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Hoy por la tarde el Papa Benedicto XVI llegó al rancho de visita. Seguramente esto será un pandemonium, por lo que ya me estoy preparando con víveres y harta cheve para encerrarme en casa (todavía me falta decidir si voy a recurrir a los jueguitos de Armor Games o a mis películas pirata de Sasha Grey para pasar el rato).

Como era de esperarse, la visita del Pontífice siempre despierta polémica. Por un lado, los fieles llegan de pronto a extremos poco saludables de fanatismo y hacen todo lo posible por estar cerca del Papa (como si eso les limpiara los pecados en automático); por otro lado, tenemos a los “progres” que aprovechan estas oportunidades para sacar sus frustraciones, sus fobias y sus odios en contra de la Iglesia. Hace un par de días, por ejemplo, en Twitter se estableció como TT la frase “Visita del Papa”; usted puede probar y hacer una búsqueda de esas palabras, y se dará cuenta de lo radicales (y poco brillantes) que pueden llegar a ser algunos comentarios… de ambos bandos.

¿Piensa usted que la visita del Papa es realmente una tarugada? ¿Cree usted que es un gasto innecesario y que se viola el estado laico? Yo no estoy de acuerdo, y utilizaré mi blog (después de todo, es MI blog y puedo hacer y decir lo que yo quiera – mientras no viole los términos del contrato con WordPress 😛 ) para discutir algunos de estos puntos. A ver si tengo éxito.

Revisemos primero los argumentos más simplones y más fáciles de refutar:

“La visita del Papa es para ayudar a Josefina Vázquez Mota. ¡Es una estrategia del FECAL y sus secuaces yunquetos de la derecha! Además esos panuchos siempre han estado del lado de la Iglesia… ¡mochos!”

Este argumento asume varias cosas. Primero, que el Papa está siempre disponible para que cualquier gobierno conservador y mocho lo invite en el momento en que se les ocurra y que venga de inmediato. Segundo, que los ciudadanos somos robots sin cerebro tales que, con la visita del Papa, automáticamente iremos a votar ciegamente por el PAN. Tercero, se asume también que el PAN es el único partido que saca provecho de las cuestiones religiosas (ni se les ocurra pensar en la relación que hay entre MORENA y la virgencita de Guadalupe, por favor).

Benedicto es Papa desde el 2005; pasaron 7 años para que se dignara a darse una vueltita y, considerando que México es el país que más católicos tiene después de Brasil, pues la verdad ya se estaba tardando.

Ahora bien, ¿son los gobiernos del PAN los que aprovechan las visitas del Papa? No parece ser así. Juan Pablo II visitó México en 1979 (el presidente era José López Portillo), en 1990 y 1993 (ambas visitas en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari), en 1999 (con Ernesto Zedillo) y en 2002 (durante el gobierno de Vicente Fox). Cuatro visitas papales durante gobiernos priístas y solamente una durante los gobiernos del PAN. Esta será la segunda, y ocurrirá casi terminando el sexenio de Felipe Calderón.

¿Por qué trajeron los priístas al Papa? ¿No que muy laicos? Lo hicieron por una razón muy simple, y lo planteo como pregunta: si usted fuera presidente de un país en donde el 80% de la población practica una religión en particular, ¿no cree que sería buena idea traer de visita a su líder religioso de vez en cuando? Por supuesto, es una magnífica idea. Pero además es un buen negocio, y eso nos lleva al siguiente punto:

“Se está gastando un dineral en traer al Papa. ¡Mejor que usen ese dinero para los tarahumaras o para los pobres! Es un gasto inútil, igual que el de la Estela de Luz. ¡Puros gastos superfluos! ¡Maldito FECAL!”

De acuerdo a algunas fuentes, la visita del Papa costará alrededor de 130 millones de pesos. Una buena lana, es cierto. Pero la derrama económica se estima en poco más de 1,000 millones de pesos (según estos cuates). Si estos datos son correctos, estamos hablando de una inversión que deja un 700% de utilidad… negociazo. Es cierto que la mayoría de los beneficios los recibirán los sectores de turismo, comercio y servicios, pero a fin de cuentas es un beneficio para un sector de la ciudadanía. Por supuesto, esto representa impuestos para el gobierno (tampoco iban a ayudar a los ciudadanos de a gratis, ya los conocemos).

Ahora, solamente para poner las cosas en su dimensión (y para respetar mi naturaleza anti-PRI, ¡cómo no!): si tomamos los 33 mil millones de pesos que “se le extraviaron” a Humberto Moreira, alcanza para pagar más de 250 visitas del Papa (y más de 30 estelas de luz, por si acaso). Digo, por si le quieren reclamar a alguien.

“No es posible que FECAL reciba al Papa. ¡Esta violando el estado laico! ¿Y arrodillarse ante un extranjero? ¡¿Dónde queda nuestra soberanía?!”

Quienes piden que Felipe Calderón no reciba a Benedicto XVI olvidan (o quieren olvidar) que el Papa es un jefe de estado. Si el Presidente se niega a recibir a un jefe de estado, está rompiendo las reglas básicas de la cortesía más elemental; ya ni mencionar las reglas diplomáticas.

Curioso que los que se indignan porque FCH acepta recibir al Papa, son los mismos que se indignaron cuando Fox mandó a un dictador a su casa (“comes y te vas, Fidel”).

“Es increíble que cierren las calles de León para que pase Benedicto XVI. ¡Se está violando el derecho de tránsito! ¡Metan a Ratzi a la cárcel!”

Realmente agradezco a los twitteros que escribieron esto. Me proporcionaron valiosos minutos de carcajadas ininterrumpidas. Si el Papa cierra algunas calles por unas horas durante tres días, entonces “¡está violando el derecho de tránsito!”. Ah, pero si el Pejeloco cierra Reforma durante meses, “ay, que delicados, ni que estorbara tanto. Además, ¡es por la democracia!” Típica postura izquierdosa: si lo hago yo, soy un demócrata, el fin justifica los medios; si lo haces tú, eres un asqueroso burgués apoyado por “los poderosos”.

Aunque no lo crean, muchos twitteros se atrevieron a escribir ese tipo de babosadas.

“La visita del Papa viola el estado laico. Están aprovechando su visita como cortina de humo para enjaretarnos las modificaciones al artículo 24. ¡Quieren regresarnos a la época medieval! ¡Malditos yunquistas del PAN!”

Este sí vale la pena discutirlo: es uno de los argumentos más interesantes que se esgrimen en contra de la visita del Papa. Claro, lo más probable es que los twitteros gritones ni siquiera han leído las modificaciones propuestas al artículo 24, e ignoran que la propuesta de modificación la hizo el PRI y no el PAN.

Veamos primero lo que dice, en su redacción actual, el artículo 24:

Artículo 24 – Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Esta es la propuesta de modificación presentada por el diputado José Ricardo López Pescador (del PRI):

Artículo 24 – Todo individuo tiene derecho a la libertad de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de tener o adoptar, o no tener ni adoptar, la religión o las creencias de su elección, así como la libertad de manifestar su religión o creencias, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, mediante el culto, la celebración de ritos, las prácticas, la difusión y la enseñanza; siempre que no constituyan un delito o una falta sancionado por la ley. […] [Se deroga] Sin contravenir lo prescrito en el artículo 3o. de esta Constitución, el Estado respetará la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.

Este párrafo da mucho para discutir, pero no tiene caso porque hubo cambios importantes. Esta es la propuesta definitiva que generó el Congreso para la modificación al artículo 24:

Artículo 24 – Toda persona tiene derecho a la libertad de convicciones éticas, de conciencia y de religión, y a tener o adoptar, en su caso, la de agrado. Esta libertad incluye el derecho a participar individual y colectivamente, tanto en público como en privado, en las ceremonias, devociones o actos de culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o faltas penados por la ley. Nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de esta libertad con fines políticos de proselitismo y propaganda política. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.

Bien, eso es lo que dice la propuesta de modificación al artículo 24, por la que muchos “progres” se están rasgando las vestiduras. ¿Qué diferencias hay entre esta propuesta y el artículo original?

  1. Primera diferencia, en lugar de decir “todo hombre es libre…”, ahora la ley dice “toda persona tiene derecho…”. Este es un cambio de forma políticamente correcto con el único fin de evitar que las feminazis se encabriten.
  2. Se amplía el término “creencia religiosa” a “convicciones éticas, de conciencia y de religión”. Esto supongo que es para incluir doctrinas no establecidas como religión “oficial” y también para posturas como el ateísmo o el agnosticismo. En otras palabras, si alguien quiere creer en el “Maradonismo” o en “la fuerza” de Star Wars, lo puede hacer y la Constitución le protege ese derecho. Por otra parte, se elimina el término “creencia” que, desde cierto enfoque, podría dársele una interpretación despectiva.
  3. Se agrega un estatuto que prohibe el uso de los actos públicos religiosos para hacer proselitismo político. Es decir, si nuestro estimadísimo obispo Onésimo Zepeda usa el sermón del domingo para pedirnos que votemos por el PAN o que le pintemos violines a AMLOve, se lo puede cargar el payaso.

El resto del artículo modificado conserva lo que se establece en el atrículo 24 vigente, cambiando unas cuantas palabras sin alterar el significado de la frase.

Un aspecto muy interesante a revisar es que, en la redacción aprobada, se eliminó lo que tenía que ver con lo relacionado al derecho que tendrían los padres sobre la educación religiosa y moral de sus hijos. El hecho de que este párrafo se haya eliminado es importante, ya que su existencia permitiría que se aprovechara una fisura legal para modificar los planes de estudio, de forma que se ajusten a “sus propias convicciones”. Esto ya sucede en los Estados Unidos, en donde los cristianos fundamentalistas han logrado meter al Creacionismo en las escuelas, a tal grado que en muchas ya ni siquiera se imparten los temas relacionados con la evolución de las especies.

Ahora le pido, estimado lector, que revise la redacción del artículo 24 vigente y de la modificación propuesta por el Congreso. ¿Ve usted, de manera objetiva, alguna amenaza al estado laico? ¿Considera usted que esta ley es un “madruguete” del yunque y de los conservadores panuchos para meternos al catolicismo por las escuelas? Yo, la verdad, no lo veo así; pero tal vez estoy cegado por mi fanatismo religioso, y no descarto encontrarme en el error. Si usted ve algo que yo no percibo, por favor coménteme.

En mi opinión, esta modificación a la ley es positiva. Por un lado, se amplían los derechos al reconocer la libertad de culto a otros esquemas de pensamiento, aunque no sean religiones “oficialmente reconocidas”. Además, se plasma en la Constitución la prohibición de utilizar los actos religiosos con fines políticos, algo muy positivo (y necesario en nuestro entorno político). Y el hecho de eliminar el párrafo propuesto sobre los derechos de los padres para decidir sobre la educación de sus hijos es muy bueno.

Entonces, ¿por qué reclaman los “progres”? ¿En dónde se está violando el estado laico? Bueno, eso depende de lo que se entienda por “laico”. He ahí el problema: muchos izquierdosos interpretan el término “laico” como “antirreligioso” (o, más precisamente, como “anticatólico”). Esto es un error: al decir “estado laico” estamos hablando de una separación completa entre el Estado y alguna iglesia (la que sea). Pero separación no significa “pleito”; simplemente, se trata de que un gobierno no debe favorecer a una religión o creencia en particular. El estado laico propone, de manera implícita, la libertad del ciudadano para practicar la religión que desee, o ninguna, con la confianza de que el gobierno no se lo impedirá ni tomará represalia de ningún tipo.

Queda claro entonces que los “progres” y los ateos fundamentalistas solamente estarán contentos si el artículo 24 se modifica para que cualquier manifestación religiosa esté prohibida (los primeros, por ir en contra de “FECAL” y su “gobierno yunquista”; los segundos, por su agenda personal). Eso, obviamente, nunca va a suceder. Primero, porque la libertad de culto es un derecho democrático universal que no se puede limitar; segundo, porque nuestros diputados son tontos, pero no tanto como para echarse encima al 90% de la población (porque no sólo hablamos de los católicos: estoy seguro de que la poderosísima comunidad judía de México no estará nada contenta si se aprueba una ley que prohíba el Bar-Mitzvah).

Por cierto, me encontré este artículo en internet. Es una carta escrita por el “Foro Cívico México Laico” (organización seguramente apoyada por ya-sabemos-quienes), en donde advierten que las modificaciones al artículo 24 llevarían a “un Estado Confesional” (lo que sea que eso signifique). Según la carta, el nuevo artículo 24 permitiría que el Gobierno defina cuáles “convicciones éticas” serían aceptables o no. Yo no sé bajo influencia de qué mezcal sacaron esa conclusión, cuando la ley propuesta define explícitamente lo contrario: que cada mexicano puede escoger la convicción ética, de conciencia o de religión que le venga en gana. También hacen mención de que quedarían prohibidas las “convicciones no éticas”, lo cual es un burdísimo y absurdo juego de palabras del que ni vale la pena discutir. De todos modos lea el artículo y fórmese su opinión.

“Ratzinger es un vil encubridor de pederastas. ¡Padres guanajuatenses, cuiden a sus niños, no sea que se los lleven estos pica-monaguillos!”

Bueno, aquí la verdad no tengo nada que discutir. Soy de los convencidos de que la Iglesia ha sido muy tibia y, en ciertos casos, hasta cómplice de los sacerdotes pederastas. También creo que esto puede ser resuelto desde el lado del gobierno: simplemente aplicando la ley de forma imparcial y sin proteger a los sacerdotes. Si se encuentra alguno culpable de este delito, que pague su crimen, junto con los altos jerarcas eclesiásticos que los protegan, por encubrimiento o complicidad.

Ectivismo

El jueves pasado anduve ocupado en varios asuntos y no me pude conectar a internet. Pero ayer viernes que regresé a mi vida en línea, me encontré con un interesante asunto en Twitter. Algunos tweets hacían referencia a un TT denominado #Ectivismo. Me llamó la atención así que me puse a investigar un poco. Encontré lo siguiente.

Ectivismo. Con "e". Es como una arroba pero usan una E. ¿De Enrique, tal vez? ¿O pretenden darle un aire tecnológico, de redes sociales e internet?

El Ectivismo es un movimiento, supuestamente integrado por jóvenes mexicanos, que busca mejorar las cosas en el país mediante activismo político. Lo mejor que se les pudo ocurrir a estos jóvenes para arreglar a México es votar por Enrique Peña Nieto. Oh, si. Por supuesto que todo lo hacen con una actitud positiva, de buen rollito y con mucho entusiasmo (claro, hay gente que se entusiasma con una torta y un refresco).

Hasta aquí, todo bien. Es perfectamente legítimo y válido que el PRI, como partido político, organice a un grupo de ciudadanos para apoyar a sus candidatos. El problema no es ese, sino las tácticas cuestionables que este grupo está aplicando dentro de las redes sociales.

Durante el día de hoy en Twitter, los “Ectivistas” se han jactado de que lograron establecer a “#Ectivismo” como Trending Topic mundial durante un buen rato. Sin embargo, los internautas (que, a diferencia de lo que los politicos piensan, no son nada pendejos) de inmediato se dieron cuenta de que algo olía mal. Por ejemplo, vea estas pantallas que están circulando en varios tweets:

Tweets idénticos enviados por personas diferentes.

Otros más.

Así es. Personas diferentes “twiteando” frases idénticas, al mismo tiempo. ¿Cómo es eso posible? Solamente con bots.

Esto parece una estupidez. ¿Quién invertiría tiempo y recursos para posicionar, de forma artificial, un Trending Topic en Twitter, con el único fin de fomentar a una organización que apoya a un candidato? Pues los mismos que siempre han aplicado el acarreo para llenar mítines. Le dicen “mostrar el músculo”. Los políticos piensan que llenando un local con gente nos vamos a apantallar y nos convenceremos de que el tipejo “tiene apoyo”, “jala gente”, “es un líder”. En la realidad, hace muchos años que nos damos cuenta de que es acarreo y que, tristemente, hay muchas personas que están dispuestas a echarle porras a alguien que ni conocen, a cambio de una torta y un refresco.

Hasta eso, debo reconocer que el PRI está mostrando ingenio para llevar el tan conocido y deplorable mecanismo político del acarreo a las redes sociales. Es cierto, el Peje también lo hace y durante los “debates” del PAN se detectaron bots de Ernesto Cordero y de Vázquez Mota, pero el PRI lo está haciendo con estilo. ¿Que son muy obvios? Bueno, si continúan utilizando el acarreo a pesar de que hace años que quedó obsoleto, ¿qué podemos esperar? Si tuvieran más de 10 neuronas funcionales, a lo mejor nos lograrían engañar.

He aquí al nuevo PRI. Adaptando sus viejas mañas a los nuevos medios. Y lo van a demostrar gobernando.

Candidatazos

Por un lado, tenemos a un orate que propone una “República amorosa” (lo que sea que eso signifique). Por otro, tenemos a un candidato ignorante (pero guapo, eso sí) que trae detrás a todo un grupo de siniestras figuras de la política de ayer. Y en la otra esquina del triángulo, estamos decidiendo entre un senador que no hizo nada como Secretario de Gobernación (excepto dar permisos de casinos a lo bestia), una mujer que dice que debe ser candidata solamente por ser mujer, y un tipo sin carisma que ni siquiera puede tener la concentración en un debate como para acordarse de cómo se llama su jefe.

Qué tristeza. Cinco candidatos, y ninguno vale la pena. Pero, ¿de qué nos sorprendemos? No son más que el reflejo del bajísimo nivel que tienen nuestros políticos en estos momentos.

(Es)-Copetazos

¿Alguien vio por televisión el registro de Enrique “el copetes” Peña Nieto como precandidato a la Presidencia por el PRI?

A mí me dio pavor lo que vi.

Enrique Peña Nieto

Image by Gavenmx via Flickr

Desde el aplauso automático de los cientos de burócratas vestidos con trajes idénticos y rostros neutrales (verdaderos autómatas políticos) hasta el discurso del propio copetón con las frases y posturas de antaño (juro que me acordé de los discursos de López Portillo o de Miguel de la Madrid), pasando por la presencia de raterazos de marca como Arturo “la rata” Montiel y dinosaurios como el millonariazo líder sindical (valga la redundancia) don Joaquín Gamboa Pascoe (quien, por cierto, podría aumentar su fortuna cotizándose en la bolsa: si las momias de Guanajuato, que son más jóvenes que él, cotizan en la bolsa, ¿por qué don Joaquín no?). Hasta las imágenes televisivas parecían sacadas de un video tape de mediados de los ochenta; tal vez fue una broma cruel de las televisoras.

A todo eso, mis estimados lectores nacidos después de 1990, se le llamaba “la cargada”. Ocurría cuando al “ungido” seleccionado por el Presidente en funciones se le consideraba de manera práctica como el próximo Presidente de la República. En aquellos tiempos del priato así era: pensar que el PRI perdiera la elección por la Presidencia era, sencillamente, una fantasía calenturienta.

Para todos los que teníamos una pequeña esperanza de que el PRI se adaptara a los tiempos y mostrara un rostro renovado, con una postura democrática y con nuevas ideas políticas acorde a la época, esto fue una enorme decepción. En este sentido, las posiciones ideológicas del senador Beltrones están, literalmente, décadas adelante de lo que el PRI está mostrando. El “nuevo PRI” es solamente un engaño publicitario, no hay tal.

Con respecto al resbalón de Peña Nieto en la feria del libro, yo la considero una anécdota sin importancia. Peor estaba Fox con su “José Luis Borgues”. Ahora resulta que, de pronto, todos somos bibliófilos intelectuales (¿de cuándo acá?) y hasta nos indignamos porque nos dicen “prole”. Si el “copetes” es inculto y no acostumbra leer, no me preocupa mucho: hace muchos años tuvimos presidentes bastante leídos y nos fue como en feria.

Lo que sí debe preocupar a Peña Nieto es que su equipo de apoyo no le haya preparado respuestas a las preguntas que seguramente le harían en una feria del libro. ¿En qué estaban pensando sus asesores? Yo que el copetón corría a varios de su equipo de campaña por ineptos. Esto solamente refleja que el PRI se siente con la elección ganada; vale la pena recordarles que, desde hace siglos, un señor llamado Esopo nos describió, a través de una liebre y una tortuga, que lo peor que le puede pasar a un competidor es sentirse ganador antes de realmente ganar. Y si no se quieren ir tan atrás en el tiempo, basta con voltear a la elección pasada y tomar el ejemplo de un señor que se llama Andrés Manuel.

NarcotraPRIcantes

En estos últimos días los líderes priístas están indignados y ofendidísimos por las declaraciones del Presidente Felipe Calderón en la entrevista que le hizo el New York Times. Hasta piensan interponer una denuncia contra el mandatario.

Es cierto que el Presidente comentó eso a pregunta expresa del periodista, pero todos entendimos lo que quiso decir: que en los tiempos del priato, algunos gobernantes hicieron pactos poco ortodoxos con las bandas del crímen organizado.

Bueno, al Presidente lo podemos acusar de muchas cosas con estas declaraciones: de oportunista, electorero, peleonero, broncudo, grillero, hipócrita y hasta mala leche. De lo que no lo podemos acusar es de mentiroso.

Porque, en efecto, durante la “dictadura perfecta” (que diría Vargas Llosa), varios gobernantes priístas no sólo llegaron a pactar con el crimen organizado, sino que hasta simple y llanamente formaban parte de sus filas. ¿O ya no nos acordamos del ex-gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva? Sólo por citar a uno.

Juay de Grito?

En diferentes sitios he encontrado propuestas por parte de cibernautas mexicanos, llamando a no asistir a las ceremonias del grito de independencia hoy en la noche, como una medida de presión al gobierno. Se pretende hacer esta propuesta para decirle al gobierno “ya basta”, en relación con los hechos de violencia que todos los días suceden en diferentes partes del país.

Por mi parte, yo no tengo la costumbre de asistir a las ceremonias públicas del grito y normalmente celebro en mi casa con mi familia. Ahora bien, suponiendo que mi familia acostumbrara a salir al centro a celebrar el grito, yo lo pensaría dos veces este año, pero lo haría debido a un asunto de seguridad personal y no por pensar en “reclamarle al gobierno” con mi ausencia.

Bueno, en este país cada quien es libre de hacer lo que le plazca. Si mucha gente decide no ir a las ceremonias del grito como represalia contra el gobierno, adelante. En lo personal, creo que es una medida algo absurda y completamente inútil: el Zócalo se va a llenar a reventar como de costumbre. Y si no se llena, no creo que eso cambie en algo la situación.

Lo que yo sí critico es la postura de reclamar al gobierno sobre la violencia. Coincido en que se le debe exigir a los gobiernos de todos los niveles que garanticen el Estado de Derecho y la seguridad de los ciudadanos. Pero en este tipo de iniciativas se parte del falso supuesto de que el gobierno tiene la culpa de la violencia. Es lo mismo que me desagrada del movimiento de Javier Sicilia ™ y su “No más sangre” ®.

¿Por qué la gente quiere gritarle al gobierno “ya basta”? Fácil, porque si se lo gritamos a los delincuentes (que son los que generan la violencia), la respuesta que recibiremos será una violenta ráfaga de balas. Por eso la gente que busca sus minutos de fama (y tal vez un huesito, por qué no) se levanta y le reclama al gobierno, y hasta se siente como un ciudadano “valiente” (lo sería hace algunos años, cuando el no tan viejo PRI silenciaba a balazos a quienes criticaban al gobierno). Realmente serían valientes si le dirigieran el “ya basta” a los criminales, pero sabemos que los que lo han hecho a los pocos días amanecen como fiambre o pozole.

No sirve de nada dejar de ir al Zócalo y no celebrar. Yo mejor propongo estas otras acciones que, en mi opinión, sí pueden ayudar:

  • Reclámale a tu gobierno local y exígele seguridad. Pero de a de veras. Esto implica que todos los izquierdositos que aprovechan la coyuntura para reclamar por “la guerra de Calderón”® y que sólo lo hacen para atacar al que llaman “presidente espurio” se abstengan de sus tarugadas grilleras.
  • No fomentes la corrupción. No pagues mordida, no pidas mordida, no aceptes mordida, no bloquees trámites buscando mordida. Ah, y ya que en estas andamos, cumple las leyes; de esa forma no tendrás que pagar mordida para evitar la multa o el bote.
  • No compres droga. Así de simple. Nos encanta echarle la culpa a los grifos gringos, pero los números muestran que el consumo de droga sigue en considerable aumento en nuestro país. Mientras haya clientes, habrá proveedores, y narcomenudistas, y traficantes, y capos… y balas y muertitos. Si eres de los que en una fiesta te quejas de la violencia y de los muertos, y más entrada la noche le entras a tus pericazos, entonces además de ser un vicioso y cómplice, también eres un hipócrita.
  • ¿No eres drogadicto? Ok, entonces la tienes más fácil: no compres discos ni películas piratas en el tianguis. ¿Que no sabías que la piratería es una rama del crimen organizado? Pues ahora ya lo sabes. ¿Que me pagan las disqueras para decir esto? Ojalá; de hecho, a las disqueras las considero organizaciones muy ambiciosas y poco inteligentes, que pretenden conservar su muy lucrativo negocio aplicando leyes absurdas en lugar de adaptarse a las nuevas condiciones de su mercado. ¿Que soy un burguesito riquillo y yo sí me puedo comprar discos y películas originales? Pues sí, múerete de envidia; si se te hacen caros no los compres, y si no puedes prescindir de tu musiquita, pues a chambearle más duro para que te alcance.
  • Esta les va a doler a las ñoras con mucho billete y poco que hacer: no vayas a los casinos. Ah, ¿piensas que es un entretenimiento inofensivo que no lastima a nadie? Yo creo que no lo es; ahora, si no puedes evitar la tentación de tirar el dinero a la basura, mejor dónalo a una institución de beneficencia o a una escuela, y tal vez tu dinero sirva para convertir a un niño en un ciudadano de bien en lugar de un sicario. ¿Es mucho tu vicio y quieres seguir jugando? Entonces ve con tus diputados y exígeles que promulguen una ley decente que permita que los casinos existan y que disminuya la corrupción y la intervención del crimen organizado en los mismos. Ah, y si quieres vender quesos, no lo hagas en los casinos.

¿Se te hace difícil seguir estas sugerencias? Ah bueno, entonces te tengo una mucho más fácil: no hagas nada diferente. Sigue pagando mordidas, comprando pirata y apostando en los casinos. Sigue comprando droga y haciéndote de la vista gorda con los funcionarios corruptos. Deja que el gobierno federal y el ejército se partan la madre solitos para resolver la bronca (total, los que se mueren son ellos). Y si en algún momento tu irresponsabilidad y tus omisiones como ciudadano te llegan a afectar (te asaltan, te secuestran, te lastiman o te matan a algún familiar), siempre puedes echarle la culpa a “la guerra de Calderón”, hacer una marchita para gritar “ya basta”, “no más sangre” o, si eso te da flojera, simplemente puedes quedarte en tu casa y no ir a celebrar el grito en señal de protesta. Y que gire el mundo.

Top Gear

Top Gear (2002 TV series)

Image via Wikipedia

En la mañana vi en el noticiero los comentarios que hicieron los conductores del programa “Top Gear” con respecto a los mexicanos, a raíz del análisis que hacían del automóvil deportivo “Mastretta MXT“, un vehículo diseñado y fabricado completamente en México. Los conductores decían que, si los autos tienen las características del país que los construye, el Mastretta debería ser un coche lento, flojo, panzón y pedorro. Después de ahí, pasaron a criticar a los propios mexicanos y se fueron hasta la comida, mencionando que todo “parece vomitada con queso encima”. Me sorprende el amplio conocimiento que tienen estos señores, no sólo de autos, sino también de la calidad de los desayunos escolares que reparte el DIF.

Como era de esperarse, vino de inmediato el rasgamiento de vestiduras y la indignación del “orgullo nacional” (lo que sea que eso signifique). ¡Terrible ofensa hacia la Patria! ¡Imperdonable burla hacia la prístina cultura mexicana y sus raíces! ¡Blasfemia contra la “raza de bronce”! ¡Nacayotzin y Cacamapichitli deben estar revolcándose en sus tumbas! ¡Méndigos ingleses masiosares!

Yo me uno a la indignación: tanto esfuerzo que hemos puesto los mexicanos para promover una imagen de narcos, violentos y corruptos, para que estos señores nos salgan con el obsoleto estereotipo del mexicano con sombrero y sarape, durmiendo la siesta debajo de un nopal.

Ya en serio, ubiquémonos. “Top Gear” es un programa inglés sobre automóviles que trasmite BBC por televisión. El programa es muy divertido, con un humor irreverente. Si los populares conductores de “Top Gear” se han burlado de franceses, norteamericanos, australianos e italianos, ¿qué nos hace pensar que no se podían burlar nunca de los mexicanos? Ni que fuéramos perfectos.

El problema es que los conductores de “Top Gear” tienen una imagen errónea del mexicano. Para cambiarla un poco, aquí les presento algunas fotografías de orgullosos mexicanos dinámicos, honestos, inteligentes y, sobre todo, muy chambeadores:

 

 

¿Ya ven, señores de “Top Gear”? ¡Su estereotipo está equivocado! ¿O en dónde ven los nopales, los sombreros y los sarapes? (Lo de la última foto no es un sarape ni un sombrero: es un traje regional típico llamado “cazavotos”).

En lo que sí discrepo es en el calificativo que le dan a la comida mexicana. Después de todo, ¿cuánta autoridad moral pueden tener los ingleses (creadores de suculentos manjares como el Marmite, el Kedgeree, el embutido de riñón, el Fruit Cake y el pay de anguilas) para criticar la gastronomía de otros países? Ahora bien, si el concepto que tienen estos señores de la comida mexicana lo obtuvieron de “Taco Bell“, entonces lo comprendo.

Deberíamos madurar como pueblo y tomar esta anécdota como lo que es: un conjunto de chistes simplones (de mal gusto quizás, pero chistes al fin) de un programa de televisión. Punto. Si seguimos igual, además de panzones y flojos, también nos van a identificar como niños llorones que nos indignamos por cualquier babosada.

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2 de octubre…

…no se olvida.

¿De qué se trataba? Ah, sí. La matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968… hace 42 años. Yo todavía no nacía.

Ese terrible evento marcó a toda una generación de mexicanos, y representó un punto de quiebre en la historia nacional. Un antes y un después. Lo que hoy somos se debe, en buena parte, a la matanza de Tlatelolco y todo lo que sucedió en nuestro país como consecuencia.

A partir del 68, algunas personas superaron el evento y siguieron con sus vidas. Otros más se indignaron hasta el fondo de su alma y trabajaron duro, desde sus trincheras, para forjar la democracia que hoy tenemos (sí, a medias y defectuosa, pero mejor que lo que había). Y hubo también algunos que no pudieron superar el trauma y que, cada año, el 2 de octubre, salen a decir lo terrible que fue, se cubren con sus banderas con imágenes del “che” Guevara y se ponen a gritar consignas en contra de un gobierno represor que ya no existe. Estos últimos buscaron solamente venganza y, cuando tuvieron la oportunidad de enfundar a Echeverría en la cárcel, demostraron un IQ similar al ex-presidente de las guayaberas, acusándolo de “genocidio”. Una cosa es una masacre y otra, muy diferente, un genocidio. Por supuesto, Echeverría se libró de la cárcel: nunca cometió genocidio.

Mención especial para aquellos que tomaron el 2 de octubre como su estandarte político para obtener beneficios propios. Veamos por ejemplo a doña Rosario Ibarra, abnegada madre que no dudó en sacar provecho de la muerte de su propio hijo, y transformó un dolor legítimo en una simple consigna que sigue gritando 42 años después, para continuar viviendo del erario. Como muestra de su congruencia, la pudimos ver el 20 de noviembre del 2006 colocándole la banda presidencial patito al Pejeloco, cuando se autoproclamó “presidente legítimo” (¿recuerdan?): para seguir colgada de la ubre, no le importó aliarse con una persona que surgió del mismo régimen que asesinó a su hijo, ni acusar de ilegítimo a un gobierno que en su momento representó la única oposición seria al PRI criminal de esos tiempos.

2 de octubre, ¿no se olvida? Yo creo que ya se nos olvidó. O más bien, como siempre nos pasa, nos quedamos en las formas. Recordamos la masacre, la sangre, los balazos, las fotografías de los estudiantes muertos, la gente corriendo, las familias destrozadas. Pero se nos olvidan las razones de la matanza, sus consecuencias, las acciones de la oposición y las reacciones del gobierno en turno. Una prueba de que ya se nos olvidó la tenemos presente justo en estos momentos: la posibilidad de que dentro de dos años, en el 2012, le devolvamos el poder al régimen que lo perdió por méritos propios.

El 2 de octubre nunca se va a olvidar, pero es momento de cambiar la página. Fue un evento muy importante en la historia reciente de nuestro país. Pero el escenario es distinto. El México de 1968 no es igual al México del 2010. Las condiciones políticas, tanto internas como externas, han cambiado. De nada sirve salir a gritar consignas contra un régimen que ya no existe, con nuestras banderas comunistas y nuestras camisetas del “che” Guevara y de Lenin (absurdo.) Seguramente mañana nos enteraremos de todos los “ninis” imberbes que salieron a marchar por el 2 de octubre, con el único fin de saquear y destruir; jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando ocurrió el terremoto del 85 y que ignoran lo que sucedió el 2 de octubre de 1968.

¿Vale la pena recordar un evento de hace 42 años? ¿Vale la pena salir a gritar consignas hacia un gobierno del que muchos de sus miembros ya ni siquiera viven? ¿Vale la pena seguir abriendo heridas pasadas, cuando tenemos frente a nosotros nuestro propio 2 de octubre? Tenemos un país con niveles de inseguridad nunca vistos; una delincuencia organizada que mata a muchas más personas que las que mató el gobierno de Díaz Ordaz esa noche de 1968, metiéndoles balas (o drogas) en el cuerpo; un gobierno que destila mediocridad e ineptitud; un grupo de legisladores que modifican la ley a su antojo, para obtener beneficios propios a corto plazo; un conjunto de partidos políticos que, con gran cinismo, se jactan del control de la política y del poco respeto que le tienen a los ciudadanos; un país que, poco a poco, pierde competitividad, educa deficientemente a sus jóvenes y deja pasar las oportunidades de crecimiento.

Hace 40 años, nuestros padres decidieron hacerse cargo de su futuro, y comenzaron a cambiar las cosas que estaban mal. Vale la pena preguntarnos qué estamos haciendo nosotros ahora para que, dentro de 40 años, nuestros hijos vean esta situación actual tan lejana como a nosotros nos resulta lejana la matanza de Tlatelolco. Para que a las próximas generaciones les parezca tan extraña la idea de un país controlado por el crimen organizado, como a nosotros nos parece extraña la idea de un gobierno que mata a sus estudiantes.

Mejor no. Eso es mucho trabajo. ¡Qué flojera! Es más fácil tomar nuestra bandera con la hoz y el martillo, pintar consignas en unas mantas y salir a gritar a las calles: “¡2 de octubre, no se olvida!” Quizás, en una de esas, consigamos una diputación del PT o del PRD, y a gozar de la vida hasta que al país se lo lleve el tren.

Feliz cumpleaños, patria

Sí, es verdad que el grito se celebra el día 15 porque Porfirio Díaz lo cambió para que coincidiera con la fecha de su cumpleaños. También es cierto que el cura Hidalgo no buscaba la independencia de una nueva nación, sino obtener los mismos derechos que los españoles peninsulares. Y la independencia se consumó en 1821, por lo que deberíamos celebrar el bicentenario hasta el 2021. Y sí, actualmente sufrimos de una situación de violencia interminable y de una clase política que vale mucho menos de lo que nos cuesta.
 
Pero también es cierto que llevamos casi 200 años como una sola nación, a pesar de haber vivido épocas muy difíciles. Lo que hemos logrado como pueblo, como país, no es poco. Revisar lo que sucede en otros lugares puede ser una forma de apreciar lo que tenemos como nación.
 
  • Los ciudadanos de países como Cuba y Corea del Norte no pueden viajar a donde les dé la gana, sin el permiso de sus gobiernos.
  • En algunos países musulmanes, las mujeres deben cubrirse el rostro con la burka. El no hacerlo se castiga con la muerte por lapidación, que no es otra cosa más que matar a una mujer a pedradas.
  • En países como Cuba o Venezuela (aunque lo nieguen) los ciudadanos no pueden elegir a sus gobernantes.
  • En algunas zonas de la India, frecuentemente abortan o matan al recién nacido, por el simple hecho de ser niña.
  • Si te enfermas en algunos países de “primer mundo”, nadie te dará atención médica, a menos de que tengas dinero o seguro médico.
  • En Irán tienes la libertad de no practicar el Islam si no quieres. Y el gobierno tiene la libertad de volarte la cabeza por esa razón.
  • En Japón necesitas ser muy adinerado para poder comerte una sandía.
  • En muchas naciones africanas, la idea de abrir un grifo y obtener agua no pasa de ser una fantasía.
  • Hay países en donde, si eres mujer, no puedes trabajar. Y en algunos otros ni siquiera puedes estudiar, ni aprender a leer.
  • En la India, no tienes ningún derecho civil si tuviste la mala fortuna de nacer en una familia de parias.
  • Hace unos años en China, a las mujeres las esterilizaban después de su primer parto. Nada de que “tú decides planificar tu familia”.
  • Si eres homosexual y vives en Pakistán, tendrás suerte si no te ahorcan (y olvídate de casarte o de adoptar niños).
Claro que México no es perfecto. Nos falta mucho por lograr. Pero no debemos despreciar lo que hemos conseguido en este tiempo, ni dejar de luchar por lo que aún no tenemos.
¡Feliz cumpleaños, patria!

Chascarrillo de viernes

En la entrada anterior mencioné que los mexicanos tenemos muy pocos triunfos para orgullecernos. Pero en donde los mexicanos siempre ganan, es en los chistes.
 
Ayer iba en el camión (así es, uso el camión, a pesar de ser un burguesito panista ultraderechista) y vi a una muchachita con una minifalda muy favorecedora. El segundo pensamiento que cruzó mi mente me hizo recordar un chiste que a continuación redacto. Feliz viernes.
 

En un tren viajaba una viejita. A su lado, iba sentada una joven y bien proporcionada damisela, utilizando una minifalda que mostraba todo aquello que las minifaldas muestran. Frente a la joven viajaba un argentino y, a su lado, frente a la viejita, un mexicano.

El tren entra en un túnel. Todo queda oscuro, y de pronto se escucha un tremendo cachetadón, de esos que hasta duele nomás de escucharlo. ¡SLAAAAAAP!

El tren sale del túnel. Se vuelve a iluminar el vagón. El argentino se frota la cara, con gesto adolorido. Nadie dice nada, pero todos tienen sus pensamientos:

La viejita: "Este argentino mañoso. De seguro le acarició las piernas a esta muchacha, y ella le dio una cachetada. ¡Se lo merece!"

La muchacha: "¡Pobre argentino! Seguramente intentó tocarme las piernas, y el muy tontito tocó a la viejita, que le soltó su cachetada."

El argentino: "Maldito mexicano prieto. De seguro le tocó las piernas a esta muchacha, y ella pensó que fui yo y me propinó la cachetada. ¡Me duele!"

El mexicano: "¡Ja, ja, ja, ja! En cuanto entremos a otro tunel, ¡le vuelvo a rajar otra cachetada a este mugroso argentino!"

Arboladas

Lo bueno de incluir la crítica política en un blog es que nuestros políticos mexicanos siempre nos dan material para el cotorreo y la chacota, pero también para la reflexión.
 
Hoy me entero, a través de un artículo de Crónica, sobre una reforma que sacudirá las raíces de nuestra patria o, por lo menos, de un árbol en particular. Resulta que el ínclito Martí Batres, ese símbolo viviente de la lucha social y la intelectualidad de nuestro país, y que actualmente honra a la Patria como Secretario de Desarrollo Social del Distrito Federal, ha dado su apoyo a la delegación Miguel Hidalgo para cambiarle el nombre a un árbol.
 
Antes de que alguien ose soltar alguna prosaica carcajada o siquiera una irrespetuosa sonrisita, debo aclarar que no se trata de un árbol cualquiera. No. Estamos hablando del ahuehuete en donde, supuestamente, Hernán Cortés derramó las de cocodrilo al ver la tremenda madrina que los aztecas le pusieron a sus tropas; y todo por dejar el changarro encargado a un idiota sanguinario como Pedro de Alvarado, en un error que casi le cuesta la derrota al grupo conquistador.
 
Todos los que pusimos atención en la primaria sabemos que el mencionado ahuehuete es el famoso “Árbol de la Noche Triste”. ¿Cuál será el nuevo nombre que recibirá este importante vestigio de nuestra historia nacional? Pues, de aprobarse el cambio, el ahuehuete (o lo que queda de él) recibirá el digno, majestuoso y sublime nombre de “Árbol de la Noche Victoriosa”. ¡Viva Cuauhtémoc, viva Cuitláhuac, vivan los héroes que nos dieron patria! ¡Viva el Árbol de la Noche Victoriosa! ¡Viva México!
 
Debo reconocer que fueron creativos con el nuevo nombre, y evitaron la opción obvia de “Árbol de la Noche Alegre”. O, ya entrados en gastos, y conociendo el afán de nuestros pseudoizquierdosos de bolsillo de ir en contra de todo, pudieron haber propuesto “Tronco del Día Alegre”.
 
Seguramente la Ciudad de México tiene todos sus problemas resueltos con respecto al desarrollo social, para que el Secretario invierta su muy bien pagado tiempo en este tipo de babosadas. Pero más allá de lo superfluo del asunto, aflora una cuestión de idiosincrasia que me parece preocupante. Al llamarlo “Árbol de la Noche Victoriosa” volvemos a ese trauma que aún no se nos quita de ver el asunto como los “malos” españoles contra los “buenos” aztecas (aunque los aztecas, que yo sepa, no eran unas peritas en dulce). No hemos entendido (o por lo menos Batres) que no somos aztecas, ni españoles, sino mexicanos, resultado de la mezcla entre españoles e indígenas.
 
Además, volvemos a resaltar esa forma de pensar del mexicano en la que, ante la escasez de triunfos, nos dedicamos a ensalzar victorias pírricas, pequeñas batallas ganadas en guerras perdidas. De nuevo tomamos ese rol de “campeón sin corona” que tanto nos gusta. “Nos volvieron a eliminar en el cuarto partido… ¡pero le ganamos a Francia!” “Perdimos la guerra con los franceses… ¡pero Zaragoza les ganó en Puebla!” “Estamos cayendo constantemente en competitividad… ¡pero ganamos Miss Universo!” “La guerra contra el narco parece perdida… ¡pero atrapamos a ‘la Barbie’!”
 
¿Árbol de la noche victoriosa? Pequeña victoria para los aztecas, gran derrota para los mexicanos.

Al ritmo de la canción, me encuentro este pequeño “resbaloncito” en una de las páginas del diario “Crónica” en su versión en línea (http://www.cronica.com.mx). Me queda claro que Peña Nieto no les cae bien…

La imagen se puede ver en este vínculo.

Actualización: ¡No! la imagen no se ve en el vínculo anterior. La página se actualiza con PHP y el contenido cambia, por lo que la foto solamente fue visible el día que se publicó.

Protanga

En días pasados trascendió la nota de que Provida, esa tierna organización que acusa a cualquiera de "pro-abortista" sin razón aparente y que considera al SIDA como un merecido castigo divino hacia los perversos pecadores lujuriosos, deberá devolver la nada despreciable suma de 22 millones de pesos al gobierno federal. La suma se compone de un desvío de fondos de más de 14 millones de pesos, junto con sus módicos intereses acumulados desde 2005, que fue cuando estalló el famoso escándalo del "tangagate" y que le costó a don Serrano Limón la destitución del puesto y la inhabilitación por 15 años para ocupar cualquier cargo público.
 
El dinero se le dio a Provida para la construcción de centros de ayuda a la mujer. En cambio, los fondos que no pudieron comprobarse ni justificarse se utilizaron para comprar artículos de lujo, ropa cara y muchas tangas femeninas muy sexis (curiosa forma de apoyar a las mujeres, sobre todo viniendo de personas que piensan que las mujeres son violadas debido a que visten de forma provocativa). Además, se encontraron muchas facturas de pagos hacia empresas fantasmas, que tenían el mismo domicilio fiscal que Provida. En otras palabras, un tremendo trinquete.
 
Parece que a Serrano Limón se le olvidó que los 10 mandamientos son diez y no seis, porque después del sexto mandamiento "no fornicarás" (el mandamiento que predica a gritos) sigue el séptimo: "no robarás". Así que, además de moralista radical, el señor es un ladrón.
 
No me queda duda. El aborto es un gran negocio, tanto para los que lo combaten como para los que lo promueven.
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