En contra de lo que normalmente hago en este blog, en esta ocasión voy a defender un poco (poquito nada más) a la diputada del PRD Dina Herrera.

La historia ya la conocemos. Se estaba decidiendo en la Cámara sobre una modificación a la ley que permitiría, de aprobarse, la reelección ciudadana de legisladores y presidentes municipales. El asunto estaba candente y la votación se mantenía empatada 14 a favor y 14 en contra. Justo cuando se iba a repetir la votación, la diputada del PRD Dina Herrera (que había votado inicialmente a favor de la iniciativa) decidió abstenerse de votar; esto dejó los números en 14 votos contra 13 y se rechazó la iniciativa.

Personalmente, no sé si la iniciativa de reelección sea tan buena como lo dicen los medios. La propuesta tiene pros y contras, pero definitivamente es una buena señal el hecho de que se le otorguen facultades a los ciudadanos para evaluar y premiar a un buen funcionario y cambiar al que no dé resultados. En ese sentido, por lo menos vale la pena probar ese cambio. Ahora bien, las razones de los partidos para rechazar tal iniciativa son claras: por un lado, le restan poder al ciudadano; por otro, los partidos perderían un poco la posibilidad de utilizar en su beneficio las designaciones de candidaturas para diputados y senadores para sus sucios y ya conocidos contubernios y manejo de intereses oscuros.

Bien, ahora me entero que el PRD está “indignadísimo” con lo que consideran una “alta traición” por parte de la diputada que cambió su voto, y pretenden quitarle su curul y expulsarla del partido. Curiosa decisión de un partido que se hace de la vista gorda con el Peje-ndejo, a pesar de que sigue haciendo campaña por otros partidos (y ya ni hablar del caso Brugada y el famoso “Juanito”). ¿O eso no es traición al partido?

Ya conocemos la hipocresía del PRD, pero por lo menos deberían disimularle. Reaccionan porque en los medios criticaron duramente a los legisladores por votar en contra de la reforma, y por eso quieren cobrarle el pato a la diputada Herrera, pero ¿acaso ella tiene toda la culpa de que se haya rechazado la iniciativa? ¿Qué acaso los 14 legisladores que votaron en contra no tienen más culpa que la diputada, que lo único que hizo fue abstenerse de su voto (ni siquiera cambiarlo y votar en contra)?

Por otra parte, ¿acaso debe considerarse una traición que un legislador cambie de opinión y modifique su voto? ¿No cuenta con esa libertad? Si damos por hecho que nadie debe cambiar su voto (porque se consideraría traición), entonces ¿para qué repetir la votación? La podrían repetir 1000 veces, pero si ningún legislador cambia su postura, ¿cuál creen que sería el resultado? Claro, un empate 14 a 14. La repetición de la votación se realiza esperando que algunos legisladores cambien su postura y el resultado sea distinto. Pero para los perredistas, cambiar de opinión es traición.

Lo más chistoso es que los políticos se enojan, se indignan y se extrañan de que los ciudadanos los tengamos en tan baja estima. Pero si se comportan como rufianes de poco seso, ¿cómo pretenden que los consideremos estadistas?

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