¿Alguien vio por televisión el registro de Enrique “el copetes” Peña Nieto como precandidato a la Presidencia por el PRI?

A mí me dio pavor lo que vi.

Enrique Peña Nieto

Image by Gavenmx via Flickr

Desde el aplauso automático de los cientos de burócratas vestidos con trajes idénticos y rostros neutrales (verdaderos autómatas políticos) hasta el discurso del propio copetón con las frases y posturas de antaño (juro que me acordé de los discursos de López Portillo o de Miguel de la Madrid), pasando por la presencia de raterazos de marca como Arturo “la rata” Montiel y dinosaurios como el millonariazo líder sindical (valga la redundancia) don Joaquín Gamboa Pascoe (quien, por cierto, podría aumentar su fortuna cotizándose en la bolsa: si las momias de Guanajuato, que son más jóvenes que él, cotizan en la bolsa, ¿por qué don Joaquín no?). Hasta las imágenes televisivas parecían sacadas de un video tape de mediados de los ochenta; tal vez fue una broma cruel de las televisoras.

A todo eso, mis estimados lectores nacidos después de 1990, se le llamaba “la cargada”. Ocurría cuando al “ungido” seleccionado por el Presidente en funciones se le consideraba de manera práctica como el próximo Presidente de la República. En aquellos tiempos del priato así era: pensar que el PRI perdiera la elección por la Presidencia era, sencillamente, una fantasía calenturienta.

Para todos los que teníamos una pequeña esperanza de que el PRI se adaptara a los tiempos y mostrara un rostro renovado, con una postura democrática y con nuevas ideas políticas acorde a la época, esto fue una enorme decepción. En este sentido, las posiciones ideológicas del senador Beltrones están, literalmente, décadas adelante de lo que el PRI está mostrando. El “nuevo PRI” es solamente un engaño publicitario, no hay tal.

Con respecto al resbalón de Peña Nieto en la feria del libro, yo la considero una anécdota sin importancia. Peor estaba Fox con su “José Luis Borgues”. Ahora resulta que, de pronto, todos somos bibliófilos intelectuales (¿de cuándo acá?) y hasta nos indignamos porque nos dicen “prole”. Si el “copetes” es inculto y no acostumbra leer, no me preocupa mucho: hace muchos años tuvimos presidentes bastante leídos y nos fue como en feria.

Lo que sí debe preocupar a Peña Nieto es que su equipo de apoyo no le haya preparado respuestas a las preguntas que seguramente le harían en una feria del libro. ¿En qué estaban pensando sus asesores? Yo que el copetón corría a varios de su equipo de campaña por ineptos. Esto solamente refleja que el PRI se siente con la elección ganada; vale la pena recordarles que, desde hace siglos, un señor llamado Esopo nos describió, a través de una liebre y una tortuga, que lo peor que le puede pasar a un competidor es sentirse ganador antes de realmente ganar. Y si no se quieren ir tan atrás en el tiempo, basta con voltear a la elección pasada y tomar el ejemplo de un señor que se llama Andrés Manuel.

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