En estos últimos días los líderes priístas están indignados y ofendidísimos por las declaraciones del Presidente Felipe Calderón en la entrevista que le hizo el New York Times. Hasta piensan interponer una denuncia contra el mandatario.

Es cierto que el Presidente comentó eso a pregunta expresa del periodista, pero todos entendimos lo que quiso decir: que en los tiempos del priato, algunos gobernantes hicieron pactos poco ortodoxos con las bandas del crímen organizado.

Bueno, al Presidente lo podemos acusar de muchas cosas con estas declaraciones: de oportunista, electorero, peleonero, broncudo, grillero, hipócrita y hasta mala leche. De lo que no lo podemos acusar es de mentiroso.

Porque, en efecto, durante la “dictadura perfecta” (que diría Vargas Llosa), varios gobernantes priístas no sólo llegaron a pactar con el crimen organizado, sino que hasta simple y llanamente formaban parte de sus filas. ¿O ya no nos acordamos del ex-gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva? Sólo por citar a uno.

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