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Para animar un poco el blog y antes de que me lo prohiba la ley SOPA, les dejo aquí a una aficionada veraniega en pleno invierno (que al cabo ni frío está haciendo).

¿Frío? ¿Cúal frío?

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Megacrapload

A estas alturas ya es de todos conocido el caso de los arrestos del FBI contra el creador del sitio Megaupload y otros tantos empleados del mismo servicio de almacenamiento de música y películas pirata archivos electrónicos.

Hoy pude ver en las noticias las fotos de la residencia que el creador de Megaupload tiene en Nueva Zelanda. Bonita, por cierto.

Al parecer, el FBI publicó las fotografías para intentar convencernos sin mucho éxito de manera contundente sobre lo lacra que era el dueño de Megaupload. Definitivamente, nadie podría tener una casa como esa trabajando honradamente (ni artistas, ni políticos, ni grandes empresarios).

Para que el efecto sea todavía más grande, yo le sugiero al FBI que, a un costado de las fotos de la mencionada residencia, coloque también fotos de las humildes casitas de interés social de los dueños de las grandes empresas del entretenimiento (estudios cinematográficos, casas disqueras, estudios televisivos), o hasta de los magnates de la industria del software (como Bill Gates o el recientemente fallecido Steve Jobs) que, como todos sabemos, viven modestamente con el poco dinero que les deja su nada lucrativa actividad. Con eso nos quedará muy claro lo injusto que resulta que un pirata gandalla como el dueño de Megaupload les afecte en sus ganancias a todos esos empresarios que, sin afán de lucro y motivados únicamente por la difusión de la cultura y las artes, realizan con mucho esfuerzo sus actividades en la industria del entretenimiento.

Ahora que, si ya andaban en esas, hubieran aprovechado para meter al bote a los de “De’poop’sitfiles”, probablemente el peor sitio de almacenamiento masivo de archivos en el mundo. Esos sí merecen la cárcel por su servicio tan malo.

Monster High

Monster High dolls from 2010

Monitas Monster High (via Wikipedia).

Hoy me encontré con una noticia en Yahoo! que se sale de la norma y realmente era interesante.

La nota comenta sobre los cientos (o miles) de niñas que se despertaron hoy esperando encontrar, a un lado de sus tiernos zapatitos, una no tan tierna muñequita Monster High (de esas que están de moda), y que se llevaron una gran tristeza al encontrar puro platillo típico poblano en su lugar. ¿La razón? Las dichosas monitas están agotadas en las tiendas de juguetes.

Hasta aquí, la nota podría considerarse típica de la basura que normalmente publica Yahoo! Noticias, pero también nos informa que las muñequitas sí se podían conseguir en los tianguis y el comercio informal, ese que florece como ratas en cañería gracias al apoyo del Carnal Marcelo y demás gobernantes izquierdositos (bueno, votos son votos). El inconveniente no es que no den factura, sino que las monas alcanzaron precios de hasta $2,000.00 pesos, cuando en las tiendas caras apenas llegan a $400.00. Un abuso.

El Lic. Marcelo Ebrard en conferencia diaria c...

Monito Monster de la "high" (Image via Wikipedia)

Curioso que todos los “progres” izquierdositos se la pasan criticando al “capitalismo caníbal” y a los abusos de las fuerzas del mercado… pero apoyan por completo a los comerciantes “informales” (término políticamente correcto y bonito para nombrar a un grupo de delincuentes que cometen el delito de no pagar impuestos por lo que venden). Esos mismos comerciantes informales que no tienen empacho de aprovecharse de la ley de oferta y demanda y que se sirven con la cuchara grande, olvidándose de los conceptos cristianos y amorosos que promueve su líder mesiánico. Confirmo lo que siempre he pensado: aquí en México, los “izquierdistas” son en realidad ultraderechistas que nacieron jodidos.

Esta es una probadita de lo que tendríamos con la “República Amorosa™“: acaparamiento, comercio informal y precios elevados… y no sólo con los juguetes.

 

MasterCard

  • Los tres libros más significativos en tu vida: $500.00 con MasterCard.
  • Kilo de tortillas: entre $8.00 y $12.00.
  • Boleto del metro: $3.00.
  • Gel para el cabello: $40.00.
  • Presidente del partido: $33,867 millones de pesos.
  • Que tu hija te madree la campaña con un solo twit: No tiene precio.

Hay cosas que el dinero no puede comprar. Para todo lo demás, existe la partida del IFE.

(Es)-Copetazos

¿Alguien vio por televisión el registro de Enrique “el copetes” Peña Nieto como precandidato a la Presidencia por el PRI?

A mí me dio pavor lo que vi.

Enrique Peña Nieto

Image by Gavenmx via Flickr

Desde el aplauso automático de los cientos de burócratas vestidos con trajes idénticos y rostros neutrales (verdaderos autómatas políticos) hasta el discurso del propio copetón con las frases y posturas de antaño (juro que me acordé de los discursos de López Portillo o de Miguel de la Madrid), pasando por la presencia de raterazos de marca como Arturo “la rata” Montiel y dinosaurios como el millonariazo líder sindical (valga la redundancia) don Joaquín Gamboa Pascoe (quien, por cierto, podría aumentar su fortuna cotizándose en la bolsa: si las momias de Guanajuato, que son más jóvenes que él, cotizan en la bolsa, ¿por qué don Joaquín no?). Hasta las imágenes televisivas parecían sacadas de un video tape de mediados de los ochenta; tal vez fue una broma cruel de las televisoras.

A todo eso, mis estimados lectores nacidos después de 1990, se le llamaba “la cargada”. Ocurría cuando al “ungido” seleccionado por el Presidente en funciones se le consideraba de manera práctica como el próximo Presidente de la República. En aquellos tiempos del priato así era: pensar que el PRI perdiera la elección por la Presidencia era, sencillamente, una fantasía calenturienta.

Para todos los que teníamos una pequeña esperanza de que el PRI se adaptara a los tiempos y mostrara un rostro renovado, con una postura democrática y con nuevas ideas políticas acorde a la época, esto fue una enorme decepción. En este sentido, las posiciones ideológicas del senador Beltrones están, literalmente, décadas adelante de lo que el PRI está mostrando. El “nuevo PRI” es solamente un engaño publicitario, no hay tal.

Con respecto al resbalón de Peña Nieto en la feria del libro, yo la considero una anécdota sin importancia. Peor estaba Fox con su “José Luis Borgues”. Ahora resulta que, de pronto, todos somos bibliófilos intelectuales (¿de cuándo acá?) y hasta nos indignamos porque nos dicen “prole”. Si el “copetes” es inculto y no acostumbra leer, no me preocupa mucho: hace muchos años tuvimos presidentes bastante leídos y nos fue como en feria.

Lo que sí debe preocupar a Peña Nieto es que su equipo de apoyo no le haya preparado respuestas a las preguntas que seguramente le harían en una feria del libro. ¿En qué estaban pensando sus asesores? Yo que el copetón corría a varios de su equipo de campaña por ineptos. Esto solamente refleja que el PRI se siente con la elección ganada; vale la pena recordarles que, desde hace siglos, un señor llamado Esopo nos describió, a través de una liebre y una tortuga, que lo peor que le puede pasar a un competidor es sentirse ganador antes de realmente ganar. Y si no se quieren ir tan atrás en el tiempo, basta con voltear a la elección pasada y tomar el ejemplo de un señor que se llama Andrés Manuel.

Chop suey, made with garlic chicken and peapod...

Image via Wikipedia

La comida china me gusta mucho (bueno, me gusta todo tipo de comida, soy tragón). Cuando me veo en la necesidad de consumir comida rápida, la china se encuentra entre mis primeras opciones: antes por supuesto que las hamburguesas y a veces hasta por encima de los tacos. El sabor me gusta mucho y por eso sigo comiendo en los localitos de comida china, pero estas diez cosas realmente demeritan la experiencia “culinaria”.

10 -Meseras y meseros (como diría Fox) chinos (o “viles chinos” como también diría Fox): No hay nada malo en esto, hasta le dan al local un toque de “restaurant exótico”. Lo malo es que la mayoría no saben hablar español, y yo definitivamente no sé hablar chino. Ya es difícil pedir un platillo cuyo nombre debe escucharse ridículo con pronunciación mexica; por favor no lo compliquen con una persona que no me puede entender si quiero arroz blanco o aros de cebolla.

9 – Tenedores de plástico “Made in China”: ok, tal vez es demasiado pedir que nos den palitos chinos en un local de comida rápida. También entiendo que se trata de bajar costos para poder ofrecer comida barata. Pero por lo menos regalen un tenedor que no se doble o se rompa cuando uno trata de clavarlo en un champiñón, por favor.

8 – “Ligas a la cantonesa”: en una tabla para cortar coloque un bistec. Con un cuchillo muy afilado, corte y quite toda la carne comible, dejando solamente los nervios, algunos huesos y la grasa. Use la carne para usted y los restos áselos con mucha salsa de soya, mézclelo con lo que sobró de las verduras y ofrézcalo como platillo. La verdad, estaría mucho mejor que vendieran solamente la verdura.

7 – El agridulce que no lo es: o sabe a pollo crudo y masa en almíbar, o sabe muy picante. Mención especial si además, en el cerdo agridulce, la mitad de las bolitas de masa están vacías por dentro y la otra mitad están llenas de grasa y huesos de, suponemos, cerdo.

6 – Pedacera de pollo: el pollo almendrado es muy sabroso. La pedacera almendrada, hecha pedazos de carne, huesos, cartílago y vísceras, no lo es. Esto solamente deja claro que el cocinero nada más partió al pollo entero y lo puso todo a cocinar (sólo espero que nadie se atragante nunca con un pedacito de hueso de pollo).

5 – La “ensalada” de cebolla y pimiento morrón, que a veces incluye pedacitos de brócoli y (con mucha suerte) un poco de carne, y que además se atreven a llamarle “Chop Suey”.

4 – El “especial de camarón”: consiste en una ensalada como la del punto anterior, pero incluye un camarón estratégicamente colocado encima (para que uno se vaya con la finta) y mucho saborizante artificial en polvo. Me imagino que a la chinita que sirve los platos le aplican calzón chino si algún día se equivoca y le sirve a alguien el camarón.

3 – La salsa “Sriracha” diluida con agua: es cierto que en muchos locales ni siquiera ofrecen la famosa salsa del “gallito”, pero en algunos lugares diluyen la salsa con agua, dejándola demasiado aguada, sin consistencia y con su sabor muy rebajado. Doble tache para los locales en donde llenan las características botellas con una mezcla de salsa “Maga” y agua.

2 – ¿Sin rollito primavera?: En algunos locales no dan rollito primavera; en otros, lo venden aparte. Pero bueno, sin salsa Sriracha, ¿para qué diablos quiere uno un rollito primavera?

1 – La comida co-china: tal vez sea mala suerte mía, pero en todas, absolutamente todas las ocasiones que me he encontrado un bicho en mi comida (desde moscas hasta cucarachitas) han sido en locales de comida china… incluso en restaurantes más grandes. ¿Qué les cuesta darle una limpiadita a la cocina?

NarcotraPRIcantes

En estos últimos días los líderes priístas están indignados y ofendidísimos por las declaraciones del Presidente Felipe Calderón en la entrevista que le hizo el New York Times. Hasta piensan interponer una denuncia contra el mandatario.

Es cierto que el Presidente comentó eso a pregunta expresa del periodista, pero todos entendimos lo que quiso decir: que en los tiempos del priato, algunos gobernantes hicieron pactos poco ortodoxos con las bandas del crímen organizado.

Bueno, al Presidente lo podemos acusar de muchas cosas con estas declaraciones: de oportunista, electorero, peleonero, broncudo, grillero, hipócrita y hasta mala leche. De lo que no lo podemos acusar es de mentiroso.

Porque, en efecto, durante la “dictadura perfecta” (que diría Vargas Llosa), varios gobernantes priístas no sólo llegaron a pactar con el crimen organizado, sino que hasta simple y llanamente formaban parte de sus filas. ¿O ya no nos acordamos del ex-gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva? Sólo por citar a uno.

Siciliadas

Me entero en las noticias de un incidente que ocurrió poco antes de la reunión entre Javier Sicilia y el Presidente, en el Castillo de Chapultepec. Resulta que, al llegar al lugar, la seguridad presidencial intentó hacer una revisión de rutina al Sr. Sicilia y a sus acompañantes. Esto fue suficiente para que don Javier se sintiera ofendido y amenazó con abandonar el lugar y dejar plantado al Presidente.

“Nos están haciendo una revisión protocolaria. Nosotros no aceptamos esa revisión porque hemos demostrado que somos un movimiento ético y digno. Yo represento a este movimiento y si tratan como sospechosos a la gente de mi movimiento, me están tratando como sospechoso a mí”, dijo.

Señor Sicilia, lamento muchísimo la muerte de su hijo y comparto muchas de las ideas de su movimiento; pero, con todo respeto, NO MAME. Usted está visitando al Presidente de la República, no a su compadre Chencho ni a su jefecito Andrés Manuel; usted, como cualquier ciudadano (porque usted es un ciudadano cualquiera, como yo) debe acatar y respetar las leyes y los protocolos. ¿Por qué tendrían que darle un trato preferencial? ¿Por su linda cara? Valiente ejemplo da con esas actitudes, demostrando que, para usted, es válido que algunas personas se brinquen las reglas sólo porque son “privilegiados” o “famosos” o, como usted dice, “éticos y dignos”.

Dijo usted también: “si el Señor Presidente llega a mi casa no lo voy a detener en la puerta porque sospecho de él, o el secretario José Francisco Blake Mora o el secretario Roberto Gil. Estamos pidiendo un trato de deferencia ciudadana”. Creo, señor Sicilia, que urgentemente necesita ubicarse. Usted es un poeta y escritor muy mediocre, que se hizo famoso por su triste tragedia personal. Ese hecho le da gran legitimidad a su movimiento, pero sus actitudes y su búsqueda de protagonismo, poco a poco, le están restando esa legitimidad a sus acciones. Usted es el primero que debería demostrar, con el ejemplo, que todos los ciudadanos debemos respetar las leyes y las reglas.

Le platico una historia, don Javier. Hace unos años, un gran grupo de personas comenzó a pensar que, al igual que usted, no era necesario hacer fila o cumplir con un trámite: bastaba con tener una amistad, una influencia, una palanca o una “mordidita” para conseguir lo que querían. Posteriormente, algunas de esas personas comenzaron a creer que tampoco deberían respetar un semáforo en alto, un letrero de “no estacionarse” o una obligación fiscal. No pasó mucho tiempo para que un grupo más reducido de esas personas decidieran dejar de pagar impuestos y, después, empezar a hacer negocios cuestionables o poco éticos. Algunos de ellos dieron el siguiente paso y comenzaron a dedicarse a actividades fuera de la ley: contrabando, robo, secuestro y narcotráfico. Ya en ese punto, unos cuantos se dieron cuenta que podían armarse con rifles y metralletas para matar primero a quienes les competían en el negocio, luego a las autoridades que trataban de imponer la ley y finalmente a cualquiera que los viera feo o de pronto les cayeran mal no más porque sí.

Y un trágico día, uno de esos tipos mató a su hijo, Don Javier.

Porque todo delincuente comienza su camino cuando deja de respetar pequeñas leyes y reglas, aunque parezcan absurdas o irrelevantes como, por ejemplo, la revisión de seguridad por la que debemos de pasar cuando nos vamos a reunir con el Presidente de la República.

Steve Jobs

Steve Jobs en el evento MacWorld 2005 (fuente: http://www.flickr.com/photos/mylerdude/3563553/ {cc-by-2.0})

Ayer me dio mucha tristeza enterarme de la muerte de Steve Jobs. Más aún como profesional de informática.

Steve Jobs nunca fue santo de mi religión (por cierto, Bill Gates tampoco). No me gustaba su filosofía de sistemas cerrados y elitistas, y siempre he considerado que los productos Apple son mucho más caros de lo que deberían ser. Sobre todo, me desagradaba la actitud de vendehumos de Jobs, aprovechándose de su fiel mas no siempre inteligente horda de seguidores incondicionales, para venderles cualquier cosa a precio exhorbitante.

Sin embargo, Jobs fue un visionario y un líder carismático que tenía el poder y la influencia suficiente para llevar a la tecnología al rumbo que él quisiera. Todos bailaban a su ritmo.

Un ejemplo de esto es el iPhone. El celular de Apple no era realmente tan innovador: las funciones de smartphone, navegación y música ya las incluían muchos teléfonos con anterioridad. Incluso la pantalla táctil tenía rato de existir en los teléfonos Treo de Palm. Además, como celular no era tan bueno: su recepción de señal era débil y carecía de varias funciones disponibles en otros teléfonos. Sin embargo, bastó con una muy buena pantalla, una excelente interfaz y un diseño apantallador para que el resto de la industria se moviera en esa dirección. Pronto comenzaron a aparecer los teléfonos de pantalla táctil de otras marcas, muchas de ellas superando con creces al iPhone y a un precio menor, a tal grado que al día de hoy cualquier teléfono que no tenga pantalla táctil luce primitivo y obsoleto. Si el iPhone sigue dominando un segmento del mercado, se debe a que su diseño sigue siendo vanguardista, al estatus “chic” que el aparato le otorga al que lo usa y a la indecisión de Nokia de reemplazar al Symbian con el Android.

Steve Jobs

Image by DonkeyHotey via Flickr

Para mí, los productos realmente innovadores de Apple han sido dos: la mítica Apple MacIntosh y el conocido iPod. La primera Mac, una pequeña computadora con pantalla blanco y negro de aspecto muy “amistoso”, integró innovaciones que en ese momento eran revolucionarias: una interfaz gráfica integrada desde el sistema operativo, la aplicación masiva del uso del ratón (un lujo en las PCs de la época) y el uso del en ese entonces novedoso diskette de 3.5 pulgadas; el aparato promovió la creación de las interfaces gráficas en las PCs y “obligó” a Microsoft a desarrollar su sistema Windows para conservar mercado. Lo demás es historia. Y por parte del iPod no hay mucho que decir: todos conocemos la manera en que el pequeño aparatito generó todo un cambio en la forma en que escuchamos, compramos y compartimos música.

Esto es lo más valioso que encuentro en la filosofía de Steve Jobs: el hombre lograba sacudir a la industria en los aspectos donde consideraba que los principales jugadores no estaban haciendo su chamba y, como resultado, se lograba una revolución en las áreas tecnológicas en las que Jobs metía las narices. Ese es su legado.

Admiro también la forma en que Jobs siempre trató de que sus productos tuvieran la mayor calidad posible, abarcando en este sentido desde sus computadoras Mac, sus teléfonos, sus iPods y sus películas de Pixar. La calidad y facilidad de uso de los productos electrónicos de Apple no se discuten; bien haría Microsoft en emular no sólo el aspecto visual de la interfaz de la Mac, sino también la calidad de su plataforma.

Hemos perdido a un visionario. Una persona que cumplió el ideal de trabajar para que el mundo hoy sea mejor. Descanse en paz Steve Jobs.

6 Toros 6

La política mexicana no me deja de sorprender nunca. Estamos ya en el quinto año de gobierno y, como no hay quinto malo, se comienzan a ver las acciones de los políticos que quieren llevarse orejas y rabo.

En esta ocasión, el cornilargo dipuporro del PRI Cristian Vargas se lanzó al ruedo y se encaminó, desde la sede de su partido en Insurgentes hasta el Coso de Insurgentes, para apoyar la propuesta de que en el DF se prohiban las corridas de toros en la Plaza México y darle la puntilla a la fiesta brava en nuestro país. Sorprende el repentino amor por los animales del dipuhooligan (tal vez se siente identificado), porque en la Cámara se comporta como burel banderillado, constantemente partiendo plaza (y muebles) con su civilizado talante.

Pero el dipuporro no va solo. Lo acompaña por el paseíllo el diputado Norberto Ascencio Solís del Partido Verde. Sí, el mismo partido que hace un par de años mostraba buenos arranques por derecha con sus propuestas para establecer la pena de muerte a ciertos delincuentes. Por lo que se ve, el PVEM también va bien por izquierda, y pretende salir en hombros de los “progres” izquierdosos del DF que ayer marchaban para pedir la despenalización del aborto y hoy lo hacen por la prohibición de las corridas de toros, con lo que demuestran que, para ellos, vale más la vida de un toro que la de un ser humano en gestación. Pero la congruencia no importa; lo que el Partido Verde quiere es recuperarse un poco, ya que ha perdido mucho cartel en las últimas temporadas. Es evidente que con esos desplantes pretenden arrancar el aplauso fácil de los villamelones.

Ahora la propuesta se revisará en la Comisión de Administración Pública del DF. Vale la pena ver desde la barrera este encierro con la Comisión, para ver si deciden tomar al toro por los cuernos y prohibir esta arraigada tradición, o si solamente la capotean con un pase en redondo y la regresan tal cual a los toriles, aplicando un indulto a la tauromaquia.

Claro que el que no se iba a quedar en los callejones es el ínclito empresario de la monumental Plaza México, don Rafael Herrerías. El mafioso empresario salió con brío desde el burladero para entrarle al quite cual monosabio (más mono que sabio) y, con sus características florituras y chicuelinas verbales, ha dicho que tendrán que pasar sobre su cadáver para cancelar la fiesta brava. Mal hace el empresario, pues puede aparecer algún espontáneo de entre las filas de los más fanáticos ecoterroristas para aplicarle una estocada bien colocada, de esas que tocan pelo y obligan al burel a buscar de inmediato las tablas. Es obvio que el empresario va a salir a defender su modo de vida, pero por sus floridas expresiones e insultos puede ocurrir que su montera caiga con los picos hacia arriba.

Por mi parte, la fiesta brava me genera sentimientos encontrados. Todo el ritual que rodea a la tauromaquia me resulta intrigante y el ambiente de la plaza me gusta, aunque también reconozco que es una salvajada de espectáculo. Probablemente quedaré satisfecho con lo que ocurra sin importar la decisión de la ALDF, pero si deciden cancelar la fiesta brava, extrañaré mucho las corridas de los domingos por la tarde en la televisión, y tendremos que despedir a esta tradicional celebración como merece, entre palmas y con arrastre lento.

Lo que sí me parece oportunismo es la tajada política que buscan los legisladores. Si los defensores de los animales quieren eliminar las corridas de toros en México, basta con que dejen al Sr. Herrerías que siga con sus manejos de la Plaza México y la fiesta brava eventualmente no servirá ni para el arrastre. Los legisladores proponen reformas para que dejen de morir toros, pero no promueven las reformas a los esquemas de seguridad para que dejen de morir personas. ¡Olé!

Diputerías

En contra de lo que normalmente hago en este blog, en esta ocasión voy a defender un poco (poquito nada más) a la diputada del PRD Dina Herrera.

La historia ya la conocemos. Se estaba decidiendo en la Cámara sobre una modificación a la ley que permitiría, de aprobarse, la reelección ciudadana de legisladores y presidentes municipales. El asunto estaba candente y la votación se mantenía empatada 14 a favor y 14 en contra. Justo cuando se iba a repetir la votación, la diputada del PRD Dina Herrera (que había votado inicialmente a favor de la iniciativa) decidió abstenerse de votar; esto dejó los números en 14 votos contra 13 y se rechazó la iniciativa.

Personalmente, no sé si la iniciativa de reelección sea tan buena como lo dicen los medios. La propuesta tiene pros y contras, pero definitivamente es una buena señal el hecho de que se le otorguen facultades a los ciudadanos para evaluar y premiar a un buen funcionario y cambiar al que no dé resultados. En ese sentido, por lo menos vale la pena probar ese cambio. Ahora bien, las razones de los partidos para rechazar tal iniciativa son claras: por un lado, le restan poder al ciudadano; por otro, los partidos perderían un poco la posibilidad de utilizar en su beneficio las designaciones de candidaturas para diputados y senadores para sus sucios y ya conocidos contubernios y manejo de intereses oscuros.

Bien, ahora me entero que el PRD está “indignadísimo” con lo que consideran una “alta traición” por parte de la diputada que cambió su voto, y pretenden quitarle su curul y expulsarla del partido. Curiosa decisión de un partido que se hace de la vista gorda con el Peje-ndejo, a pesar de que sigue haciendo campaña por otros partidos (y ya ni hablar del caso Brugada y el famoso “Juanito”). ¿O eso no es traición al partido?

Ya conocemos la hipocresía del PRD, pero por lo menos deberían disimularle. Reaccionan porque en los medios criticaron duramente a los legisladores por votar en contra de la reforma, y por eso quieren cobrarle el pato a la diputada Herrera, pero ¿acaso ella tiene toda la culpa de que se haya rechazado la iniciativa? ¿Qué acaso los 14 legisladores que votaron en contra no tienen más culpa que la diputada, que lo único que hizo fue abstenerse de su voto (ni siquiera cambiarlo y votar en contra)?

Por otra parte, ¿acaso debe considerarse una traición que un legislador cambie de opinión y modifique su voto? ¿No cuenta con esa libertad? Si damos por hecho que nadie debe cambiar su voto (porque se consideraría traición), entonces ¿para qué repetir la votación? La podrían repetir 1000 veces, pero si ningún legislador cambia su postura, ¿cuál creen que sería el resultado? Claro, un empate 14 a 14. La repetición de la votación se realiza esperando que algunos legisladores cambien su postura y el resultado sea distinto. Pero para los perredistas, cambiar de opinión es traición.

Lo más chistoso es que los políticos se enojan, se indignan y se extrañan de que los ciudadanos los tengamos en tan baja estima. Pero si se comportan como rufianes de poco seso, ¿cómo pretenden que los consideremos estadistas?

Juay de Grito?

En diferentes sitios he encontrado propuestas por parte de cibernautas mexicanos, llamando a no asistir a las ceremonias del grito de independencia hoy en la noche, como una medida de presión al gobierno. Se pretende hacer esta propuesta para decirle al gobierno “ya basta”, en relación con los hechos de violencia que todos los días suceden en diferentes partes del país.

Por mi parte, yo no tengo la costumbre de asistir a las ceremonias públicas del grito y normalmente celebro en mi casa con mi familia. Ahora bien, suponiendo que mi familia acostumbrara a salir al centro a celebrar el grito, yo lo pensaría dos veces este año, pero lo haría debido a un asunto de seguridad personal y no por pensar en “reclamarle al gobierno” con mi ausencia.

Bueno, en este país cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Si mucha gente decide no ir a las ceremonias del grito como represalia contra el gobierno, adelante. En lo personal, creo que es una medida algo absurda y completamente inútil: el Zócalo se va a llenar a reventar como de costumbre. Y si no se llena, no creo que eso cambie en algo la situación.

Lo que yo sí critico es la postura de reclamar al gobierno sobre la violencia. Coincido en que se le debe exigir a los gobiernos de todos los niveles que garanticen el Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos. Pero en este tipo de iniciativas se parte del falso supuesto de que el gobierno tiene la culpa de la violencia. Es lo mismo que me desagrada del movimiento de Javier Sicilia ™ y su “No más sangre” ®.

¿Por qué la gente quiere gritarle al gobierno “ya basta”? Fácil, porque si se lo gritamos a los delincuentes (que son los que generan la violencia), la respuesta que recibiremos será una violenta ráfaga de balas. Por eso la gente que busca sus minutos de fama (y tal vez un huesito, por qué no) se levanta y le reclama al gobierno, y hasta se siente como un ciudadano “valiente” (lo sería hace algunos años, cuando el no tan viejo PRI silenciaba a balazos a quienes criticaban al gobierno). Realmente serían valientes si le dirigieran el “ya basta” a los criminales, pero sabemos que los que lo han hecho a los pocos días amanecen como fiambre o pozole.

No sirve de nada dejar de ir al Zócalo y no celebrar. Yo mejor propongo estas otras acciones que, en mi opinión, sí pueden ayudar:

  • Reclámale a tu gobierno local y exígele seguridad. Pero de a de veras. Esto implica que todos los izquierdositos que aprovechan la coyuntura para reclamar por “la guerra de Calderón”® y que sólo lo hacen para atacar al que llaman “presidente espurio” se abstengan de sus tarugadas grilleras.
  • No fomentes la corrupción. No pagues mordida, no pidas mordida, no aceptes mordida, no bloquees trámites buscando mordida. Ah, y ya que en estas andamos, cumple las leyes; de esa forma no tendrás que pagar mordida para evitar la multa o el bote.
  • No compres droga. Así de simple. Nos encanta echarle la culpa a los grifos gringos, pero los números muestran que el consumo de droga sigue en considerable aumento en nuestro país. Mientras haya clientes, habrá proveedores, y narcomenudistas, y traficantes, y capos… y balas y muertitos. Si eres de los que en una fiesta te quejas de la violencia y de los muertos, y más entrada la noche le entras a tus pericazos, entonces además de ser un vicioso y cómplice, también eres un hipócrita.
  • ¿No eres drogadicto? Ok, entonces la tienes más fácil: no compres discos ni películas piratas en el tianguis. ¿Que no sabías que la piratería es una rama del crimen organizado? Pues ahora ya lo sabes. ¿Que me pagan las disqueras para decir esto? Ojalá; de hecho, a las disqueras las considero organizaciones muy ambiciosas y poco inteligentes, que pretenden conservar su muy lucrativo negocio aplicando leyes absurdas en lugar de adaptarse a las nuevas condiciones de su mercado. ¿Que soy un burguesito riquillo y yo sí me puedo comprar discos y películas originales? Pues sí, múerete de envidia; si se te hacen caros no los compres, y si no puedes prescindir de tu musiquita, pues a chambearle más duro para que te alcance.
  • Esta les va a doler a las ñoras con mucho billete y poco que hacer: no vayas a los casinos. Ah, ¿piensas que es un entretenimiento inofensivo que no lastima a nadie? Yo creo que no lo es; ahora, si no puedes evitar la tentación de tirar el dinero a la basura, mejor dónalo a una institución de beneficencia o a una escuela, y tal vez tu dinero sirva para convertir a un niño en un ciudadano de bien en lugar de un sicario. ¿Es mucho tu vicio y quieres seguir jugando? Entonces ve con tus diputados y exígeles que promulguen una ley decente que permita que los casinos existan y que disminuya la corrupción y la intervención del crimen organizado en los mismos. Ah, y si quieres vender quesos, no lo hagas en los casinos.

¿Se te hace difícil seguir estas sugerencias? Ah bueno, entonces te tengo una mucho más fácil: no hagas nada diferente. Sigue pagando mordidas, comprando pirata y apostando en los casinos. Sigue comprando droga y haciéndote de la vista gorda con los funcionarios corruptos. Deja que el gobierno federal y el ejército se partan la madre solitos para resolver la bronca (total, los que se mueren son ellos). Y si en algún momento tu irresponsabilidad y tus omisiones como ciudadano te llegan a afectar (te asaltan, te secuestran, te lastiman o te matan a algún familiar), siempre puedes echarle la culpa a “la guerra de Calderón”, hacer una marchita para gritar “ya basta”, “no más sangre” o, si eso te da flojera, simplemente puedes quedarte en tu casa y no ir a celebrar el grito en señal de protesta. Y que gire el mundo.

¡Titazo!

Actualización: en los medios ya trascendió la razón por la que corrieron no solamente a Tita, sino también al vicepresidente Francisco Gabriel de Anda y a Marquinho (a este último sin deberla ni tenerla). Todo fue porque “Tita” y “Paco Gabriel” se andaban partiendo el hocico en las mismísimas oficinas del club, y pues eso ya no lo permitió la directiva verde. Ni modo.

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El sábado pasado le celebramos su quinto cumpleaños a mi hijo. Lo llevamos a jugar con su primo, a una obra de teatro y, por la noche, a su primer partido de futbol. En estos días, mi hijo es un fiel aficionado al futbol como deporte; se la pasa jugando con un balón en los pies por toda la casa; no le va a ningún equipo pero no se quiere perder ningún partido de futbol en la tele, así sea uno de la “Concachampions” entre los “Tamaleros” de la Universidad Guajolotera Central de Haití contra los “Choyasprietas” del sindicato de recolectores de babas de El Salvador. Por eso pensamos que llevarlo al partido sería un buen regalo de cumpleaños para terminar el día.

El estadio se presentaba orgullosamente sin sus rejas emblemáticas entre las tribunas y la cancha. La directiva dice que lo hace por seguridad, y por confiar en la civilidad de la afición. Yo más bien pienso que lo hicieron para ahorrarse la reparación y reconstrucción de las rejas cada año, después de que los hinchas enfurecidos las rompen cuando los verdes pierden alguna final y se quedan, un año más, en la segunda división (no importa qué nombre le pongan cada año, para mí sigue siendo la segunda división).

Desafortunadamente, el partido fue horrible. Los míticos leones negros de la U. de G. no fueron ni la sombra de aquel equipo tradicional de uniforme a rayas rojas, negras y amarillas. Los visitantes hicieron todo lo posible para perder el partido: primero, un defensa se hace expulsar al primer minuto de juego de manera estúpida, cometiéndole falta a un delantero leonés que se colocó en posición franca de gol; luego, el árbitro se vio complaciente con los verdes y les marcó un penal a favor; ya en la segunda parte, otro defensivo visitante consigue la segunda tarjeta amarilla por hacer tiempo (así es, se hace expulsar haciendo tiempo a pesar de ir perdiendo…) dejando a su equipo con 9. A pesar de todo eso, los changas fueron incapaces de siquiera hacer una jugada de peligro en todo el partido. Para colmo, unos minutos antes de finalizar, los leones negros, con todo y 9 jugadores, aprovecharon un tiro libre y metieron un golazo que les dio el empate a 1 gol.

Yo hubiera preferido, por supuesto, que el primer partido de futbol de mi hijo lo ganaran los verdes o, por lo menos, que hubiera sido un buen juego, con más emociones. De cualquier forma, estoy seguro de que mi hijo disfrutó la experiencia; al final, ambos coincidimos que lo mejor del partido fue la Corona: él sonrió mucho con las botargas (les decía “botellotas con pies”) y yo sonreí mucho con las edecanes.

Por otra parte, en las tribunas los enfurecidos aficionados pedían la renuncia de “Tita” como director técnico. En donde yo estaba sentado se hizo una breve polémica entre los que querían quitar a “Tita” y los que no. Los primeros alegaban que el equipo juega feo, sin verticalidad y sin creatividad al frente; los segundos argumentaban con la condición invicta en casa, los triunfos de visitante y los puntos obtenidos por “Tita”. Ambos tienen razón: el equipo juega espantoso y es preocupante que no tenga capacidad de resolver un partido ante un rival prácticamente a modo; pero también es cierto que el equipo está a dos puntos del liderato y, de haber ganado el partido (“haiga sido como haiga sido”, Calderón dixit) serían los líderes del torneo.

Hoy, sin embargo, me encuentro con la noticia de que los directivos cesaron a Milton Queiroz “Tita” como director técnico de los changas.

En una entrada anterior ya había expresado yo mi temor de que el gran ídolo “Tita” se viera perjudicado por su desempeño como director técnico. Le atiné (ojalá hubiera pedido mejor sacarme la lotería). Lo que me da entre enojo y tristeza es que, en mi opinión, el cese es completamente precipitado. Los números de “Tita” no justifican el despido: superlíder en la temporada anterior, a dos puntos del liderato en esta… ¿Qué esperan entonces los directivos de un entrenador? ¿Que el equipo golee en todos los partidos? O más bien, ¿les conviene económicamente que el equipo se mantenga en la división de ascenso? Solamente así se explica el cese de Pintado (que iba muy bien) y el de “Tita”.

Cierto, el equipo jugaba feo. Cierto, fue muy frustrante ver el sábado que al equipo se le iba de las manos una victoria relativamente fácil. Aún así, los números hablan y dan cuenta de resultados bastante buenos durante la dirección técnica de “Tita”.

Es algo muy triste. Directivos van y vienen, pero no se percibe que apliquen muchas neuronas al momento de decidir. Mejor me voy haciendo a la idea de otros 10 años en la segunda división, y le hago igual que mi hijo: ir al partido únicamente a ver botargas y edecanes, o quedarme en mi casa viendo un partido de la tercera división francesa (que, por cierto, es más fácil encontrar un partido de esos en la televisión, que uno de la dichosa “división de ascenso” mexicana).

Canelitas

Me uno a la opinión de muchos: el “Canelo” Álvarez es un fraude. O bueno, tal vez él no, pero sus peleas sí lo son. Y las transmisiones de box de Televisa, también.

En la pelea de este sábado, Televisa llegó al extremo de agregar soniditos de golpes cada vez que el “Canelo” lograba conectar a su adversario, y en varias ocasiones incluso cuando fallaba su golpe (o será que es tal la fuerza de sus golpes que hasta suena cuando le pega al aire). Una verdadera burla para los televidentes, usando una estrategia similar a la de las risas grabadas del “Chavo del 8”.

Por lo general, al “Canelo” le ponen puro tronco como contrincante. Este sábado el boxeador inglés no era realmente un bulto, sino más bien un adversario que aceptó participar en la burla. Se veía ágil y con ciertas cualidades, pero se dedicó a bailar sobre el cuadrilátero y a intentar esquivar los golpes del “Canelo”, pero nunca intentó aplicar una combinación agresiva sobre el pelirrojito preferido de Televisa. Aún así, los pocos golpes que logró conectar el inglés hicieron tambalear por momentos al “Canelo”.

Por su parte, el “Canelo” le aplicó tantos golpes a su oponente que, si tuvieran la fuerza esperada, hubieran noqueado al inglés desde el 5° round. La forma en que detuvieron la pelea en el último round me pareció exagerada, pero bueno, seguramente eso decía el “guión”, para que la gente comente que “¡fue una pelea super emocionante, ganó por K.O. en el último round!” Sí, claro.

No cabe duda que lo único bueno del “Canelo” Álvarez es su ex-novia, ¿o no?:

¿Qué tal una pelea a 24 rounds? Ah, y también anuncia colchones (los que usa para dormir, supongo).

El “Canelo” es un ídolo artificial, creado por Televisa para competir con las transmisiones de “Box Azteca” pero, sin ser particularmente buenas, las del Ajusco son infinitamente mejores a las vaciladas de la cadena de Azcárraga. Aquí parece adecuado revisar la tarjeta de don Lama, Lama, Lamiiiitaaaaa:

“¡Dieh’ puntoh’ para Box Ah’teca, cero puntoh’ para Televisa! ¡La tremenda golpiza infame que ehtá recibiendo la televisora sin oponer resistencia hace que todoh’ le pidamo’ al tercero sobre la lona que termine la pelea por piedá’ y misericordia!”

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Revisando algunos archivos viejos en mi PC, me encontré con un documento de texto que alguna vez guardé para elaborar un “sesudo” comentario al respecto, pero lo dejé en el olvido. Aquí recupero un fragmento para traer un poco de sana controversia al blog.

El archivo incluía una serie de silogismos que intentan demostrar, por medio de la deducción lógica, que Dios no existe. No veo caso en incluir todos los silogismos del documento en esta entrada, pues muchos son irrelevantes o incluso meramente absurdos, pero rescato dos de los más interesantes para analizarlos desde el punto de vista de la lógica y el razonamiento. Quien desee revisar todos los silogismos, puede buscar en Google los términos “demostración inexistencia dios” y seguramente los encontrará.

Si alguien desconoce lo que es un “silogismo“, puede consultar esta entrada de otro de mis blogs (perdón por la barata y descarada autopromoción); si no, resumo aquí lo que es un silogismo: es una proposición compuesta de dos o más premisas (hechos que se dan por verdaderos) y que, a partir de esas premisas, utilizando deducciones lógicas, se llega a una conclusión. Si las premisas son verdaderas y el proceso de deducción es correcto, la conclusión entonces debe ser verdadera. Los silogismos en cuestión intentan demostrar la inexistencia de Dios a través de la reducción al absurdo: llegar a una conclusión que es a todas luces falsa o que contradice a las premisas.

Aclaro que mi intención no es convencer a nadie sobre su creencia o no creencia en nada. Cada quien es libre de creer en lo que quiera. Mi intención es plantear un ejercicio de lógica y pensamiento analítico, y ver qué tan válidos son los argumentos de estos silogismos. Si algún ateo fundamentalista quiere venir a decir que todos los creyentes somos unos idiotas, o si algún fanático religioso me quiere insultar y decirme que me voy a ir al infierno con todo y chanclas, adelante; nada más no se me vayan a poner nenas si me pitorreo de sus comentarios: el que se lleva se aguanta.

Dios perfecto, creador del universo

Este silogismo dice lo siguiente:

  1. Dios es perfecto
  2. Dios creó el universo
  3. Si un ser es perfecto, sus creaciones deben ser también perfectas
  4. Si Dios creó al universo y Dios es perfecto, entonces el universo debe ser perfecto
  5. Pero el universo es imperfecto
  6. Si Dios es perfecto, entonces no pudo crear un universo imperfecto
  7. Si Dios creó un universo imperfecto, entonces Él no puede ser perfecto
  8. Luego, Dios no existe.

Las primeras dos sentencias son las premisas de este silogismo: entendemos que Dios es perfecto y que también es creador del universo, dos características que normalmente se le atribuyen a Dios. Si Dios no cumple alguna de las características mencionadas, entonces no es Dios o, por lo menos, no el Dios que conocemos los cristianos.

El silogismo, aunque a primera vista parece impecable (irrefutable dirían los ateos fundamentalistas), en realidad tiene huecos interesantes. Empezamos con la sentencia 3: “Si un ser es perfecto, sus creaciones deben ser también perfectas”. Recordemos que un silogismo se compone de premisas y de conclusiones obtenidas a partir de esas premisas; la sentencia 3 debería ser una deducción obtenida de las premisas 1 y 2, pero al analizar tales premisas vemos que no hay forma de obtener la sentencia 3 a partir de los enunciados 1 y 2. Esto nos hace ver que la sentencia 3 no es una deducción, sino una nueva premisa. Quien propone el silogismo, entonces, se ve obligado a convencer a la audiencia sobre la veracidad de la nueva premisa. Para ahorrar letras, aceptemos la premisa 3; después de todo, el enunciado parece lógico y tiene sentido, aunque puede ser cuestionado.

Sigamos. La proposición 4 es una deducción a partir de las premisas 1, 2 y 3. Revisando la proposición, no se detecta ningún error lógico en la deducción, por lo que podemos decir que la conclusión del enunciado 4 es correcta.

En el enunciado 5 nos encontramos otro detalle interesante. Definitivamente no se trata de una conclusión, ya que la conclusión se obtuvo en el punto 4 y tal conclusión nos dice que el universo es perfecto. El punto 5, sin embargo, afirma categóricamente que el universo no es perfecto; se trata entonces no de una conclusión, sino de una nueva premisa. Además, esta premisa contradice directamente a la conclusión del punto 4. De nuevo, primero tendríamos que aceptar a la premisa 5 como tal, es decir, como una afirmación verdadera.

Continuemos. La sentencia 6 es una conclusión de las premisas 1 y 3, mientras que el enunciado 7 es una conclusión de las premisas 2, 3 y 5. Ambas conclusiones son válidas, pero resultan innecesarias, pues la contradicción la tenemos en la conclusión 4, obtenida de las premisas 1, 2 y 3, pero que contradice a la premisa 5. Los enunciados 6 y 7 simplemente aclaran o profundizan el razonamiento seguido.

El enunciado 8 es la conclusión final. La pregunta es, ¿esta conclusión se sostiene a partir del silogismo?

La respuesta es no. El silogismo, en efecto, llega a una contradicción en sus premisas, en particular en la conclusión 4. Si un silogismo llega a una conclusión falsa o contradictoria, puede deberse a que el proceso deductivo en algún punto es erróneo, o que alguna(s) de las premisas sea(n) falsa(s). No se puede decir que el razonamiento seguido en este silogismo sea erróneo (por lo menos, yo no le encuentro falla lógica); por lo tanto, se puede concluir que una de las premisas debe ser falsa. De hecho, la conclusión 8 parte de esta situación, pero asume que una de las dos premisas iniciales es falsa (o ambas) y, por lo tanto, Dios no existe. La realidad es que el silogismo, al llegar a una contradicción, lo que nos muestra es que una de las premisas es falsa, pero tenemos CUATRO premisas, no dos. En otras palabras, se está concluyendo que:

  • O Dios no es perfecto,
  • o Dios no creó el universo,
  • o las creaciones de un ser perfecto no necesariamente tienen que ser perfectas,
  • o el universo no es imperfecto.

Esto es lo único que se puede obtener como conclusión del silogismo. La conclusión 8, Dios no existe, es una frivolidad, pues no hay nada en el silogismo que implique que la premisa o premisas falsas sean la 1 y la 2, en lugar de la 3 y la 5.

Ahora bien, si lo que queremos es demostrar, a toda costa, que Dios no existe, la tarea se reduce a demostrar que las premisas 3 y 5 son ambas verdaderas. ¿Sencillo? No tanto. En ambas premisas, si queremos aceptarlas como verdaderas, tendremos que hacer forzosamente una pregunta inicial: ¿qué se entiende por “perfecto”? A partir de una definición del término, podremos afirmar o negar si el universo es imperfecto, o si la creación de un ser perfecto tiene que ser también perfecta o no. Al respecto, menciono a continuación una anécdota:

En aquella ocasión en la que encontré estos silogismos, di con un blog en donde el autor retaba a cualquiera a que refutara tales silogismos (perdí la liga, desafortunadamente, y no he podido encontrar de nuevo la página). En este silogismo en particular, una persona aceptó el reto e intentó de refutar el silogismo. La discusión empezó a tornarse bizantina, perdiéndose en conclusiones y conceptos filosóficos que no estaban llegando a nada, hasta que el autor del blog decidió establecer una definición para el término “perfección” y partir de ahí. Obviando el hecho de que se podría acusar al autor de cometer una “falacia de blanco móvil” por definir una regla del juego ya comenzado el debate y no desde el principio, la medida se agradeció por todos los que seguíamos la discusión. El autor entonces decidió tomar como referencia la definición de “perfecto”, según el Diccionario de la Real Academia Española (buena fuente, por cierto, ya que es una referencia neutral y comunmente aceptada):

  1. adj. Que tiene el mayor grado posible de bondad o excelencia en su línea.
  2. adj. Que posee el grado máximo de una determinada cualidad o defecto.
  3. adj. Der. De plena eficacia jurídica.

Evidentemente la tercera definición no nos aplica para el silogismo en cuestión, así que tomemos las otras dos. Curiosamente, al establecer una base de donde partir, el autor del mencionado blog también puso las herramientas para refutar al silogismo.

Iniciemos con la premisa 5: “El universo es imperfecto”. Si observamos la definición 2 de “perfecto”, podríamos argumentar que el universo es perfecto en una determinada cualidad: su extensión física (dando por hecho que, al ser el universo material, no existe nada más grande que él en cuanto a tamaño). En otras palabras, el universo es “perfectamente grande”. Con esto, la premisa 5 se derrumba: el universo no es imperfecto, o por lo menos no lo es tomando como referencia las definiciones de la RAE. Si alguien opina que el universo es imperfecto, pues es solamente eso, una opinión que no se sostiene a partir de la definición de “perfecto” que estamos tomando como base. Si alguien busca en otra parte una definición de “perfecto” que lleve a otro resultado, estará entonces cometiendo una falacia “ad-hoc”, que no es otra cosa más que construir una definición a la medida, para que nuestro argumento sea válido.

La premisa 3 es más interesante. No podemos refutarla o calificarla como falsa de forma directa, pero tampoco podemos identificarla como verdadera, ya que la definición de “perfecto” de la RAE menciona las características de un objeto o ser perfecto, pero nada dice sobre las creaciones de ese hipotético ente perfecto. En otras palabras, la conclusión “un ser perfecto solamente puede crear algo perfecto” no se sostiene a partir de la definición del concepto “perfecto”.

Ahora bien, realmente es innecesario demostrar o refutar la premisa 3. Ya vimos que la premisa 5 es falsa, por lo que el silogismo llega a una contradicción. ¿Esto significa que Dios sí existe? No, de ninguna manera. Lo único que significa es que no se puede concluir que no existe, ya que no podemos asegurar que, además de la premisa 5, alguna de las premisas 1 y 2 sea también falsa.

Concluyendo, el silogismo falla no porque tenga algún error argumental o de lógica, sino porque posee 4 premisas y pueden ser falsas cualesquiera de ellas. La conclusión 8 no se sostiene, porque asume que las premisas 3 y 5 son verdaderas sin ninguna evidencia de soporte, e indirectamente afirma que alguna de las premisas 1 y 2 es falsa. Debo agregar además que el silogismo original estaba redactado de tal forma que las premisas 3 y 5 se mostraban como deducciones sin serlo (no se pueden deducir a partir de las premisas 1 y 2), por lo que se podría hasta acusar de una redacción engañosa, convirtiendo al silogismo en un sofisma.

Un ejercicio de reflexión interesante, a pesar de que el silogismo, a simple vista, parece muy simple. En la segunda parte de esta entrada hablaré de un silogismo mucho más fuerte y complicado: el “problema del mal” de Epicuro.

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