Category: Tecnología


Steve Jobs

Steve Jobs en el evento MacWorld 2005 (fuente: http://www.flickr.com/photos/mylerdude/3563553/ {cc-by-2.0})

Ayer me dio mucha tristeza enterarme de la muerte de Steve Jobs. Más aún como profesional de informática.

Steve Jobs nunca fue santo de mi religión (por cierto, Bill Gates tampoco). No me gustaba su filosofía de sistemas cerrados y elitistas, y siempre he considerado que los productos Apple son mucho más caros de lo que deberían ser. Sobre todo, me desagradaba la actitud de vendehumos de Jobs, aprovechándose de su fiel mas no siempre inteligente horda de seguidores incondicionales, para venderles cualquier cosa a precio exhorbitante.

Sin embargo, Jobs fue un visionario y un líder carismático que tenía el poder y la influencia suficiente para llevar a la tecnología al rumbo que él quisiera. Todos bailaban a su ritmo.

Un ejemplo de esto es el iPhone. El celular de Apple no era realmente tan innovador: las funciones de smartphone, navegación y música ya las incluían muchos teléfonos con anterioridad. Incluso la pantalla táctil tenía rato de existir en los teléfonos Treo de Palm. Además, como celular no era tan bueno: su recepción de señal era débil y carecía de varias funciones disponibles en otros teléfonos. Sin embargo, bastó con una muy buena pantalla, una excelente interfaz y un diseño apantallador para que el resto de la industria se moviera en esa dirección. Pronto comenzaron a aparecer los teléfonos de pantalla táctil de otras marcas, muchas de ellas superando con creces al iPhone y a un precio menor, a tal grado que al día de hoy cualquier teléfono que no tenga pantalla táctil luce primitivo y obsoleto. Si el iPhone sigue dominando un segmento del mercado, se debe a que su diseño sigue siendo vanguardista, al estatus “chic” que el aparato le otorga al que lo usa y a la indecisión de Nokia de reemplazar al Symbian con el Android.

Steve Jobs

Image by DonkeyHotey via Flickr

Para mí, los productos realmente innovadores de Apple han sido dos: la mítica Apple MacIntosh y el conocido iPod. La primera Mac, una pequeña computadora con pantalla blanco y negro de aspecto muy “amistoso”, integró innovaciones que en ese momento eran revolucionarias: una interfaz gráfica integrada desde el sistema operativo, la aplicación masiva del uso del ratón (un lujo en las PCs de la época) y el uso del en ese entonces novedoso diskette de 3.5 pulgadas; el aparato promovió la creación de las interfaces gráficas en las PCs y “obligó” a Microsoft a desarrollar su sistema Windows para conservar mercado. Lo demás es historia. Y por parte del iPod no hay mucho que decir: todos conocemos la manera en que el pequeño aparatito generó todo un cambio en la forma en que escuchamos, compramos y compartimos música.

Esto es lo más valioso que encuentro en la filosofía de Steve Jobs: el hombre lograba sacudir a la industria en los aspectos donde consideraba que los principales jugadores no estaban haciendo su chamba y, como resultado, se lograba una revolución en las áreas tecnológicas en las que Jobs metía las narices. Ese es su legado.

Admiro también la forma en que Jobs siempre trató de que sus productos tuvieran la mayor calidad posible, abarcando en este sentido desde sus computadoras Mac, sus teléfonos, sus iPods y sus películas de Pixar. La calidad y facilidad de uso de los productos electrónicos de Apple no se discuten; bien haría Microsoft en emular no sólo el aspecto visual de la interfaz de la Mac, sino también la calidad de su plataforma.

Hemos perdido a un visionario. Una persona que cumplió el ideal de trabajar para que el mundo hoy sea mejor. Descanse en paz Steve Jobs.

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Sexo, drogas y SMS

Recién me entero en una noticia en la versión en línea del a.m., que un estudio estadístico vincula el uso de drogas y alcohol y actividad sexual intensa con la cantidad de mensajitos de texto que se envían por celular.

De acuerdo al estudio, los investigadores encontraron una fuerte relación en los adolescentes que enviaban una gran cantidad de mensajes SMS (120 o más al día) con su actividad sexual o el consumo de alcohol y drogas.

Hay que entender lo que el estudio nos está diciendo. Lo que los investigadores hallaron es una fuerte correlación entre ambas estadísticas. Hay que recordar esa máxima de la estadística que nos dice que “correlación no implica causalidad”; esto significa que no se puede establecer que una actividad sea causa de la otra, sino que simplemente existe una relación entre ellas, y podrían ser ambas causadas por una tercera.

Ahora bien, en mi opinión 120 mensajes al día (o más) son muchísimos. Mejor que se compren una computadora y se pongan a chatear. Y con todo ese tiempo invertido en enviar mensajitos… ¿les queda tiempo para el cuchiplanchis y entrarle a los alcoholes y a la droga? O tal vez hacen todas esas actividades simultáneas… interesante. Aunque podría explicarse el hecho si los citados mensajes son para ponerse de acuerdo para la peda o para el traka-traka.

El estudio se realizó en escuelas secundarias de Cleveland. Seguramente aquí en México el resultado sería a la inversa: con lo que nos cobran las rateras compañías de telefonía celular por mandar mensajitos, aquel que mande 120 o más mensajes diarios no le quedará dinero para mota, pisto o lo otro.

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Continuando con este conteo regresivo de las cosas que me disgustan acerca de las computadoras, y que tiene en ascuas a todos los millones de lectores del blog, llegamos al punto número…

9. Los manuales (o carencia de)

En los viejos buenos tiempos de las computadoras, tener un conocimiento considerable al respecto era un requisito para poder usar una. Los equipos se distribuían junto con una buena cantidad de diskettes para instalar el sistema operativo (en el caso afortunado de contar con una PC con disco duro) y unos enormes manuales impresos con todo lo que uno necesitaría para poder hacer algo más que exhibir la PC apagada en el estudio o en la sala. Además del indispensable manual de instalación y configuración del equipo, se podía encontrar también uno con la lista de los comandos más utilizados del sistema operativo, y otro que incluía los diagramas del diseño interior del equipo, así como las características técnicas de sus componentes; este último manual era vital cuando uno quería instalar más memoria, una tarjeta de expansión o un disco duro adicional (nada de plug and play, todo tenía que configurarse a mano.)

Pasó el tiempo y hubo dos eventos en particular que cambiaron esta situación.

El primero de ellos fue la aparición del CD en las computadoras. A partir de ese momento, se contaba con un medio de almacenamiento práctico que permitía guardar una gran cantidad de datos (en esos tiempos, 600 MB era mucho espacio.) Los fabricantes comenzaron a ahorrarse los manuales en papel, y los integraron en formato electrónico, dentro de un CD. Esto no estaba nada mal; sin embargo, el manual de diseño interno del equipo no resulta práctico en formato electrónico, ya que por lo general es muy difícil consultar la información de un CD en una PC apagada, sin la tapa y con algunos componentes desconectados. Aún así, el manual podía imprimirse previamente.

El segundo evento al que me refiero consistió en la repentina facilidad de uso que ganaron las PCs, a partir de la aparición de los sistemas operativos gráficos (es decir, Windows.) De pronto, ya no era necesario ser un nerd o conocer a uno para poder configurar y utilizar una computadora. La simplicidad fue tal, que cualquiera podía utilizar una computadora. El problema vino cuando los fabricantes se fueron al extremo opuesto y comenzaron a venderle computadoras a cualquiera, haciéndole creer a la gente que usar una PC era tan simple como usar una tostadora de pan.

Ahora bien, combinemos ambos eventos y tenemos un resultado: dado que las computadoras son muy fáciles de utilizar, y quienes las usarán no tendrán necesidad de hacer tareas más allá de lo que la propia interfaz les permita, entonces ¿para qué incluir manuales técnicos? ¡Más les vale a estas personas no meterse con las cuestiones técnicas de sus equipos!

Como resultado, el único manual impreso que acompaña a una PC nueva es un librito con el contrato de licencias y todas las restricciones legales, en 450 idiomas diferentes. Con algo de suerte, el fabricante puede incluir un panfleto de una página con dibujitos, que nos enseña claramente cómo conectar la computadora al enchufe eléctrico. Algunos fabricantes son tan generosos, que incluyen información técnica compleja y sofisticada, como por ejemplo los invaluables consejos sobre no colocar la computadora en una superficie inestable donde se pueda caer, y la precaución que uno debe tener para no mojar la computadora cuando está encendida.

En otras palabras, la información que se incluye hoy en día en los manualitos que acompañan a las PCs (cuando hay) es para idiotas. Me parece una estupidez y una falta de respeto por parte de los fabricantes hacia sus clientes. Las computadoras son herramientas complejas, que son utilizadas por personas inteligentes. Si llegan a existir casos de personas con muy pocas neuronas que compran y tratan de utilizar una PC, es por culpa de los propios fabricantes que las promocionan como licuadoras. Y de cualquier manera, ¿por qué no incluir un manual electrónico, en un simple y barato CD, con información técnica importante? Si la persona no tiene el conocimiento suficiente, sabrá de inmediato que ese manual es para su amigo geek que le puede ayudar a usar la PC.

La razón por la que incluyo esta situación en la lista, es porque en más de una ocasión me he visto en posición bochornosa, cuando un amigo o un familiar me piden que les ayude a comprar e instalar un componente nuevo para su PC, o a resolver un problema. El caso es que normalmente sé qué tengo que hacer, pero no sé dónde. Cosas como saber cuál es la combinación de teclas en particular para entrar a la configuración del BIOS en ese modelo de PC, el tipo de memoria que requiere o la interfaz soportada para conectar un disco duro. Entonces, cuando le comento a mi amigo o familiar que necesito investigar sobre su modelo de computadora, me contestan diciendo “si quieres, te traigo a un ingeniero para que te ayude”. En esos momentos es cuando más extraño los enormes y pesados manuales técnicos, y me encantaría tener uno en las manos para reventarle un librazo en la jeta.

En otra ocasión, mi madre me obsequió una Sony Vaio (ella se la ganó en una rifa y, como no pretendía usarla, me la regaló.) Lo primero que hice fue aumentarle los ridículos 256 MB de memoria a una cantidad más decente (1 GB.) Como era de esperarse, la PC no incluía un manual con las especificaciones técnicas del equipo (aunque sí traía un librito de varias páginas que explicaba, claramente, con dibujitos e instrucciones en varios idiomas, cómo sacar el monitor de la caja, cómo ensamblar sus dos piezas, cómo colocarlo sobre la mesa y cómo conectarlo a la corriente eléctrica y a la salida de video de la PC.) Después de realizar una búsqueda exhaustiva en internet sin éxito, tuve que llevar el CPU a la tienda para que ahí revisaran cuál tipo de memoria le podía quedar. Finalmente pude comprar la memoria, no sin antes firmar una carta donde liberaba de responsabilidades a la tienda si la memoria provocaba alguna falla seria en mi equipo, recordándome además que la garantía de la memoria dejaría de aplicar. Y es que nunca conseguimos saber cuál era la velocidad del bus de la tarjeta madre; usted sabe, esos pequeños datos irrelevantes que, a lo mucho, lo peor que provocarían sería que la memoria se quemara, junto con otros componentes baratos e innecesarios, como la tarjeta madre, la de video o el CPU. Aunque sólo se quemara la memoria, la verdad es que no estaba dispuesto a pagar algo así como 2 mil pesos (era lo que costaba 1 GB en ese tiempo) por una memoria achicharrada.

Lo interesante es que, cuando se trata de equipos armados, ese problema no existe. Al adquirir componentes por separado, generalmente traen su manual técnico. ¿Por qué entonces las marcas comerciales no lo incluyen? Sospecho que lo hacen para dificultar lo más posible las actualizaciones al hardware, forzando al cliente a que compre un equipo nuevo al verse imposibilitado de mejorarlo, o bien tratando de que el comprador tenga que llevar su equipo con un técnico autorizado, que seguramente le cobrará más de lo que debería costar el servicio.

Migración

Vaya, parece que los de Microsoft me leyeron la mente. Estaba pensando migrar el blog a otro servicio con más funciones que lo que me podía ofrecer el “Spaces”, cuando de pronto veo que MS ha decidido migrar los sitios a los blogs de WordPress… justamente la opción que estaba considerando.

Vamos a ver cómo se comporta el blog aquí. Por lo pronto, el proceso de migración del blog me respetó las entradas, pero a lo demás se lo cargó el payaso. ¿Qué más podría esperar de Microsoft? Bueno, lo importante es que el blog sigue vivo. Espero que esta “alianza” entre el señor Gates y WordPress no termine en una adquisición hostil (no es que don Bill acostumbre hacer eso, claro) y que al final tengamos “MSPress”.

Un día común, en una tienda de tecnología:
 
Comprador: Buenos días.
 
Vendedor: Buenos días. ¿En qué puedo ayudarle?
 
Comprador: En mi trabajo me están pidiendo que utilice un teléfono inteligente para ser más eficiente. Quiero ver qué opciones tengo, y sus precios.
 
Vendedor: Muy bien. Mire, tenemos el nuevo iPhone 4, es el modelo más reciente y lo tenemos en promoción.
 
Comprador: A ver… mmm, es un poco caro.
 
Vendedor: Si, pero ¡vea! Es un iPhone 4… es muy bonito, tiene "touchscreen" y toda la cosa.
 
Comprador: Eso sí, se ve muy bien.
 
Vendedor: Es un iPhone 4. De seguro debe haber escuchado sobre este teléfono.
 
Comprador: Ahora que lo menciona… ¿no es éste el teléfono por el que mucha gente hizo fila afuera de las tiendas, durante días?
 
Vendedor: Si, ese es el iPhone 4.
 
Comprador: Pero yo no tuve necesidad de hacer fila durante día y noche… ¿Está seguro de que es el mismo teléfono?
 
Vendedor: Bueno, en realidad no es el mismo. Este es un modelo mejorado: tiene más memoria, la pila dura más, y le arreglaron un problema en la antena, lo que hace que tenga mucho mejor recepción que el modelo anterior.
 
Comprador: ¿En serio? Entonces supongo que por eso me está saliendo más caro a mí que a los que hicieron fila.
 
Vendedor: No. Debido a que el modelo ya lleva varias semanas en el mercado, su precio bajó considerablemente.
 
Comprador: ¿Cómo? A ver, no entiendo. ¿Me está diciendo que yo, cómodamente y sin necesidad de hacer fila durante varios días, puedo comprar un teléfono mejor del que compraron esos que esperaron afuera de la tienda, y a un precio más bajo?
 
Vendedor: Eh… pues sí.
 
Comprador: ¿Y entonces por qué hicieron fila esos idiotas?
 
Vendedor: Bueno… hicieron el sacrificio de esperar y de pagar un precio más alto para tener en sus manos el modelo nuevo antes que nadie.
 
Comprador: Pero cualquiera podía comprar el mismo teléfono al día siguiente. O, como yo, esperar unas semanas y conseguir un teléfono mejorado, más barato, sin perder el tiempo esperando. No tiene sentido.
 
Vendedor: Tiene usted razón, pero tome en cuenta que esas personas son fans de la marca.
 
Comprador: ¿Fans? ¿Son fans de una marca que es capaz de hacer que sus fans formen filas por horas, a la intemperie, para después venderles un modelo de teléfono inferior y más caro que al resto de la gente? ¡Es una estupidez ser fan de una marca así!
 
Vendedor: ¡Cierto! ¿No es un genio ese tal Jobs? Parece que hemos descubierto cómo funciona su modelo de negocio.

Pleistéichon tri

 
Finalmente, Sony lanzó su PlayStation 3 al mercado mexicano (ya lleva algo de tiempo, pero me tardé en actualizar mi blog).
 
Cuando salió en los Estados Unidos, el aparatito tuvo un costo de $600.00 módicos dolarucos. Se podía conseguir también una versión más económica de $400.00 dólares (con menos espacio en disco duro y sin algunas funciones). El público cuestionó el precio que Sony le puso a su consola, considerando que el precio de un aparato de estos se ubica en los $350.00 dlls. (desde la época del Atari han costado eso al momento de su lanzamiento). ¿Qué tiene de especial la consola de Sony para costar tanto?
 
Pero los que no sé qué carambas estaban pensando, son los de Sony México. He encontrado la mugre desde $10,000.00 pesos (el más barato, en el SAMS), hasta la ganga de $14,000.00 en otras tiendas. Estamos hablando que el juguetito cuesta aquí más del doble de lo que cuesta en Estados Unidos. ¿Quién sería el genio de marketing de Sony que puso el precio? Me gustaría ver el estudio de mercado con el que concluyeron que se puede vender un producto a más del doble de su precio en un mercado con un poder adquisitivo muy diferente hacia abajo. O tal vez quieren ganar la misma cantidad de dinero en México que en E.U., y como aquí se van a vender mucho menos consolas, ¡pues hay que subirles el precio, y así sale lo mismo!
 
Así resulta factible ir a los Estados Unidos, comprar la consola, declararla en la aduana, pagar los impuestos y aún así saldría mucho más barata que comprarla aquí. Se me hace que hasta comprarla por internet y pedirla por paquetería es una mejor opción.
 
Con un poco de sentido común, Sony México podría haber visto que, si el precio era caro en los Estados Unidos, aquí es exorbitante. Por lo menos hubieran comparado precios con la competencia: cuestan más que en Estados Unidos, pero no es mucha la diferencia. Con menos de $4,000.00 pesos se puede conseguir un Xbox 360 o hasta un Wii. Y si vamos más lejos, con los $14,000.00 pesitos que cuesta la "ganga" en algunas tiendas, alcanza perfectamente para comprar una PC bastante decente, donde se puede jugar con juegos iguales o mejores que los de PlayStation, y que en el momento en que nos aburramos de jugar, podemos trabajar en ella o conectarnos a internet a bajar fotos de viejas encueradas. El tiempo dirá si Sony tenía razón, y si el aparato vale lo que cuesta (yo creo que no).

¿Nueva imagen?

Al parecer han cambiado la imagen de los espacios… algo seguramente relacionado con el Live Messenger (ahora aquí se llama "Live Spaces")…
 
Mmm, bueno. Hasta eso el sitio se ve un poquito mejor, y más legible. La interfaz de edición también cambió, y por lo pronto parece que para bien.

Visitas

Pues resulta que me encontré una buena cantidad de visitas a mi espacio. Me sorprendió el hecho dado que mi espacio recibe menos visitas que la tumba de López Portillo, así que me dispuse a averiguar la causa del inusitado aumento de visitantes.
 
¿Fue acaso la perspicacia de mis comentarios? ¿El hábil manejo de la retórica prosaica que plasmo en mis intervenciones escritas? ¿La espuria naturaleza falaz de mis opiniones? (quien sabe qué significa eso, pero se oyó apantallador.)
 
Sin duda fue todo eso. Pero hay una razón mayor: en uno de mis comentarios incluí la palabra "tanguita" (de hecho, precisamente en el comentario previo) y, como era de esperarse, los buscadores me encontraron. Por eso, más de alguno que buscaba una tanguita, llegó a mi espacio por cortesía de Google. Desconozco la reacción de los visitantes al llegar a mi espacio y no encontrar tanguitas, pero me la imagino.
 
Ahora ya sé cómo traer más visitas a mi espacio sin necesidad de convertirlo en un sitio porno: simplemente incluiré en este mensaje algunas palabras clave: boobs, girls, nenas, hardcore, bikini, sado, lesbian, bestiality (huy, esa estuvo pesada), horny (je), gay (mi espacio es democrático, acepto visitas de todo tipo), chicas…
 
¡Listo! Ahora solo queda esperar a que Google me agregue a sus índices, y a recibir miles de visitas. La tecnología es maravillosa.

Hi-tech

O ya estoy bastante ruco, o estos años se me fueron muy rápido, no sé…
 
…pero al editar mi blog acabo de encontrar que algunas de las entradas las publiqué, según el sistema, el 31 de diciembre de 1899…
 
¿Será acaso que alguien de "Hildebrando" ha entrado a hackear mi blog? ¡Compló, compló!
El sábado pasado teníamos que pagar una lanilla que debíamos en casa de ustedes. El dinero lo teníamos repartido en cuentas de diferentes bancos (ninguno de ellos en las islas Caimán), y el pago se iba a efectuar realizando transferencias bancarias en esos bancos. Las condiciones eran similares en todos los bancos: la transferencia se haría entre dos cuentas del mismo banco, algo muy sencillo en teoría; para complicarla un poco, lo hicimos en sábado. Los bancos participantes fueron Banamex, Banorte y HSBC. Esta es la crónica de lo que sucedió:
Banamex – llegamos al banco y tomamos nuestro número. En mi opinión, Banamex tiene uno de los mejores sistemas de espera en la fila: el cliente toma un número y espera su turno cómodamente sentado en las sillas que el banco tiene para ese fin. Tomamos el 502, y el número actual era el 460. Mi esposa sugirió que hiciéramos otras cosas mientras nos tocaba nuestro turno, pero notamos que la "fila" avanzaba muy rápido, gracias a que había 5 cajas abiertas y a que se estaban brincando muchos números (seguramente de personas que pensaron lo mismo que mi esposa, se salieron del banco y perdieron su turno). En menos de 5 minutos nos tocó nuestro turno. La transacción bancaria fue muy rápida y sin ningún problema. El dinero estuvo disponible en la otra cuenta de manera inmediata. Tiempo total: aproximadamente 5 minutos.
 
Por su sistema de espera y la velocidad y efectividad en la transacción, les pongo un ¡10! (muy a mi pesar porque este banco me cae gordo, pero nos atendieron bien).
 
Banorte – Yo siempre he tenido experiencias relativamente buenas con el servicio de Banorte. Llegamos a la sucursal y la fila era tan larga que salía de la puerta. Esta es una fila tradicional, sin sillas, sin números, sin nada. Viendo la situación, mi esposa decidió irse a formar al HSBC para ganar tiempo.
 
Sin embargo, la fila avanzó a buen ritmo, a pesar de que solamente había tres cajas. En aproximadamente 10 minutos llegué a una de las cajas. Le comenté a la cajera que necesitaba hacer una transferencia entre cuentas, y me dijo que eso no lo podía hacer en esa caja, que tenía que pasar a alguna de las otras dos (¿por qué las cajas son diferentes y no se pueden hacer las mismas operaciones en todas? ¿Y cómo puede uno saberlo?). Lo bueno es que la gente del rancho es comprensiva y me respetaron mi lugar en la fila (en otros lugares me ha tocado ver que, en una situación similar, la gente se molesta e incluso han querido mandarme al final de la fila). Ya en la caja correspondiente, no tuve ningún problema para la transferencia. Tiempo total: alrededor de 12 minutos.
 
Como tuve que hacer fila, y además no pude hacer la transferencia en cualquier caja, le bajo puntos y le doy un ¡8!
 
HSBC – OK, la competencia se decidió aquí. Llegué al banco esperando encontrar a mi esposa afuera o terminando ya la operación. Las sucursales de estos bancos tienen una puerta doble de seguridad, esas donde hay que cerrar una para poder abrir la otra. Es más o menos divertido sentarse y ver cómo algunas personas batallan con estas puertas tratando de entrar o salir de la sucursal. Más divertido aún cuando, después de que logran entrar, con cara de estulticia, comentan "ay, siempre me cuesta trabajo entrar a este banco, ji ji ji". Esto pasa con más frecuencia de lo que debería, tomando en cuenta que en las puertas hay un letrero que claramente explica cómo funcionan las puertas (¡ah, maldita costumbre que tenemos los mexicanos de no leer!)
 
Este banco tenía la fila más corta; pero también era la más lenta. Todavía encontré a mi esposa en la fila (a punto de llegar a la caja); había sólo dos cajas abiertas, y además atendían muy despacio. Mi esposa tuvo que llenar una forma en papel, de esas que se usaban en los bancos hace como 15 años (ya ni nos acordábamos como se llenan). Todavía esperamos como unos 5 minutos más para pasar a la caja. Ahí, le hicieron saber a mi esposa que había llenado la ficha equivocada, pues llenó una ficha de retiro y debería haber llenado una ficha de transferencia (!!!). Mi esposa tuvo que ir entonces por una ficha de transferencia, pero se la tuvo que pedir al gerente de la sucursal porque el cajero no tenía ni tampoco había de esas fichas en la mesa (al parecer las transferencias son operaciones rarísimas y por eso no ponen esas formitas en la mesa donde están las demás).
 
Bueno, "invertimos" otros cinco minutos en llenar la ficha, pero nos encontramos con un problema: mi esposa no conocía el número de su cuenta, solamente tenía a la mano los 16 dígitos de la tarjeta de débito de la cuenta. Dejamos el espacio en blanco y volvimos a la caja, sólo para saber que "ellos no le podían dar el número de cuenta" (a pesar de tener la tarjeta) y que se lo pidiera al gerente. Volvimos entonces con el gerente para que nos diera el número de cuenta, lo cual pudo hacer consultando su computadora (¡yo pensé que no tenían!).
 
Regresó mi esposa a la caja; tres minutos después, volvió con el gerente: al parecer, no tenían registrada su firma en el "sistema" y, por lo tanto, no podían operar la transferencia. Según mi esposa, esto ya le había pasado en otra ocasión. La primer respuesta del gerente fue que "teníamos que ir a la sucursal donde se abrió la cuenta". Mi esposa explicó que la cuenta era de otra ciudad, por lo que "ah, ok, entonces en ese caso no hay problema"… (???)
 
Volvimos a la caja. Todavía fue necesario que el gerente firmara de autorización las copias de los formatos necesarios para la transferencia. La razón por la que se requiere autorización del gerente para una transferencia de un monto tan pequeño entre dos cuentas del mismo banco rebasa mi lógica, pero lo absurdo de este proceso tiene sentido si se compara con lo absurdo del resto de los procesos que acabo de platicar. Finalmente, la transacción se llevó a cabo y pudimos salir del banco (batallando un poco con las puertas de seguridad). Tiempo total: 45 minutos.
 
No es justo darle un cero a este banco; después de todo, la transacción la pudimos hacer y no se perdió dinero directamente en la misma; el personal además siempre se portó amablemente. Pero por sus métodos arcaicos, sus procesos burocráticos y lentos y una ineficiencia que simplemente no se puede justificar en el siglo 21, le doy a este banco un ¡2!
Resultados: Banamex gana con 10 puntos. Banorte de cerca con 8.
A HSBC ni lo voy a mencionar. Como premio de consolación, le puedo decir a este banco que no tenemos planes de cancelar esa cuenta, pero en cuanto podamos agendar unas 5 ó 6 horas en algún día de la semana (que es el tiempo que calculo nos deberá tomar cancelar esa cuenta), lo haremos.

Technical Issues!

La tecnología nunca deja de sorprenderme. Lo malo es que existen dos tipos de sorpresas. Y dentro de la clasificación de sorpresas no muy agradables tengo dos ejemplos en un sólo día:
 
– En este mismo blog empecé a notar que los comentarios aparecían dos horas antes de que los agregara… me explico: el comentario lo hice a las 8:00, pero en el blog aparece como creado a las 6:00. Como ya me había pasado algo similar, revisé la configuración del blog, y me encuentro con que el huso horario es "GMT -6:00 México, Guadalajara, Monterrey". Posible sospechoso; modifico la zona horaria a "GMT -6:00 Central Time" que es exactamente lo mismo y ¡magia! funciona adecuadamente.
 
Este es un bug conocido. Lo peor del caso es que es un bug conocido desde, creo yo, ¡Windows NT 4! Y justo tenía que fallar la zona horaria de México, en lugar de la "GMT -12:00 Zaschazowaputtu Islands" donde nada más hay una isla habitada y ni las computadoras conocen. La fatalidad nos persigue hasta en los sistemas operativos.
 
– Un caso más triste: una aplicación hecha utilizando Flash de Macromedia funciona a la perfección, hasta que a Macromedia se le ocurre lanzar la nueva versión 8 que, como la experiencia nos ha enseñado, debería ser compatible con las versiones anteriores pero no lo es. La aplicación dejó de funcionar y será necesario modificarla.
 
Este tipo de cosas son las que me hacen pensar seriamente en dejar el negocio de la tecnología y dedicarme a vender tacos. Por lo menos no necesitamos una boca diferente para comer una nueva versión de tacos al pastor.
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