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Mesa de la neta

Nunca el “Puente de Vigas” hizo mejor referencia a su nombre: durante la mal llamada y tristemente célebre “Mesa de la Verdad”, solamente se escucharon vigas de un bando hacia el otro. Nuestra política es un circo, y uno no muy gracioso además. Para mesa de la verdad, la del “téibol”; ahí sí se ve la verdad: operadas o naturales.

Me parece bien que el PAN le ventanee al “copetes” Peña Nieto sus supuestos compromisos cumplidos. Muchos de ellos se pueden clasificar como:

  • Obras que ya estaban hechas desde antes y que nomás les pusieron un letrerito “¡Compromiso cumplido!”
  • Obras que tuvo que hacer o completar el gobierno Federal.
  • Obras que no se pudieron terminar dizque por la “no participación de alcaldías municipales de otros partidos” (ajá, sí).
  • Obras que, sencillamente, no se terminaron, pero que se promueven como “compromiso cumplido”.

Ya sabemos que en la política mexicana la forma es fondo y las apariencias y la simulación se utilizan con singular descaro. Esto no es exclusivo del PRI, ni hace falta voltear muy lejos: aquí mismo en el rancho, don Richard “Chifil” prometió “internet en todas las plazas públicas”; para lograrlo, se instaló un módem más o menos galletoso cerca del Palacio Municipal. En un evento con medios de comunicación y paleros varios, Chifil encendió una laptop, se conectó y mandó un correo (previo bloqueo de cualquier otro equipo que quisiera conectarse y utilizar el ancho de banda que temporalmente se asignó para ese fin). Listo, ¡compromiso cumplido! Palomita y adiós. ¿Y los ciudadanos que realmente quieren usar el internet en plazas públicas? ¡Pues que se compren su BAM, ni que fueran prole!

Así se las gastan los políticos de todos los partidos y de todos los lugares. Raro es que lleven a cabo obras realmente benéficas, a menos de que sean urgentes, o muy visibles (votos son votos). Por eso me parece bien lo que hace el PAN exhibiendo los cuentos chinos de Peña Nieto. Lo que es lamentable es que conviertan una denuncia válida en un mero espectáculo de vecindad: un pleito de lavanderas.

Porque además seguirá habiendo tela para cortar: según parece, Peña Nieto anda haciendo compromisos de campaña ofreciendo propuestas que ya están en el Congreso, pero que no han sido aprobadas por el PRI… ¿será cierto? Voy a investigar, pero no lo dudo ni tantito.

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Ethan Peña

Desde lo más recóndito de nuestra bizarra clase política, llega hasta nosotros el señor Ethan Peña, curiosa combinación entre Ethan Hunt y Enrique Peña Nieto.

De Ethan Hunt, el famoso protagonista de las películas de “Misión Imposible” caracterizado por Tom Cruise, nuestro amigo Ethan Peña toma el gusto por el peligro, la acción explosiva y las armas de fuego, tal como lo muestra en esta fotografía que él mismo publicó en su perfil de Facebook:

Esta es la foto que Ethan Peña tenía publicada en su Facebook (tenía: ya la quitó).

Este hombre comparte con Enrique Peña Nieto no sólo el apellido, sino otras dos características propias del candidato copetón: también está involucrado en la política (aunque Ethan pertenece al PRD y no al PRI) y comparte con Peña Nieto su afición por la literatura y el desarrollo intelectual y cultural. Su amplio acervo literario se puede apreciar en su distinguida y poética prosa que se demuestra en uno de sus comentarios de Facebook, en donde Ethan le explica con fina y natural prosapia a uno de sus amigos, qué tipo de arma porta en la fotografía, así como uno de los usos que le piensa dar:

“ira pinche mapache pelos de estopa es una usi de 35 calibre 9mm ok para ke sepas con esa te saco toda la caca ke tienes en el culo…”

Disfrute usted de la estructura del texto, su perfecta ortografía, su impecable gramática, una verdadera sinfonía literaria, miel para los ojos y oídos. Definitivamente, todo un literato al más fiel estilo de los Peña.

Este angelito es candidato a narcodiputado plurinominal por el PRD para el estado de Michoacán. Así es, plurinominal; lo que significa que ni usted ni yo tenemos forma alguna de evitar su llegada a la Cámara de diputados. ¿Es ésta la República Amorosa que propone el orate de Macuspana? No dudo que AMLOco aparezca pronto para afirmar que la metralleta de Ethan Peña es para disparar “balas de amor” y así terminar con la violencia y la delincuencia organizada.

Este hecho ya trascendió en las redes sociales. Incluso el periódico Milenio publicó una nota al respecto. Como consecuencia, el candidato a narcodiputado se dio a la tarea de eliminar primero la foto y luego su perfil completo de Facebook. En estos momentos corren algunos rumores (que no he podido confirmar) afirmando que el PRD ha expulsado a Ethan Peña del partido. Ok, eso lo dábamos por hecho; la pregunta es: ¿en qué momento lo meten al bote por andar portando armas de uso exclusivo del ejército? ¿Acaso piensa el PRD que con expulsarlo del partido nos quedamos todos muy contentos? Además me indigna el cinismo y la hipocresía del PRD. ¿Nos van a salir con que no sabían qué clase de fichita era don Ethan? ¿Pues qué no revisan la integridad de sus candidatos (ok, exageré; por supuesto que no lo hacen)? ¿Por qué tienen que tomar acciones hasta que las cosas llegan a la opinión pública? Quiero pensar que si nadie se hubiera dado cuenta, ¿tendríamos un narcodiputado más, como César Godoy?

Por último, y por si alguien trata de defender a este rufián diciendo que no podemos asegurar que sea un delincuente, planteo lo siguiente: ¿qué tipo de persona es capaz de publicar en su Facebook una fotografía suya portando un arma, a pesar del clima actual de inseguridad y violencia? Alguien, o muy idiota, o que se siente protegido. Yo pienso que es una combinación de ambas cosas.

Así son nuestros queridos partidos políticos. Primero postulan a verdaderas lacras sociales para puestos políticos y después se preguntan, indignados, por qué los ciudadanos tenemos tan mala imagen de ellos. ¿Por qué será?


Actualización (14/Mar/2012): Pues resulta que al candidato a dipunarcosicario Ethan Peña no sólo lo borraron de las listas de los plurinominales, sino que también lo expulsaron del partido y lo destituyeron de su puesto en el PRD.

¿Es suficiente? No. Para mí no. El tipo debe ser investigado y, si tiene nexos con la delincuencia organizada, pues al bote. Según eso, tanto el PAN como el PRD metieron denuncia en la PGR; del PAN lo creo, del PRD pienso que es puro choro mareador para “limpiar” su imagen.

Diputerías

En contra de lo que normalmente hago en este blog, en esta ocasión voy a defender un poco (poquito nada más) a la diputada del PRD Dina Herrera.

La historia ya la conocemos. Se estaba decidiendo en la Cámara sobre una modificación a la ley que permitiría, de aprobarse, la reelección ciudadana de legisladores y presidentes municipales. El asunto estaba candente y la votación se mantenía empatada 14 a favor y 14 en contra. Justo cuando se iba a repetir la votación, la diputada del PRD Dina Herrera (que había votado inicialmente a favor de la iniciativa) decidió abstenerse de votar; esto dejó los números en 14 votos contra 13 y se rechazó la iniciativa.

Personalmente, no sé si la iniciativa de reelección sea tan buena como lo dicen los medios. La propuesta tiene pros y contras, pero definitivamente es una buena señal el hecho de que se le otorguen facultades a los ciudadanos para evaluar y premiar a un buen funcionario y cambiar al que no dé resultados. En ese sentido, por lo menos vale la pena probar ese cambio. Ahora bien, las razones de los partidos para rechazar tal iniciativa son claras: por un lado, le restan poder al ciudadano; por otro, los partidos perderían un poco la posibilidad de utilizar en su beneficio las designaciones de candidaturas para diputados y senadores para sus sucios y ya conocidos contubernios y manejo de intereses oscuros.

Bien, ahora me entero que el PRD está “indignadísimo” con lo que consideran una “alta traición” por parte de la diputada que cambió su voto, y pretenden quitarle su curul y expulsarla del partido. Curiosa decisión de un partido que se hace de la vista gorda con el Peje-ndejo, a pesar de que sigue haciendo campaña por otros partidos (y ya ni hablar del caso Brugada y el famoso “Juanito”). ¿O eso no es traición al partido?

Ya conocemos la hipocresía del PRD, pero por lo menos deberían disimularle. Reaccionan porque en los medios criticaron duramente a los legisladores por votar en contra de la reforma, y por eso quieren cobrarle el pato a la diputada Herrera, pero ¿acaso ella tiene toda la culpa de que se haya rechazado la iniciativa? ¿Qué acaso los 14 legisladores que votaron en contra no tienen más culpa que la diputada, que lo único que hizo fue abstenerse de su voto (ni siquiera cambiarlo y votar en contra)?

Por otra parte, ¿acaso debe considerarse una traición que un legislador cambie de opinión y modifique su voto? ¿No cuenta con esa libertad? Si damos por hecho que nadie debe cambiar su voto (porque se consideraría traición), entonces ¿para qué repetir la votación? La podrían repetir 1000 veces, pero si ningún legislador cambia su postura, ¿cuál creen que sería el resultado? Claro, un empate 14 a 14. La repetición de la votación se realiza esperando que algunos legisladores cambien su postura y el resultado sea distinto. Pero para los perredistas, cambiar de opinión es traición.

Lo más chistoso es que los políticos se enojan, se indignan y se extrañan de que los ciudadanos los tengamos en tan baja estima. Pero si se comportan como rufianes de poco seso, ¿cómo pretenden que los consideremos estadistas?

Orugas rosas

No, el título de esta entrada no es albur. Es solamente una de las geniales ideas que ha tenido la Dirección de Movilidad de este próspero rancho (es una pena que ninguna de esas geniales ideas funcione para resolver el problema del tráfico, pero bueno…)

La idea consiste en integrar al Sistema Integral de Transporte unos camiones articulados (orugas) como los que ya existen, pero en este caso pintadas de un folclórico color rosa, en lugar del tradicional verde “lión” que tienen actualmente.

¿Cuál es la razón del colorcito? ¿Es para que se vean bonitas? ¿O es acaso que a nuestras autoridades de pronto les entró la onda de la Pantera Rosa y quisieron pintar las orugas de ese color en lugar de azul?

No. Las orugas serán rosas porque se trata de transportes exclusivos para mujeres.

En efecto, nuestro vanguardista gobierno municipal ha decidido aplicar una política para separar a hombres y mujeres en el transporte público. Me parece que es una política popular y de muy buenos resultados que ya se ha aplicado en los Estados Unidos… por allá por 1915. Les voy a sugerir otra política interesante sudafricana: se llama “Apartheid”.

¿Qué sigue? A ese paso, seguramente vendrán orugas multicolores (exclusivas para gays). Y aquí casi no viven personas de color, de lo contrario también habría orugas sólo para negros. O tal vez la idea vaya en otro sentido, y pronto nos obliguen a caminar en la Plaza Principal las mujeres hacia un lado y los hombres hacia el otro. ¡Ah, esas lindas tradiciones que se están perdiendo!

Entiendo que la medida es para evitar los “manoseos” y los “arrimones” que los gañanes aplican a las inocentes (y a veces no tan inocentes) damitas. Resulta lógico entonces aplicar la solución más fácil: separar a las damas en lugar de mejorar la seguridad o aplicar esfuerzos para educar a la población. Lo malo es que las acciones de “protección” son un buen pretexto para las políticas de segregación: ponemos camioncitos exclusivos de gays “para que los ciudadanos desconsiderados no los agredan con insultos, con golpes o con feas miradas… y hasta les ponemos música de Village People para que bailen.”

En fin. No cabe duda que, como sociedad, caminamos hacia atrás. Y lo peor es que los dichosos camioncitos rosas nos cuestan a los que pagamos impuestos.

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Quienes tienen mi edad deben recordar la frase que sirve de título a esta entrada. Durante la guerra del Golfo (la primera) entre George Bush padre y Saddam Hussein, Jacobo Zabludovsky dirigía la barra de noticieros de Televisa. En Medio Oriente tenía como corresponsal a la reportera Erika Vexler, cubriendo todos los detalles del conflicto. Pues bien, el día que iniciaron las hostilidades, todos veíamos atónitos por televisión las escenas de los bombardeos sobre Bagdad, cortesía de los sofisticados misiles Patriot, cuya peculiaridad tecnológica consistía en ser autodirigidos y poseer una precisión escalofriante para volar objetivos determinados. La respuesta de Hussein no se hizo esperar, y lanzó un bombardeo sobre Tel-Aviv (¿por qué a Tel-Aviv? Buena pregunta pero, usted sabe, en cualquier pedo en Medio Oriente seguramente Israel tendría algo que ver), en donde se encontraba la pobre Erika Vexler. De alguna manera, Zabludovsky consiguió establecer comunicación con Erika Vexler. La conversación que tuvieron vive en nuestro recuerdo:

– Erika, dime, ¿qué está pasando?

– Nos están bombardeando, Jacobo. Es un ataque nuclear.

– ¿Cómo dices? Repite eso, Erika.

– ¡Es un ataque nuclear, Jacobo! Repito: nuclear.

Fue la última vez que escuchamos a Erika Vexler. Y no porque algún misil nuclear la haya convertido en vapor, sino porque la sacaron del aire y no volvieron a establecer comunicación con ella en mucho tiempo. Hace unos años la volví a ver en un reportaje, de nuevo desde Tel-Aviv, pero con una temática más cercana a un programa de espectáculos que a un noticiero. En otras palabras, la congelaron por un buen rato.

Hay quien defiende a Erika Vexler diciendo que en realidad ella comentaba que la respuesta de Israel podría ser un contra-ataque nuclear. Sea eso, o que la pobre mujer estaba muerta de miedo, la realidad es que no puedes afirmar al aire y en cadena nacional que se está desatando una guerra nuclear.

¿A qué viene este hecho pasado? A que en estas últimas semanas he estado escuchando a nuestros preparadísimos corresponsales en Japón escupiendo babosadas como si fuera concurso, con respecto al tema de la central nuclear de Fukushima. He llegado a escuchar joyas como la de aquel periodista que afirma que en Tokio “la gente utiliza cubrebocas para protegerse de la radiación”… ¿Qué está diciendo? ¿Desconectó su cerebro para poder conectar el micrófono? Desde que yo me acuerdo, las escenas de japoneses caminando en la calle muestran a muchos de ellos utilizando cubrebocas. Tal vez lo usen para evitar contagios de enfermedades respiratorias, o para protegerse de la contaminación, y lo han hecho desde hace mucho tiempo. Hasta mi hijo de 4 años sabe, además, que un cubrebocas no sirve para nada contra la radiación, pero al parecer los cultos periodistas de nuestras televisoras no lo saben. En su gigantesca ignorancia, deben pensar que la radiación es algo que se respira, como si fuera un gas. Espero que nunca los manden a un reportaje al reactor de Laguna Verde, o son capaces de entrar con lentes de seguridad, casco y un pañuelo cubriéndoles la boca.

Otros más reportaban desde el aeropuerto de Tokio que “los japoneses están huyendo del país desesperadamente”, para luego mostrar escenas de un aeropuerto tranquilo, con filas muy largas, sí, pero no más que las filas normales que uno puede ver en el aeropuerto de la Ciudad de México en cualquier día de la semana. Si consideramos que Tokio es una de las ciudades más pobladas del mundo, el aeropuerto sería un pandemonio si en realidad los japoneses estuvieran huyendo por sus vidas. Pero además, los ineptos reporteros se curan en salud: “lo que nos sorprende es la calma y el orden de los japoneses que, a pesar de estar a horas de sufrir una muerte horrible por la radiación, hacen fila con toda calma y sin amontonarse”. Sorprendente, o los japoneses son un ejemplo de orden y tranquilidad, o simplemente no están huyendo despavoridos.

Aclaro: lo que sucedió en Japón es terrible. Un gigantesco terremoto seguido por un destructor tsunami que dejó miles de muertos ha resultado en una gran tragedia. Eso no se discute, como tampoco el riesgo existente de que ocurra un escape de radiación de la central de Fukushima. Lo que me saca de quicio es que los reporteros cubren el evento de Fukushima, con el enfoque de que “puede ocurrir una catástrofe”. Les tengo noticias, señores reporteros: la catástrofe ya ocurrió. Si voltean a un lado, verán a una buena parte del país destruido por un terremoto y un tsunami, con miles de muertos. Pero claro, como la catástrofe nuclear asusta más, el amarillismo de los medios prefiere hacer escándalo con esa nota, en lugar de reportar lo que ya sucedió con el terremoto.

En la guerra del Golfo, a Erika Vexler la vetaron por hablar con poca mesura sobre un ataque nuclear. En la crisis de Fukushima, los “reporteros” pueden decir babosada y media con una cámara y un micrófono, y hasta los llaman “corresponsales”. Tal parece que las clases de ética y profesionalismo a nuestros periodistas de televisión se las imparten en el mismo salón en donde les enseñan inglés… “¿Juayderito, míster Jopkins?”

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Marisol Escobedo

A estas alturas, seguramente usted ya sabe quién es (era) Marisol Escobedo.

Marisol Escobedo fue una valiente mujer que decidió hacer lo que las ineptas autoridades de justicia de nuestro país no pudieron: buscar al asesino de su hija Rubí Marisol (quien tenía 16 años) y entregarlo a estas mismas ineptas autoridades para que lo encarcelaran por su crimen. El asesino resultó ser un animal llamado Sergio Rafael Barraza, novio de Rubí (bueno, en los medios le llaman “pareja sentimental”).

Pero si las ineptas autoridades chihuahuenses no fueron capaces de encontrar al criminal, tampoco pudieron encerrarlo. El asesino confesó su crimen, lo describió y hasta indicó el paradero en donde escondió los restos del cuerpo de Rubí. A pesar de eso, los “jueces” (así se hacen llamar) decidieron dejar libre al asesino, por considerar que las pruebas eran insuficientes. Supongo que para estos jueces, una prueba suficiente sería que el asesino matara a su víctima frente a sus propios ojos y con muchos testigos… y quién sabe. Posteriormente, en una segunda instancia, otro juez solicitó que se aplicara sentencia inmediata al asesino. Demasiado tarde: Sergio Rafael decidió que lo mejor no era esperar sentadito en su casita a que las autoridades cambiaran de opinión, y se peló.

Al igual que Isabel Miranda de Wallace, Marisol decidió buscar por sus propios medios al asesino de su hija y entregarlo a las autoridades. A diferencia de Isabel Miranda, quien recibió un reconocimiento público hace poco de manos del Presidente Calderón, Marisol solamente recibió balas por parte de un cobarde y vulgar matón. La asesinaron frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, en donde ella se manifestaba para que se aplicara justicia.

Y como aquí en México se toman acciones hasta que hay varios muertitos, el imbécil gobernador de Chihuahua, César Duarte, ordenó suspender a los jueces que dejaron en libertad en su momento a Barraza. No tuvo los huevos para tomar acciones cuando Marisol le reclamaba justicia frente al Palacio de Gobierno y, ahora que la mataron frente a sus propias oficinas, realiza un desplante de machito ordenando la destitución de los jueces (y lo hizo no porque de pronto haya recuperado sus gónadas, sino porque no le queda de otra ante la presión de los medios y la opinión pública). Desplante que además resulta sumamente estúpido: Duarte, como cabeza del Poder Ejecutivo del Estado, no puede dar órdenes a otro poder (el Judicial) así nomás porque sí. Por otro lado, la destitución de un juez debe seguir un proceso legal y administrativo bien definido; esos jueces pueden ser tan hijos de daifa como se quiera, pero el cese de sus funciones se aplicó de forma arbitraria y violando sus derechos; los jueces podrían denunciar el hecho legalmente, cosa que seguramente harán, con la posibilidad de que no sólo se les restituya en el cargo, sino que además podrían recibir indemnización. Pero eso no importa: con su acción, el baboso del góber obtuvo el aplauso y los reflectores de los igualmente babosos ciudadanos que se dejan apantallar por estas acciones espectaculares pero ineficaces. Afortunadamente, la mayoría de los ciudadanos chihuahuenses (y de otras partes) no son tan tontos y en lugar de dar aplausos muestran indignación y exigen acciones.

Para completar este circo de lo absurdo, el cártel de Sinaloa se ofrece para aplicar “justicia” y matar a los asesinos de Marisol y de Rubí (podrían ser personas distintas, por supuesto). El mundo al revés en nuestro surrealista país.

El suceso no sólo es indignante, sino que también resulta una afrenta directa y una burla hacia los ciudadanos que exigen justicia y las autoridades responsables de aplicarla. No se puede creer que alguien pueda matar a una persona frente al Palacio de Gobierno con tal facilidad, más aún cuando la víctima tiene a la atención pública puesta en ella. ¿Hasta dónde llega la impunidad en Chihuahua? No es de extrañar entonces que ese estado se encuentre completamente en manos de los hampones. Por menos que eso, en países civilizados los gobernantes renuncian a su cargo, y en países incivilizados los cuelgan de una rama y les prenden fuego. Aquí no va a pasar nada, y no dude usted que el “señor gobernador” César Duarte se proponga en un futuro como dirigente del PRI, como Senador o hasta como precandidato a la Presidencia de la República.

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