asistir a las ceremonias del grito de independencia hoy en la noche, como una medida de presión al gobierno. Se pretende hacer esta propuesta para decirle al gobierno “ya basta”, en relación con los hechos de violencia que todos los días suceden en diferentes partes del país.

Por mi parte, yo no tengo la costumbre de asistir a las ceremonias públicas del grito y normalmente celebro en mi casa con mi familia. Ahora bien, suponiendo que mi familia acostumbrara a salir al centro a celebrar el grito, yo lo pensaría dos veces este año, pero lo haría debido a un asunto de seguridad personal y no por pensar en “reclamarle al gobierno” con mi ausencia.

Bueno, en este país cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Si mucha gente decide no ir a las ceremonias del grito como represalia contra el gobierno, adelante. En lo personal, creo que es una medida algo absurda y completamente inútil: el Zócalo se va a llenar a reventar como de costumbre. Y si no se llena, no creo que eso cambie en algo la situación.

Lo que yo sí critico es la postura de reclamar al gobierno sobre la violencia. Coincido en que se le debe exigir a los gobiernos de todos los niveles que garanticen el Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos. Pero en este tipo de iniciativas se parte del falso supuesto de que el gobierno tiene la culpa de la violencia. Es lo mismo que me desagrada del movimiento de Javier Sicilia ™ y su “No más sangre” ®.

¿Por qué la gente quiere gritarle al gobierno “ya basta”? Fácil, porque si se lo gritamos a los delincuentes (que son los que generan la violencia), la respuesta que recibiremos será una violenta ráfaga de balas. Por eso la gente que busca sus minutos de fama (y tal vez un huesito, por qué no) se levanta y le reclama al gobierno, y hasta se siente como un ciudadano “valiente” (lo sería hace algunos años, cuando el no tan viejo PRI silenciaba a balazos a quienes criticaban al gobierno). Realmente serían valientes si le dirigieran el “ya basta” a los criminales, pero sabemos que los que lo han hecho a los pocos días amanecen como fiambre o pozole.

No sirve de nada dejar de ir al Zócalo y no celebrar. Yo mejor propongo estas otras acciones que, en mi opinión, sí pueden ayudar:

  • Reclámale a tu gobierno local y exígele seguridad. Pero de a de veras. Esto implica que todos los izquierdositos que aprovechan la coyuntura para reclamar por “la guerra de Calderón”® y que sólo lo hacen para atacar al que llaman “presidente espurio” se abstengan de sus tarugadas grilleras.
  • No fomentes la corrupción. No pagues mordida, no pidas mordida, no aceptes mordida, no bloquees trámites buscando mordida. Ah, y ya que en estas andamos, cumple las leyes; de esa forma no tendrás que pagar mordida para evitar la multa o el bote.
  • No compres droga. Así de simple. Nos encanta echarle la culpa a los grifos gringos, pero los números muestran que el consumo de droga sigue en considerable aumento en nuestro país. Mientras haya clientes, habrá proveedores, y narcomenudistas, y traficantes, y capos… y balas y muertitos. Si eres de los que en una fiesta te quejas de la violencia y de los muertos, y más entrada la noche le entras a tus pericazos, entonces además de ser un vicioso y cómplice, también eres un hipócrita.
  • ¿No eres drogadicto? Ok, entonces la tienes más fácil: no compres discos ni películas piratas en el tianguis. ¿Que no sabías que la piratería es una rama del crimen organizado? Pues ahora ya lo sabes. ¿Que me pagan las disqueras para decir esto? Ojalá; de hecho, a las disqueras las considero organizaciones muy ambiciosas y poco inteligentes, que pretenden conservar su muy lucrativo negocio aplicando leyes absurdas en lugar de adaptarse a las nuevas condiciones de su mercado. ¿Que soy un burguesito riquillo y yo sí me puedo comprar discos y películas originales? Pues sí, múerete de envidia; si se te hacen caros no los compres, y si no puedes prescindir de tu musiquita, pues a chambearle más duro para que te alcance.
  • Esta les va a doler a las ñoras con mucho billete y poco que hacer: no vayas a los casinos. Ah, ¿piensas que es un entretenimiento inofensivo que no lastima a nadie? Yo creo que no lo es; ahora, si no puedes evitar la tentación de tirar el dinero a la basura, mejor dónalo a una institución de beneficencia o a una escuela, y tal vez tu dinero sirva para convertir a un niño en un ciudadano de bien en lugar de un sicario. ¿Es mucho tu vicio y quieres seguir jugando? Entonces ve con tus diputados y exígeles que promulguen una ley decente que permita que los casinos existan y que disminuya la corrupción y la intervención del crimen organizado en los mismos. Ah, y si quieres vender quesos, no lo hagas en los casinos.

¿Se te hace difícil seguir estas sugerencias? Ah bueno, entonces te tengo una mucho más fácil: no hagas nada diferente. Sigue pagando mordidas, comprando pirata y apostando en los casinos. Sigue comprando droga y haciéndote de la vista gorda con los funcionarios corruptos. Deja que el gobierno federal y el ejército se partan la madre solitos para resolver la bronca (total, los que se mueren son ellos). Y si en algún momento tu irresponsabilidad y tus omisiones como ciudadano te llegan a afectar (te asaltan, te secuestran, te lastiman o te matan a algún familiar), siempre puedes echarle la culpa a “la guerra de Calderón”, hacer una marchita para gritar “ya basta”, “no más sangre” o, si eso te da flojera, simplemente puedes quedarte en tu casa y no ir a celebrar el grito en señal de protesta. Y que gire el mundo.

¡Titazo!

Actualización: en los medios ya trascendió la razón por la que corrieron no solamente a Tita, sino también al vicepresidente Francisco Gabriel de Anda y a Marquinho (a este último sin deberla ni tenerla). Todo fue porque “Tita” y “Paco Gabriel” se andaban partiendo el hocico en las mismísimas oficinas del club, y pues eso ya no lo permitió la directiva verde. Ni modo.

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El sábado pasado le celebramos su quinto cumpleaños a mi hijo. Lo llevamos a jugar con su primo, a una obra de teatro y, por la noche, a su primer partido de futbol. En estos días, mi hijo es un fiel aficionado al futbol como deporte; se la pasa jugando con un balón en los pies por toda la casa; no le va a ningún equipo pero no se quiere perder ningún partido de futbol en la tele, así sea uno de la “Concachampions” entre los “Tamaleros” de la Universidad Guajolotera Central de Haití contra los “Choyasprietas” del sindicato de recolectores de babas de El Salvador. Por eso pensamos que llevarlo al partido sería un buen regalo de cumpleaños para terminar el día.

El estadio se presentaba orgullosamente sin sus rejas emblemáticas entre las tribunas y la cancha. La directiva dice que lo hace por seguridad, y por confiar en la civilidad de la afición. Yo más bien pienso que lo hicieron para ahorrarse la reparación y reconstrucción de las rejas cada año, después de que los hinchas enfurecidos las rompen cuando los verdes pierden alguna final y se quedan, un año más, en la segunda división (no importa qué nombre le pongan cada año, para mí sigue siendo la segunda división).

Desafortunadamente, el partido fue horrible. Los míticos leones negros de la U. de G. no fueron ni la sombra de aquel equipo tradicional de uniforme a rayas rojas, negras y amarillas. Los visitantes hicieron todo lo posible para perder el partido: primero, un defensa se hace expulsar al primer minuto de juego de manera estúpida, cometiéndole falta a un delantero leonés que se colocó en posición franca de gol; luego, el árbitro se vio complaciente con los verdes y les marcó un penal a favor; ya en la segunda parte, otro defensivo visitante consigue la segunda tarjeta amarilla por hacer tiempo (así es, se hace expulsar haciendo tiempo a pesar de ir perdiendo…) dejando a su equipo con 9. A pesar de todo eso, los changas fueron incapaces de siquiera hacer una jugada de peligro en todo el partido. Para colmo, unos minutos antes de finalizar, los leones negros, con todo y 9 jugadores, aprovecharon un tiro libre y metieron un golazo que les dio el empate a 1 gol.

Yo hubiera preferido, por supuesto, que el primer partido de futbol de mi hijo lo ganaran los verdes o, por lo menos, que hubiera sido un buen juego, con más emociones. De cualquier forma, estoy seguro de que mi hijo disfrutó la experiencia; al final, ambos coincidimos que lo mejor del partido fue la Corona: él sonrió mucho con las botargas (les decía “botellotas con pies”) y yo sonreí mucho con las edecanes.

Por otra parte, en las tribunas los enfurecidos aficionados pedían la renuncia de “Tita” como director técnico. En donde yo estaba sentado se hizo una breve polémica entre los que querían quitar a “Tita” y los que no. Los primeros alegaban que el equipo juega feo, sin verticalidad y sin creatividad al frente; los segundos argumentaban con la condición invicta en casa, los triunfos de visitante y los puntos obtenidos por “Tita”. Ambos tienen razón: el equipo juega espantoso y es preocupante que no tenga capacidad de resolver un partido ante un rival prácticamente a modo; pero también es cierto que el equipo está a dos puntos del liderato y, de haber ganado el partido (“haiga sido como haiga sido”, Calderón dixit) serían los líderes del torneo.

Hoy, sin embargo, me encuentro con la noticia de que los directivos cesaron a Milton Queiroz “Tita” como director técnico de los changas.

En una entrada anterior ya había expresado yo mi temor de que el gran ídolo “Tita” se viera perjudicado por su desempeño como director técnico. Le atiné (ojalá hubiera pedido mejor sacarme la lotería). Lo que me da entre enojo y tristeza es que, en mi opinión, el cese es completamente precipitado. Los números de “Tita” no justifican el despido: superlíder en la temporada anterior, a dos puntos del liderato en esta… ¿Qué esperan entonces los directivos de un entrenador? ¿Que el equipo golee en todos los partidos? O más bien, ¿les conviene económicamente que el equipo se mantenga en la división de ascenso? Solamente así se explica el cese de Pintado (que iba muy bien) y el de “Tita”.

Cierto, el equipo jugaba feo. Cierto, fue muy frustrante ver el sábado que al equipo se le iba de las manos una victoria relativamente fácil. Aún así, los números hablan y dan cuenta de resultados bastante buenos durante la dirección técnica de “Tita”.

Es algo muy triste. Directivos van y vienen, pero no se percibe que apliquen muchas neuronas al momento de decidir. Mejor me voy haciendo a la idea de otros 10 años en la segunda división, y le hago igual que mi hijo: ir al partido únicamente a ver botargas y edecanes, o quedarme en mi casa viendo un partido de la tercera división francesa (que, por cierto, es más fácil encontrar un partido de esos en la televisión, que uno de la dichosa “división de ascenso” mexicana).

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