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Ethan Peña

Desde lo más recóndito de nuestra bizarra clase política, llega hasta nosotros el señor Ethan Peña, curiosa combinación entre Ethan Hunt y Enrique Peña Nieto.

De Ethan Hunt, el famoso protagonista de las películas de “Misión Imposible” caracterizado por Tom Cruise, nuestro amigo Ethan Peña toma el gusto por el peligro, la acción explosiva y las armas de fuego, tal como lo muestra en esta fotografía que él mismo publicó en su perfil de Facebook:

Esta es la foto que Ethan Peña tenía publicada en su Facebook (tenía: ya la quitó).

Este hombre comparte con Enrique Peña Nieto no sólo el apellido, sino otras dos características propias del candidato copetón: también está involucrado en la política (aunque Ethan pertenece al PRD y no al PRI) y comparte con Peña Nieto su afición por la literatura y el desarrollo intelectual y cultural. Su amplio acervo literario se puede apreciar en su distinguida y poética prosa que se demuestra en uno de sus comentarios de Facebook, en donde Ethan le explica con fina y natural prosapia a uno de sus amigos, qué tipo de arma porta en la fotografía, así como uno de los usos que le piensa dar:

“ira pinche mapache pelos de estopa es una usi de 35 calibre 9mm ok para ke sepas con esa te saco toda la caca ke tienes en el culo…”

Disfrute usted de la estructura del texto, su perfecta ortografía, su impecable gramática, una verdadera sinfonía literaria, miel para los ojos y oídos. Definitivamente, todo un literato al más fiel estilo de los Peña.

Este angelito es candidato a narcodiputado plurinominal por el PRD para el estado de Michoacán. Así es, plurinominal; lo que significa que ni usted ni yo tenemos forma alguna de evitar su llegada a la Cámara de diputados. ¿Es ésta la República Amorosa que propone el orate de Macuspana? No dudo que AMLOco aparezca pronto para afirmar que la metralleta de Ethan Peña es para disparar “balas de amor” y así terminar con la violencia y la delincuencia organizada.

Este hecho ya trascendió en las redes sociales. Incluso el periódico Milenio publicó una nota al respecto. Como consecuencia, el candidato a narcodiputado se dio a la tarea de eliminar primero la foto y luego su perfil completo de Facebook. En estos momentos corren algunos rumores (que no he podido confirmar) afirmando que el PRD ha expulsado a Ethan Peña del partido. Ok, eso lo dábamos por hecho; la pregunta es: ¿en qué momento lo meten al bote por andar portando armas de uso exclusivo del ejército? ¿Acaso piensa el PRD que con expulsarlo del partido nos quedamos todos muy contentos? Además me indigna el cinismo y la hipocresía del PRD. ¿Nos van a salir con que no sabían qué clase de fichita era don Ethan? ¿Pues qué no revisan la integridad de sus candidatos (ok, exageré; por supuesto que no lo hacen)? ¿Por qué tienen que tomar acciones hasta que las cosas llegan a la opinión pública? Quiero pensar que si nadie se hubiera dado cuenta, ¿tendríamos un narcodiputado más, como César Godoy?

Por último, y por si alguien trata de defender a este rufián diciendo que no podemos asegurar que sea un delincuente, planteo lo siguiente: ¿qué tipo de persona es capaz de publicar en su Facebook una fotografía suya portando un arma, a pesar del clima actual de inseguridad y violencia? Alguien, o muy idiota, o que se siente protegido. Yo pienso que es una combinación de ambas cosas.

Así son nuestros queridos partidos políticos. Primero postulan a verdaderas lacras sociales para puestos políticos y después se preguntan, indignados, por qué los ciudadanos tenemos tan mala imagen de ellos. ¿Por qué será?


Actualización (14/Mar/2012): Pues resulta que al candidato a dipunarcosicario Ethan Peña no sólo lo borraron de las listas de los plurinominales, sino que también lo expulsaron del partido y lo destituyeron de su puesto en el PRD.

¿Es suficiente? No. Para mí no. El tipo debe ser investigado y, si tiene nexos con la delincuencia organizada, pues al bote. Según eso, tanto el PAN como el PRD metieron denuncia en la PGR; del PAN lo creo, del PRD pienso que es puro choro mareador para “limpiar” su imagen.

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Marisol Escobedo

A estas alturas, seguramente usted ya sabe quién es (era) Marisol Escobedo.

Marisol Escobedo fue una valiente mujer que decidió hacer lo que las ineptas autoridades de justicia de nuestro país no pudieron: buscar al asesino de su hija Rubí Marisol (quien tenía 16 años) y entregarlo a estas mismas ineptas autoridades para que lo encarcelaran por su crimen. El asesino resultó ser un animal llamado Sergio Rafael Barraza, novio de Rubí (bueno, en los medios le llaman “pareja sentimental”).

Pero si las ineptas autoridades chihuahuenses no fueron capaces de encontrar al criminal, tampoco pudieron encerrarlo. El asesino confesó su crimen, lo describió y hasta indicó el paradero en donde escondió los restos del cuerpo de Rubí. A pesar de eso, los “jueces” (así se hacen llamar) decidieron dejar libre al asesino, por considerar que las pruebas eran insuficientes. Supongo que para estos jueces, una prueba suficiente sería que el asesino matara a su víctima frente a sus propios ojos y con muchos testigos… y quién sabe. Posteriormente, en una segunda instancia, otro juez solicitó que se aplicara sentencia inmediata al asesino. Demasiado tarde: Sergio Rafael decidió que lo mejor no era esperar sentadito en su casita a que las autoridades cambiaran de opinión, y se peló.

Al igual que Isabel Miranda de Wallace, Marisol decidió buscar por sus propios medios al asesino de su hija y entregarlo a las autoridades. A diferencia de Isabel Miranda, quien recibió un reconocimiento público hace poco de manos del Presidente Calderón, Marisol solamente recibió balas por parte de un cobarde y vulgar matón. La asesinaron frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, en donde ella se manifestaba para que se aplicara justicia.

Y como aquí en México se toman acciones hasta que hay varios muertitos, el imbécil gobernador de Chihuahua, César Duarte, ordenó suspender a los jueces que dejaron en libertad en su momento a Barraza. No tuvo los huevos para tomar acciones cuando Marisol le reclamaba justicia frente al Palacio de Gobierno y, ahora que la mataron frente a sus propias oficinas, realiza un desplante de machito ordenando la destitución de los jueces (y lo hizo no porque de pronto haya recuperado sus gónadas, sino porque no le queda de otra ante la presión de los medios y la opinión pública). Desplante que además resulta sumamente estúpido: Duarte, como cabeza del Poder Ejecutivo del Estado, no puede dar órdenes a otro poder (el Judicial) así nomás porque sí. Por otro lado, la destitución de un juez debe seguir un proceso legal y administrativo bien definido; esos jueces pueden ser tan hijos de daifa como se quiera, pero el cese de sus funciones se aplicó de forma arbitraria y violando sus derechos; los jueces podrían denunciar el hecho legalmente, cosa que seguramente harán, con la posibilidad de que no sólo se les restituya en el cargo, sino que además podrían recibir indemnización. Pero eso no importa: con su acción, el baboso del góber obtuvo el aplauso y los reflectores de los igualmente babosos ciudadanos que se dejan apantallar por estas acciones espectaculares pero ineficaces. Afortunadamente, la mayoría de los ciudadanos chihuahuenses (y de otras partes) no son tan tontos y en lugar de dar aplausos muestran indignación y exigen acciones.

Para completar este circo de lo absurdo, el cártel de Sinaloa se ofrece para aplicar “justicia” y matar a los asesinos de Marisol y de Rubí (podrían ser personas distintas, por supuesto). El mundo al revés en nuestro surrealista país.

El suceso no sólo es indignante, sino que también resulta una afrenta directa y una burla hacia los ciudadanos que exigen justicia y las autoridades responsables de aplicarla. No se puede creer que alguien pueda matar a una persona frente al Palacio de Gobierno con tal facilidad, más aún cuando la víctima tiene a la atención pública puesta en ella. ¿Hasta dónde llega la impunidad en Chihuahua? No es de extrañar entonces que ese estado se encuentre completamente en manos de los hampones. Por menos que eso, en países civilizados los gobernantes renuncian a su cargo, y en países incivilizados los cuelgan de una rama y les prenden fuego. Aquí no va a pasar nada, y no dude usted que el “señor gobernador” César Duarte se proponga en un futuro como dirigente del PRI, como Senador o hasta como precandidato a la Presidencia de la República.

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