En diferentes sitios he encontrado propuestas por parte de cibernautas mexicanos, llamando a no asistir a las ceremonias del grito de independencia hoy en la noche, como una medida de presión al gobierno. Se pretende hacer esta propuesta para decirle al gobierno “ya basta”, en relación con los hechos de violencia que todos los días suceden en diferentes partes del país.

Por mi parte, yo no tengo la costumbre de asistir a las ceremonias públicas del grito y normalmente celebro en mi casa con mi familia. Ahora bien, suponiendo que mi familia acostumbrara a salir al centro a celebrar el grito, yo lo pensaría dos veces este año, pero lo haría debido a un asunto de seguridad personal y no por pensar en “reclamarle al gobierno” con mi ausencia.

Bueno, en este país cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Si mucha gente decide no ir a las ceremonias del grito como represalia contra el gobierno, adelante. En lo personal, creo que es una medida algo absurda y completamente inútil: el Zócalo se va a llenar a reventar como de costumbre. Y si no se llena, no creo que eso cambie en algo la situación.

Lo que yo sí critico es la postura de reclamar al gobierno sobre la violencia. Coincido en que se le debe exigir a los gobiernos de todos los niveles que garanticen el Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos. Pero en este tipo de iniciativas se parte del falso supuesto de que el gobierno tiene la culpa de la violencia. Es lo mismo que me desagrada del movimiento de Javier Sicilia ™ y su “No más sangre” ®.

¿Por qué la gente quiere gritarle al gobierno “ya basta”? Fácil, porque si se lo gritamos a los delincuentes (que son los que generan la violencia), la respuesta que recibiremos será una violenta ráfaga de balas. Por eso la gente que busca sus minutos de fama (y tal vez un huesito, por qué no) se levanta y le reclama al gobierno, y hasta se siente como un ciudadano “valiente” (lo sería hace algunos años, cuando el no tan viejo PRI silenciaba a balazos a quienes criticaban al gobierno). Realmente serían valientes si le dirigieran el “ya basta” a los criminales, pero sabemos que los que lo han hecho a los pocos días amanecen como fiambre o pozole.

No sirve de nada dejar de ir al Zócalo y no celebrar. Yo mejor propongo estas otras acciones que, en mi opinión, sí pueden ayudar:

  • Reclámale a tu gobierno local y exígele seguridad. Pero de a de veras. Esto implica que todos los izquierdositos que aprovechan la coyuntura para reclamar por “la guerra de Calderón”® y que sólo lo hacen para atacar al que llaman “presidente espurio” se abstengan de sus tarugadas grilleras.
  • No fomentes la corrupción. No pagues mordida, no pidas mordida, no aceptes mordida, no bloquees trámites buscando mordida. Ah, y ya que en estas andamos, cumple las leyes; de esa forma no tendrás que pagar mordida para evitar la multa o el bote.
  • No compres droga. Así de simple. Nos encanta echarle la culpa a los grifos gringos, pero los números muestran que el consumo de droga sigue en considerable aumento en nuestro país. Mientras haya clientes, habrá proveedores, y narcomenudistas, y traficantes, y capos… y balas y muertitos. Si eres de los que en una fiesta te quejas de la violencia y de los muertos, y más entrada la noche le entras a tus pericazos, entonces además de ser un vicioso y cómplice, también eres un hipócrita.
  • ¿No eres drogadicto? Ok, entonces la tienes más fácil: no compres discos ni películas piratas en el tianguis. ¿Que no sabías que la piratería es una rama del crimen organizado? Pues ahora ya lo sabes. ¿Que me pagan las disqueras para decir esto? Ojalá; de hecho, a las disqueras las considero organizaciones muy ambiciosas y poco inteligentes, que pretenden conservar su muy lucrativo negocio aplicando leyes absurdas en lugar de adaptarse a las nuevas condiciones de su mercado. ¿Que soy un burguesito riquillo y yo sí me puedo comprar discos y películas originales? Pues sí, múerete de envidia; si se te hacen caros no los compres, y si no puedes prescindir de tu musiquita, pues a chambearle más duro para que te alcance.
  • Esta les va a doler a las ñoras con mucho billete y poco que hacer: no vayas a los casinos. Ah, ¿piensas que es un entretenimiento inofensivo que no lastima a nadie? Yo creo que no lo es; ahora, si no puedes evitar la tentación de tirar el dinero a la basura, mejor dónalo a una institución de beneficencia o a una escuela, y tal vez tu dinero sirva para convertir a un niño en un ciudadano de bien en lugar de un sicario. ¿Es mucho tu vicio y quieres seguir jugando? Entonces ve con tus diputados y exígeles que promulguen una ley decente que permita que los casinos existan y que disminuya la corrupción y la intervención del crimen organizado en los mismos. Ah, y si quieres vender quesos, no lo hagas en los casinos.

¿Se te hace difícil seguir estas sugerencias? Ah bueno, entonces te tengo una mucho más fácil: no hagas nada diferente. Sigue pagando mordidas, comprando pirata y apostando en los casinos. Sigue comprando droga y haciéndote de la vista gorda con los funcionarios corruptos. Deja que el gobierno federal y el ejército se partan la madre solitos para resolver la bronca (total, los que se mueren son ellos). Y si en algún momento tu irresponsabilidad y tus omisiones como ciudadano te llegan a afectar (te asaltan, te secuestran, te lastiman o te matan a algún familiar), siempre puedes echarle la culpa a “la guerra de Calderón”, hacer una marchita para gritar “ya basta”, “no más sangre” o, si eso te da flojera, simplemente puedes quedarte en tu casa y no ir a celebrar el grito en señal de protesta. Y que gire el mundo.

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